En medio de nuestras investigaciones concernientes el culto original de la iglesia primitiva, la iglesia del Nuevo Testamento, a veces surgen preguntas que les han inquieto a algunas personas sinceras que no pueden distinguir entre las doctrinas esenciales y algunos detalles incidentales. Por ejemplo, un profesor liberalista mío en mis estudios para el doctorado solía de retar a la clase (en el curso de la hermenéutica) a llevar sandalias y togas igual que los antiguos que vivían en el tiempo de Cristo. Dijo, «si Uds. quieren reproducir la iglesia original en cuanto a su culto, ¿por qué no llevan sandalias y togas igual que los primeros cristianos?» Para que sepa, estimado oyente, no fue un reto muy recio ni un argumento muy persuasivo, pero hay gente que piensa así, que no puede distinguir entre lo esencial y lo incidental.
Por ejemplo, de acuerdo con el mandamiento de Cristo, es esencial para la iglesia seguir con la ordenanza de la Cena del Señor en nuestros cultos los primeros días de la semana (Mateo 26:26-28, Hechos 20:7). ¿De qué constaba la Cena del Señor cuando fue ordenada? Del jugo de la uva (llamado «el fruto de la vid») y el pan sin levadura. ¿Quién soy yo para sustituir otro elemento en la Sagrada Cena o para añadir algo distinto a la mesa del Señor, tal como chocolate, leche, o agua? Nadie. Entonces, respetamos los puntos esenciales de la Cena.
Sin embargo, cuando Cristo instituyó la Cena, por casualidad estuvo (junto con sus apóstoles elegidos) en un gran aposento alto (Lucas 22:12-23). Además, en Hechos 20:7-8 se ve como los discípulos de Troas además celebraron la Cena en un aposento alto en esa ocasión cuando Pablo y sus compañeros de viaje llegaron a esa ciudad. Pero, no hay ningún indicio en el Nuevo Testamento que ese detalle incidental sea esencial para llevar a cabo el mandamiento de celebrar la Cena. No estamos obligados hoy día a buscar por un aposento alto para realizar la Cena del Señor. Es un detalle incidental y no esencial. Pero, hay que usar mucho cuidado para percibir la diferencia.
Hay algunos hermanos en las iglesias que han alegado que sea necesario beber del fruto de la vid en la Cena de una copa sola y no de varias copitas. Ellos piensan sinceramente que es esencial usar solo una copa para llevar a cabo el mandamiento. Citan textos como 1 Corintios 11:2 que dice, «retenéis las instrucciones tal como os las entregué.» Entonces, alegan que Pablo se las entregó con la instrucción para usar una copa en la Cena. Pero, otra vez, quisiera recalcar, que están confundiendo lo incidental con lo esencial. Además, presumen sin prueba adecuada que Cristo y sus apóstoles todos bebieron de una copa, y que este es el método que debemos usar hoy día. Esta vez, queremos considerar sus argumentos y tratar de entender lo que la biblia realmente enseña al respecto. Pero antes, quisiera informarle que Ud. puede inscribirse en nuestro curso elemental de la biblia, gratis. (Escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado Postal 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)
¿Es obligatorio usar solo una copa en la Cena? En primer lugar, la cuestión gira alrededor del significado de la palabra «copa» como usada en textos como Mateo 26:27-30 y Lucas 22:17, etc. Mateo 26:27-28 narra lo siguiente (de Cristo): «Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.» Cuando dijo, «esto es mi sangre del nuevo pacto,» ¿dio a entender el concepto de una copa literal o figurativa? ¿Se refiere «la copa» al contenedor físico o al contenido? De hecho, se refiere al contenido (el jugo) y no al contenedor sí mismo. Esta figura retórica se llama «la metonimia.» «La metonimia» es «una figura retórica constando del uso del nombre de una cosa en vez del nombre de la otra cosa con la cual es un atributo o con la cual es asociado.» Por ejemplo, en Lucas 19:9, Cristo dijo de la familia de Zaqueo, «hoy ha venido la salvación a esta casa.» Pregunta: ¿hablaba de la casa física en que Zaqueo moraba? O, ¿hablaba de la familia que moraba en esa casa física? Por supuesto, hablaba de la familia. Aquí tenemos un ejemplo de la figura retórica, la metonimia. «Casa» es asociada con la familia que vive dentro de la casa. Por ende, se usan las palabras «casa» y «familia» y «hogar» intercambiablemente. Igual que cuando Juan dijo en Juan 3:16 que Dios amó al mundo, queriendo decir, las personas que viven en el mundo. Es la metonimia, una figura retórica muy común en las Escrituras.
En 1 Corintios 10:16, 17, Pablo explicó como la copa de bendición que bendecimos es la comunión con la sangre de Cristo y el pan que partimos es la comunión del cuerpo de Cristo. Y añade, «siendo uno solo el pan, nosotros, con se muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.» Pregunta: ¿dónde estuvo Pablo cuando lo escribió? En Éfeso (1 Corintios 16:5-8). Y ellos estaban en Corinto. Pero, los dos partieron aquel mismo pan, «siendo uno solo el pan.» Pero, no fue el mismo pedazo de pan, literalmente, sino la misma categoría de sustancia. Pan es pan en Éfeso y en Corinto, igual que la copa es la misma copa en Éfeso como en Corinto, no el contenedor literal, sino el contenido, el fruto de la vid. Así que, tomamos de un líquido estando en varias partes. En ese sentido, es una copa, pero no en el sentido físico o literal.
Ahora, pues, fíjese en el narrativo de la institución de la Cena en Mateo 26:27-30. Dice: «Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dijo, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto»…etc. Sigue en el versículo 29, «Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vida, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.»
¿Puede uno beber una copa literal (que sea hecha de metal, o de cristal, y de barro, etc.?) No, sino bebemos solamente los líquidos. La copa no puede pasar por nuestros labios, sino el líquido contenido en la copa. Fíjese más, Cristo dijo, «esto es mi sangre.» ¿Qué? ¿La copa literal? O, ¿el líquido dentro de la copa? Claro que el líquido es el símbolo idóneo para su sangre, y no el contenedor literal. Fíjese además, dijo en Mateo 26:29, «desde ahora no beberé más de este fruto de la vid.» Entonces, Cristo estaba pensando en el contenido de la copa, y no en el contenedor sí mismo (o en la copa física).
En el narrativo de Lucas, se ve claramente en 22:17 el asunto: «Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros.» ¿Quiso decir que iban a romper el vaso o el contenedor en pedazos y dividirlos entre ellos? Claro que, no. Sino, iban a repartir el contenido de la copa, el líquido.
En Marcos 14:23 es explicado, «Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos.» «Bebieron de ella todos.» La preposición «de» aquí es traducción del griego ek, que significa «de» o «fuera de.» ¿Quiere decir necesariamente que los doce tuvieron que comprimir sus labios en el borde de una misma copa—singular—y chupar del líquido adentro? Bueno, Juan 4:12 dice que Jacob y sus hijos y ganados bebieron «de» su pozo (del griego ek, otra vez, o sea, «fuera del pozo»). ¿Tuvieron que comprimir sus labios en el borde del pozo para beber de él? Claro que, no. Sino, tuvieron que sacar el líquido de ese pozo. Entonces, es posible que Cristo asimismo pudiera haber vertido algunos de los contenidos de su propio cáliz en las copas individuales de los apóstoles. De hecho, el erudito Gerhard Kittle en su famoso Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, Volumen Seis, p. 156, explicó que es probable que cada uno de los doce discípulos tuviera cuatro copas llenadas cuatro veces durante la cena. Entonces, aquellos que abogan por el uso de una copa en la Cena están obligados a comprobar sin duda que Cristo y sus apóstoles usaron solamente una copa en vez de varias.
A veces argumentan que el uso de las copitas múltiples es innovación contemporánea en la iglesia, cosa no hecha en el pasado. Pero, es lo mismo que el uso de las luces eléctricas, de los micrófonos, himnarios, etc. Son simplemente medios para llevar a cabo el mandamiento los cuales no cambian el mandamiento.
Un problema grave con su teoría de una copa es la iglesia de Jerusalén ese primer día de su existencia en Hechos 2:47 ya constaba de 3.000 personas. Hechos 4:4 dice que luego creció a 5.000 varones. ¿Pudo usar una copa esa congregación tan grande? Con solo una cucharita de jugo por cada miembro, es decir, 5.000 cucharitas, ¡ya estamos hablando de 6 y medio galones (o 29 y medio litros) de líquido en una copa! Con sus mujeres participando, pudo haber sido un contenedor de 13 galones (o más de 59 litros), ¡imposible para pasar y repartir entre todos! ¡Eso no es una copa sino un tanque! La teoría es ridícula.
Claro, que no hay nada de malo con el uso de una copa en la Cena para un grupito pequeño, aunque no es tan saludable como las copitas individuales. El problema es cuando un hermano quiere obligar a todos a usar solo una copa, así inventando una ley que Cristo mismo no haya inventado. Obligar su uso es de añadir a la palabra y por ende es pecado. Queremos practicar sólo lo que la biblia nos obliga hacer, ni más ni menos. Gracias, y hasta la próxima.
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segunda-feira, 13 de setembro de 2010
domingo, 12 de setembro de 2010
El peligro de ceder terreno al enemigo
Cierto día mientras distribuíamos folletos con mensajes sobre el evangelio en proximidades del río Cauca, al oriente de Cali, nos encontramos con un drama humano sin igual, en medio de la miseria y el mal olor. El hombre aparentaba más de sesenta años. Cuando un chico de nuestra organización le iba a compartir la Palabra de Salvación, resultó que conocía muchos versículos bíblicos. Al profundizar más en la conversación, resultó que el mendigo había sido pastor.
Nos contó que cuando su ministerio avanzaba victorioso y cada día evidenciaba más expansión en la ciudad, se dejó seducir por el pecado y cayó en adulterio. Abandonó su familia y el pastorado para irse tras la mujer que finalmente, también a él lo abandonó. Todo salió mal, terminó en desgracia y allí estaba frente a nuestros ojos, arrinconado, sin esperanza, viviendo de recoger desperdicios...
Si nos desprendemos de Dios, vivimos las consecuencias
Un problema del cristiano hoy día es olvidar que no por un día sino por siempre y en todo momento, debemos estar asidos de la mano de nuestro Señor Jesucristo. Cuando dejamos de depender de Dios, comienzan las dificultades. Esto fue lo que ocurrió con uno de los reyes más prósperos de Judá. Ezequías había sido bendecido y prosperado por el Señor, pero cuando se separó del Creador, llegaron los problemas.
La Escritura dice que: “A los catorce años del rey Ezequías, subió Senaquerib rey de Asiría contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó” (2 Reyes 18:13). El monarca asirio era un gran guerrero. La historia menciona que conquistó gran parte de lo que se conoce como Arabia, Irák, Irán, entre otros territorios. En aquella época, uno de sus orgullos fue tomar la ciudad judía de Laquis.
No podemos ceder terreno al enemigo...
He conocido cristianos que tras servir al Señor, vuelven atrás y terminan en una vida disipada y pecaminosa. Le dieron espacio a Satanás, cayeron en la tentación de la mundanalidad y pagaron las consecuencias. Igual ocurrió con el rey Ezequías: “Entonces... envió a decir al rey de Asiría que estaba en Laquis: Yo he pecado; apártate de mi, y haré todo lo que me impongas. Y el rey de Asiría impuso a Ezequías rey de Judá trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro” (versículo 14).
Si le abrimos portillos y huecos en el vallado, el enemigo espiritual tomará ventaja. Es como un luchador tramposo; busca el descuido de su contendor para atacarle. Y lo hace. Igual ocurre con el mundo: Si jugamos con el fuego, nos quemamos. Si queremos participar de los placeres que nos ofrece la sociedad sin dejar de ser cristianos, nos engañamos y corremos el peligro de caer espiritualmente en la vida de fracaso de la que nos sacó el Señor Jesucristo.
Lo santo no se debe ni tiene que profanar
Todo aquello que consagramos para Dios, debe ser siempre para El. Si le consagramos nuestra vida, si pactamos vivir en santidad delante de Su presencia (no en nuestras fuerzas sino con la ayuda divina), debemos conservarnos en santidad, apartados del mal...
Lo grave es claudicar a nuestra palabra porque de nuevo nos veremos involucramos en el mundo de pecado, y le otorgamos al enemigo todo lo que por siempre debe corresponder sólo a Dios.
Así lo hizo el rey con su opresor Senaquerib. “Dio, por tanto, Ezequías toda la plata que fue hallada en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa real. Entonces Ezequías quitó el oro de las puertas del templo y de los quiciales que el mismo rey Ezequías había cubierto de oro, y lo dio al rey de Asiría” (versículos 15 y 16).
Si cedemos terreno, el enemigo pedirá más...
Cuando dejamos de orar, de leer la Biblia, de congregarnos, le concedemos terreno a Satanás. Y él no desaprovecha oportunidad. Por el contrario, siempre nos pedirá más. Ezequías recibió un nuevo requerimiento de su opresor, el rey Senaquerib:”¿Cómo, pues, podrás resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto con sus carros y gente de a caballo?” (versículo 24).
¿Qué hacer ante una situación así? Esta pregunta la he escuchado muchas veces. Y de entrada permítame decirle que sí hay salida. Primero, es necesario que haya un arrepentimiento sincero en nuestro corazón. El segundo paso es pedir a Dios que tome control de nuestra vida...
Usted no puede seguir con esas atadura, producto de caer de nuevo en el pecado. ¡Corte todo lazo de mundanalidad que le impide caminar rectamente delante del Señor!. Dios espera una entrega absoluta. Es hora de comenzar ya...
Ah, y no olvide que es necesario deshacernos de todo aquello que nos puede recordar el pasado cuando estábamos inmersos en el pecado voluntario. Todo lo que nos evoque esa existencia miserable, debemos cortarlo y botar fuera todo recuerdo...
Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme. Con gusto oraré por sus necesidades o responderé a cualquier pregunta que pueda tener.
Nos contó que cuando su ministerio avanzaba victorioso y cada día evidenciaba más expansión en la ciudad, se dejó seducir por el pecado y cayó en adulterio. Abandonó su familia y el pastorado para irse tras la mujer que finalmente, también a él lo abandonó. Todo salió mal, terminó en desgracia y allí estaba frente a nuestros ojos, arrinconado, sin esperanza, viviendo de recoger desperdicios...
Si nos desprendemos de Dios, vivimos las consecuencias
Un problema del cristiano hoy día es olvidar que no por un día sino por siempre y en todo momento, debemos estar asidos de la mano de nuestro Señor Jesucristo. Cuando dejamos de depender de Dios, comienzan las dificultades. Esto fue lo que ocurrió con uno de los reyes más prósperos de Judá. Ezequías había sido bendecido y prosperado por el Señor, pero cuando se separó del Creador, llegaron los problemas.
La Escritura dice que: “A los catorce años del rey Ezequías, subió Senaquerib rey de Asiría contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó” (2 Reyes 18:13). El monarca asirio era un gran guerrero. La historia menciona que conquistó gran parte de lo que se conoce como Arabia, Irák, Irán, entre otros territorios. En aquella época, uno de sus orgullos fue tomar la ciudad judía de Laquis.
No podemos ceder terreno al enemigo...
He conocido cristianos que tras servir al Señor, vuelven atrás y terminan en una vida disipada y pecaminosa. Le dieron espacio a Satanás, cayeron en la tentación de la mundanalidad y pagaron las consecuencias. Igual ocurrió con el rey Ezequías: “Entonces... envió a decir al rey de Asiría que estaba en Laquis: Yo he pecado; apártate de mi, y haré todo lo que me impongas. Y el rey de Asiría impuso a Ezequías rey de Judá trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro” (versículo 14).
Si le abrimos portillos y huecos en el vallado, el enemigo espiritual tomará ventaja. Es como un luchador tramposo; busca el descuido de su contendor para atacarle. Y lo hace. Igual ocurre con el mundo: Si jugamos con el fuego, nos quemamos. Si queremos participar de los placeres que nos ofrece la sociedad sin dejar de ser cristianos, nos engañamos y corremos el peligro de caer espiritualmente en la vida de fracaso de la que nos sacó el Señor Jesucristo.
Lo santo no se debe ni tiene que profanar
Todo aquello que consagramos para Dios, debe ser siempre para El. Si le consagramos nuestra vida, si pactamos vivir en santidad delante de Su presencia (no en nuestras fuerzas sino con la ayuda divina), debemos conservarnos en santidad, apartados del mal...
Lo grave es claudicar a nuestra palabra porque de nuevo nos veremos involucramos en el mundo de pecado, y le otorgamos al enemigo todo lo que por siempre debe corresponder sólo a Dios.
Así lo hizo el rey con su opresor Senaquerib. “Dio, por tanto, Ezequías toda la plata que fue hallada en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa real. Entonces Ezequías quitó el oro de las puertas del templo y de los quiciales que el mismo rey Ezequías había cubierto de oro, y lo dio al rey de Asiría” (versículos 15 y 16).
Si cedemos terreno, el enemigo pedirá más...
Cuando dejamos de orar, de leer la Biblia, de congregarnos, le concedemos terreno a Satanás. Y él no desaprovecha oportunidad. Por el contrario, siempre nos pedirá más. Ezequías recibió un nuevo requerimiento de su opresor, el rey Senaquerib:”¿Cómo, pues, podrás resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto con sus carros y gente de a caballo?” (versículo 24).
¿Qué hacer ante una situación así? Esta pregunta la he escuchado muchas veces. Y de entrada permítame decirle que sí hay salida. Primero, es necesario que haya un arrepentimiento sincero en nuestro corazón. El segundo paso es pedir a Dios que tome control de nuestra vida...
Usted no puede seguir con esas atadura, producto de caer de nuevo en el pecado. ¡Corte todo lazo de mundanalidad que le impide caminar rectamente delante del Señor!. Dios espera una entrega absoluta. Es hora de comenzar ya...
Ah, y no olvide que es necesario deshacernos de todo aquello que nos puede recordar el pasado cuando estábamos inmersos en el pecado voluntario. Todo lo que nos evoque esa existencia miserable, debemos cortarlo y botar fuera todo recuerdo...
Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme. Con gusto oraré por sus necesidades o responderé a cualquier pregunta que pueda tener.
sábado, 11 de setembro de 2010
La confesión de Pedro
Mateo 16:13-20
I. Cesárea de Filipo
¿Por qué vino Jesús a este lugar?. Dos puntos a continuación...
1. Una de las causas que existían en los tiempos del Maestro, era que en ese entonces muchos veneraban a otros dioses "paganismo" por parte de los habitantes de esta ciudad. Por esta causa Jesús vino a este lugar.
2. ¿Cual era su propósito?... Su propósito era confrontar a estos dioses y probar donde estaba la fe de sus discípulos. Cristo quiso dar un certero golpe en el centro de las creencias de la gente.
II. ¿Que método utilizo?
Antes de responder quisiera que todos entendiéramos que Jesús no empleaba artimañas ni adivinaciones para saber los pensamientos de los corazones, Cristo era (y es) Omnisciente como el Padre, pues El era Dios en figura de hombre (Juan 10:30).
Su método consistió en dos preguntas:
1. ¿Quien dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?...
Esta pregunta despertó a los discípulos quienes comenzaron a responder en forma inmediata (no se sabe si por turno o todos a la vez) diciendo:¡unos dicen que tu eres Juan el Bautista!,(porque si vemos nos daremos cuenta que algunos pensaban que era Juan quien había resucitado).
¡Otros dicen que tu eres Elías!,(había gente que pensaba que por causa de que Elías no vio muerte física era este quien había venido).
¡Otros dicen que tu eres Jeremías, o alguno de los profetas!; Jesús viendo lo que la gente decía de El por lo que los discípulos decían, les pregunto ahora a ellos mismos en forma directa:
2. Y vosotros,¿quien decís que Yo Soy?.
Aquí podemos ver que esta pregunta removió sus conciencias den modo que no se atrevieron a responderle de forma inmediata como en la pregunta anterior.
Referencias: Marcos 8:27-29; Lucas 9:18-20; Mateo 14:2; Marcos 6:14-15; Lucas 9:7-8.
III. La respuesta de Pedro
La respuesta de Pedro la divido en tres verdades absolutas:
1.¡Tu eres el Cristo!: Esta expresión declara que Cristo es el enviado de Dios el Padre...la palabra Cristo esta diciendo "Mesías" que Dios envió para cumplir una misión importante en este mundo.
¿Cual es la misión?...
Su misión era cumplir la ley del A.T. para que el mundo sea salvo por gracia y fe a través de Cristo...esto se conoce como el N.T.(nuevo pacto); tenia que ser con el derramamiento de su sangre en la cruz.
2.¡El Hijo de Dios!: Esto demuestra que entre muchos seres que hayan en el cielo y en la tierra, y que aunque los ángeles sean hijos de Dios y los cristianos seamos sus hijos: Jesús es el Primogénito (el primero), y el Unigénito (el único que posee la nítida naturaleza de Dios en si mismo; El no fue creado El es eterno...Juan 1:1-3 y 8:58; Mateo 14:33).
3.¡El Dios viviente!: Aquí vemos claramente que Dios es vivo, es real. Tal vez no le vemos pero su Palabra demuestra que El es real.
IV. La respuesta de Jesús
Jesús sabia lo que esta palabras expresaron por boca de Pedro, mas este solo respondió lo que el Espíritu del Padre le impulsó a decir. Visto esto, Cristo le dice:
1.¡Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás!: Jesús le felicito por su nombre y lo bendijo así...¡que bueno es cuando nosotros somos reconocidos por Dios, debemos procurar esto siempre!.
2.¡Porque no te lo revelo carne ni sangre, mas mi Padre que esta en los cielos!: Jesús sabia que Pedro respondió sin apoyarse en la opinión de otros y que solo Dios se lo había revelado a través de su Espíritu.
¿Donde esta Dios?... El esta en los cielos.
3.¡Mas yo también te digo que tu eres Pedro y sobre esta roca edificare mi iglesia!: Jesús quiso decirle a Pedro que lo comparaba a una piedra, pues Pedro es decir (Cephas) que traducido es (piedra pequeña).
La piedra sobre la cual Jesús edifico a la iglesia es El mismo. Algunas Biblias o versiones la frase es:¡y sobre esta verdad edificare mi iglesia!. La base bíblica para decir que Cristo es la Piedra de la que hablaba a Pedro es (Hechos 4:11-12).
4.¡Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella!: La referencia bíblica para explicar lo del infierno en forma que se entienda es (Daniel 3:16-26). Cuando se habla de las puertas del infierno, se esta refiriendo a todo lo que se relaciona con ello, ya sea el pecado, la muerte, el diablo, etc. que sus ataques no podrán vencer jamás a la iglesia de Cristo porque Cristo es la cabeza de ella y a Jesús ¿quien lo puede derribar?...ni la muerte pudo con El.
5.¡A ti daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que atares en el cielo será atado en la tierra, y lo que desatares en el cielo será desatado en la tierra!: ¡Que le parece!...Somos mas que vencedores en Cristo, el es el Dios real y poderoso. Las llaves simbolizan las oraciones, y esto no significa que UD. o yo le oremos a Pedro, sino que en el poder de la oración todo es victoria, todo es poder, todo es hecho con fe, y el diablo encoje la cola entre las piernas cuando nosotros mencionamos el nombre que es sobre todo nombre: ¡CRISTO JESÚS!, ALELUYA.
I. Cesárea de Filipo
¿Por qué vino Jesús a este lugar?. Dos puntos a continuación...
1. Una de las causas que existían en los tiempos del Maestro, era que en ese entonces muchos veneraban a otros dioses "paganismo" por parte de los habitantes de esta ciudad. Por esta causa Jesús vino a este lugar.
2. ¿Cual era su propósito?... Su propósito era confrontar a estos dioses y probar donde estaba la fe de sus discípulos. Cristo quiso dar un certero golpe en el centro de las creencias de la gente.
II. ¿Que método utilizo?
Antes de responder quisiera que todos entendiéramos que Jesús no empleaba artimañas ni adivinaciones para saber los pensamientos de los corazones, Cristo era (y es) Omnisciente como el Padre, pues El era Dios en figura de hombre (Juan 10:30).
Su método consistió en dos preguntas:
1. ¿Quien dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?...
Esta pregunta despertó a los discípulos quienes comenzaron a responder en forma inmediata (no se sabe si por turno o todos a la vez) diciendo:¡unos dicen que tu eres Juan el Bautista!,(porque si vemos nos daremos cuenta que algunos pensaban que era Juan quien había resucitado).
¡Otros dicen que tu eres Elías!,(había gente que pensaba que por causa de que Elías no vio muerte física era este quien había venido).
¡Otros dicen que tu eres Jeremías, o alguno de los profetas!; Jesús viendo lo que la gente decía de El por lo que los discípulos decían, les pregunto ahora a ellos mismos en forma directa:
2. Y vosotros,¿quien decís que Yo Soy?.
Aquí podemos ver que esta pregunta removió sus conciencias den modo que no se atrevieron a responderle de forma inmediata como en la pregunta anterior.
Referencias: Marcos 8:27-29; Lucas 9:18-20; Mateo 14:2; Marcos 6:14-15; Lucas 9:7-8.
III. La respuesta de Pedro
La respuesta de Pedro la divido en tres verdades absolutas:
1.¡Tu eres el Cristo!: Esta expresión declara que Cristo es el enviado de Dios el Padre...la palabra Cristo esta diciendo "Mesías" que Dios envió para cumplir una misión importante en este mundo.
¿Cual es la misión?...
Su misión era cumplir la ley del A.T. para que el mundo sea salvo por gracia y fe a través de Cristo...esto se conoce como el N.T.(nuevo pacto); tenia que ser con el derramamiento de su sangre en la cruz.
2.¡El Hijo de Dios!: Esto demuestra que entre muchos seres que hayan en el cielo y en la tierra, y que aunque los ángeles sean hijos de Dios y los cristianos seamos sus hijos: Jesús es el Primogénito (el primero), y el Unigénito (el único que posee la nítida naturaleza de Dios en si mismo; El no fue creado El es eterno...Juan 1:1-3 y 8:58; Mateo 14:33).
3.¡El Dios viviente!: Aquí vemos claramente que Dios es vivo, es real. Tal vez no le vemos pero su Palabra demuestra que El es real.
IV. La respuesta de Jesús
Jesús sabia lo que esta palabras expresaron por boca de Pedro, mas este solo respondió lo que el Espíritu del Padre le impulsó a decir. Visto esto, Cristo le dice:
1.¡Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás!: Jesús le felicito por su nombre y lo bendijo así...¡que bueno es cuando nosotros somos reconocidos por Dios, debemos procurar esto siempre!.
2.¡Porque no te lo revelo carne ni sangre, mas mi Padre que esta en los cielos!: Jesús sabia que Pedro respondió sin apoyarse en la opinión de otros y que solo Dios se lo había revelado a través de su Espíritu.
¿Donde esta Dios?... El esta en los cielos.
3.¡Mas yo también te digo que tu eres Pedro y sobre esta roca edificare mi iglesia!: Jesús quiso decirle a Pedro que lo comparaba a una piedra, pues Pedro es decir (Cephas) que traducido es (piedra pequeña).
La piedra sobre la cual Jesús edifico a la iglesia es El mismo. Algunas Biblias o versiones la frase es:¡y sobre esta verdad edificare mi iglesia!. La base bíblica para decir que Cristo es la Piedra de la que hablaba a Pedro es (Hechos 4:11-12).
4.¡Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella!: La referencia bíblica para explicar lo del infierno en forma que se entienda es (Daniel 3:16-26). Cuando se habla de las puertas del infierno, se esta refiriendo a todo lo que se relaciona con ello, ya sea el pecado, la muerte, el diablo, etc. que sus ataques no podrán vencer jamás a la iglesia de Cristo porque Cristo es la cabeza de ella y a Jesús ¿quien lo puede derribar?...ni la muerte pudo con El.
5.¡A ti daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que atares en el cielo será atado en la tierra, y lo que desatares en el cielo será desatado en la tierra!: ¡Que le parece!...Somos mas que vencedores en Cristo, el es el Dios real y poderoso. Las llaves simbolizan las oraciones, y esto no significa que UD. o yo le oremos a Pedro, sino que en el poder de la oración todo es victoria, todo es poder, todo es hecho con fe, y el diablo encoje la cola entre las piernas cuando nosotros mencionamos el nombre que es sobre todo nombre: ¡CRISTO JESÚS!, ALELUYA.
sexta-feira, 10 de setembro de 2010
La sexualidad en el matrimonio
INTRODUCCIÓN
A los ojos de Dios la ceremonia de boda en si no es el acto que realmente une a la pareja en santo matrimonio, la ceremonia les otorga meramente la licencia publica para retirarse a algún lugar romántico y privado para experimentar la relación de ser una sola carne, este es el acto que verdaderamente los une como marido y mujer. Es por eso que Dios no permite las relaciones fuera del acto matrimonial porque se viola el principio bíblico de Dios y condena la fornicación y el adulterio
Hebreos 13:4 "Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios."
I. MATRIMONIO
Relación humana, instituida por Dios y aprobada por la sociedad, en la que el HOMBRE y la MUJER cohabitan en amor y ayuda mutua.
El coito es una expresión íntima de afecto entre el esposo y la esposa. El apóstol subraya la importancia del matrimonio al declarar que el acto sexual es, a decir verdad, un deber; el esposo debe estar disponible para su esposa cuando ella se lo pida y, de igual manera, la esposa cuando él se lo pida.
Es más que un acto de apareamiento biológico. La Biblia lo llama un «misterio», un privilegio por medio del cual dos personas, un hombre y una mujer, vienen a ser una sola (Ef 5:32)
COITO= HEBREO KOITE significa cohabitar mediante la implantación del espermatozoide masculino, KOITE tiene su raíz en la palabra KEIMAN que significa acostarse y tiene parentesco en la palabra KEIMAO que significa CAUSAR SUEÑO
II. PREMARITAL
La única prohibición en las sagradas escrituras en cuanto al sexo se refiere es la actividad sexual extramarital (fuera de matrimonio) y premarital (antes del matrimonio)
1 Corintios 6:17-19 "Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación." (GRIEGO PORNEIA relación sexual ilícita Relación sexual voluntaria entre personas no casadas. Difiere del ADULTERIO en que este último se comete cuando al menos una de las personas es casada,
"Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."
Dios mismo trajo a Eva hacia Adán Génesis 2:22 -25 "Y NO SE AVERGONZABAN."
III. NO ES MOTIVO DE VERGÜENZA
El sexo en el matrimonio no es motivo de vergüenza. Existen problemas porque la mujer quiere la luz apagada el hombre con la luz prendida.
El hombre se estimula por lo que ve, y la mujer por el oído (palabras etc.)
1. La experiencia amorosa no fue diseñada únicamente para la propagación de la raza si no también para el mero placer de la pareja.
2. El juego previo antes de la entrada es esencial para una experiencia de mutua satisfacción.
3. Existe únicamente un solo método legitimo instituido por Dios para liberar la tensión natural que el mismo implanto en lo seres humanos y es el acto conyugal.
1 Corintios 7:9 "Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando."
1 Corintios 7:2-5 "Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. 3 El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. 4 La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. 5 No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.
1. Tanto el esposo como la esposa tienen necesidades e instintos sexuales que deberían ser satisfechos en el matrimonio.
2. Cuando uno se casa entrega el control de su cuerpo a su cónyuge.
3. Se prohíbe a ambos cónyuges rehusar la satisfacción de las necesidades sexuales de la pareja.
4. El acto conyugal esta aprobado por Dios.
IV. LO QUE EL ACTO DE AMOR SIGNIFICA PARA UN HOMBRE
El acto conyugal es vitalmente significativo para el esposo al menos por cinco diferentes razones
1. Satisface su instinto sexual
a) Existe el convencimiento general de que el macho en todas la especies de criaturas vivientes posee un instinto sexual mas fuerte.
b) El instinto sexual de la mujer es esporádico mientras que el del hombre es casi continuo.
c) Dios diseño al hombre para ser el iniciador, proveedor y jefe de la familia de alguna manera esta atado a su instinto sexual.
¿Quien toma la iniciativa en las relaciones sexuales?
EVIDENCIA CIENTÍFICA
1. Cada gota de fluido seminal contiene aproximadamente 300 millones de espermatozoides.
2. El hombre tiene la posibilidad de tener de dos a cinco eyaculaciones por día.
3. Su sistema reproductivo elabora diariamente un enorme deposito de sémenes y muchos millones de diminutos espermatozoides, si estos no quedan liberados mediante el coito pueden causarle gran frustración para su bienestar físico y mental.
4. Un hombre normal y sano tiene una acumulación de sémenes cada 42 a 78 hrs. lo que produce una tensión que precisa ser liberada.
2. Otorga plenitud a su hombría
Normalmente el hombre posee un ego mas fuerte que el de la mujer. La mayoría de los hombres no echan la culpa de su inseguridad a la frustración sexual porque, o son demasiado orgullosos, para un hombre fracasar en la alcoba significa fracasar en la vida.
El hombre debe de ver por su esposa y la esposa por el esposo.
No mirando cada uno por lo suyo propio si no cada cual también por lo de otros Filipenses 2:4.
VI. EL PECADO DE LASCIVIA
Algunas mujeres piensan que vistiéndose de una manera sexy en publico están realizadas pero es una mentira del diablo ya que cometen el pecado de lascivia
Mateo 5.28 "Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón."
El adulterio mental probablemente ha llevado mas hombre sinceros a la derrota espiritual que cualquier otro pecado.
Muchas mujeres cristianas fallan en comprender este problema masculino lo cual es una de las razones porque frecuentemente optan por vestimentas tan provocativas, si supieran los problemas mentales que causan al hombre común con la indecente exposición de sus cuerpos muchas de ellas vestirían con mas modestia…
CONCLUSIÓN
Necesitamos entender que la sexualidad fue dada por Dios y es algo limpio y puro y que el se goza en ver a sus hijos disfrutando de lo que el le dio.
A los ojos de Dios la ceremonia de boda en si no es el acto que realmente une a la pareja en santo matrimonio, la ceremonia les otorga meramente la licencia publica para retirarse a algún lugar romántico y privado para experimentar la relación de ser una sola carne, este es el acto que verdaderamente los une como marido y mujer. Es por eso que Dios no permite las relaciones fuera del acto matrimonial porque se viola el principio bíblico de Dios y condena la fornicación y el adulterio
Hebreos 13:4 "Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios."
I. MATRIMONIO
Relación humana, instituida por Dios y aprobada por la sociedad, en la que el HOMBRE y la MUJER cohabitan en amor y ayuda mutua.
El coito es una expresión íntima de afecto entre el esposo y la esposa. El apóstol subraya la importancia del matrimonio al declarar que el acto sexual es, a decir verdad, un deber; el esposo debe estar disponible para su esposa cuando ella se lo pida y, de igual manera, la esposa cuando él se lo pida.
Es más que un acto de apareamiento biológico. La Biblia lo llama un «misterio», un privilegio por medio del cual dos personas, un hombre y una mujer, vienen a ser una sola (Ef 5:32)
COITO= HEBREO KOITE significa cohabitar mediante la implantación del espermatozoide masculino, KOITE tiene su raíz en la palabra KEIMAN que significa acostarse y tiene parentesco en la palabra KEIMAO que significa CAUSAR SUEÑO
II. PREMARITAL
La única prohibición en las sagradas escrituras en cuanto al sexo se refiere es la actividad sexual extramarital (fuera de matrimonio) y premarital (antes del matrimonio)
1 Corintios 6:17-19 "Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación." (GRIEGO PORNEIA relación sexual ilícita Relación sexual voluntaria entre personas no casadas. Difiere del ADULTERIO en que este último se comete cuando al menos una de las personas es casada,
"Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."
Dios mismo trajo a Eva hacia Adán Génesis 2:22 -25 "Y NO SE AVERGONZABAN."
III. NO ES MOTIVO DE VERGÜENZA
El sexo en el matrimonio no es motivo de vergüenza. Existen problemas porque la mujer quiere la luz apagada el hombre con la luz prendida.
El hombre se estimula por lo que ve, y la mujer por el oído (palabras etc.)
1. La experiencia amorosa no fue diseñada únicamente para la propagación de la raza si no también para el mero placer de la pareja.
2. El juego previo antes de la entrada es esencial para una experiencia de mutua satisfacción.
3. Existe únicamente un solo método legitimo instituido por Dios para liberar la tensión natural que el mismo implanto en lo seres humanos y es el acto conyugal.
1 Corintios 7:9 "Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando."
1 Corintios 7:2-5 "Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. 3 El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. 4 La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. 5 No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.
1. Tanto el esposo como la esposa tienen necesidades e instintos sexuales que deberían ser satisfechos en el matrimonio.
2. Cuando uno se casa entrega el control de su cuerpo a su cónyuge.
3. Se prohíbe a ambos cónyuges rehusar la satisfacción de las necesidades sexuales de la pareja.
4. El acto conyugal esta aprobado por Dios.
IV. LO QUE EL ACTO DE AMOR SIGNIFICA PARA UN HOMBRE
El acto conyugal es vitalmente significativo para el esposo al menos por cinco diferentes razones
1. Satisface su instinto sexual
a) Existe el convencimiento general de que el macho en todas la especies de criaturas vivientes posee un instinto sexual mas fuerte.
b) El instinto sexual de la mujer es esporádico mientras que el del hombre es casi continuo.
c) Dios diseño al hombre para ser el iniciador, proveedor y jefe de la familia de alguna manera esta atado a su instinto sexual.
¿Quien toma la iniciativa en las relaciones sexuales?
EVIDENCIA CIENTÍFICA
1. Cada gota de fluido seminal contiene aproximadamente 300 millones de espermatozoides.
2. El hombre tiene la posibilidad de tener de dos a cinco eyaculaciones por día.
3. Su sistema reproductivo elabora diariamente un enorme deposito de sémenes y muchos millones de diminutos espermatozoides, si estos no quedan liberados mediante el coito pueden causarle gran frustración para su bienestar físico y mental.
4. Un hombre normal y sano tiene una acumulación de sémenes cada 42 a 78 hrs. lo que produce una tensión que precisa ser liberada.
2. Otorga plenitud a su hombría
Normalmente el hombre posee un ego mas fuerte que el de la mujer. La mayoría de los hombres no echan la culpa de su inseguridad a la frustración sexual porque, o son demasiado orgullosos, para un hombre fracasar en la alcoba significa fracasar en la vida.
El hombre debe de ver por su esposa y la esposa por el esposo.
No mirando cada uno por lo suyo propio si no cada cual también por lo de otros Filipenses 2:4.
VI. EL PECADO DE LASCIVIA
Algunas mujeres piensan que vistiéndose de una manera sexy en publico están realizadas pero es una mentira del diablo ya que cometen el pecado de lascivia
Mateo 5.28 "Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón."
El adulterio mental probablemente ha llevado mas hombre sinceros a la derrota espiritual que cualquier otro pecado.
Muchas mujeres cristianas fallan en comprender este problema masculino lo cual es una de las razones porque frecuentemente optan por vestimentas tan provocativas, si supieran los problemas mentales que causan al hombre común con la indecente exposición de sus cuerpos muchas de ellas vestirían con mas modestia…
CONCLUSIÓN
Necesitamos entender que la sexualidad fue dada por Dios y es algo limpio y puro y que el se goza en ver a sus hijos disfrutando de lo que el le dio.
quarta-feira, 8 de setembro de 2010
¿Qué pasa después de la muerte?
“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza” 1 Tesalonicenses 4:13.
Este artículo nace con el propósito de refutar las ideas que andan propagando la muerte total del ser. Si usted cree sinceramente que después de morir estará inconsciente, totalmente muerto, déjeme decirle que está equivocado. La Biblia enseña otra cosa, y es precisamente a esa otra cosa a donde le quiero llevar. Algunas sectas, como los testigos de Jehová, por ejemplo, afirman categóricamente la muerte total y entera del individuo, y para ello se basan en algunos pasajes de la Biblia los cuales vamos a explicar.
En cuestiones de antropología bíblica, el ser está compuesto de cuerpo, alma y espíritu. Según la posición de algunas personas, el individuo no posee un alma, sino que es un alma, es decir, que cuando muere no tiene nada inmortal que continúe viviendo.
Aparentemente en la iglesia de Tesalónica se hacían esta misma pregunta, y el apóstol Pablo comienza a enseñarles lo que ocurre con las personas después que mueren.
El apóstol escribe: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.” (Filipenses 1:21-23).
Esto es de vital importancia. Si analizamos el texto nos sorprenderemos en grado sumo. Pablo está diciendo simplemente que si muere es mejor que vivir, y no sólo eso, sino que, si el vivir es Cristo, entonces la muerte es ganancia, o sea, es un incremento. Y no obstante, hay una frase que resuena fuertemente: “teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”. Cualquiera pudiera decir aquí que Pablo sólo quiere morir para ir más rápido a esperar la resurrección, pues para muchos la muerte es un lugar de espera inconsciente; pero el apóstol no sugiere eso por ninguna parte. Es indiscutible el afán del apóstol para morir porque sabía que estaría con Cristo. Si nos percatamos, Pablo dice que morir sería mejor. Si fuera verdad lo que dicen algunas sectas, de que al morir iremos a un lugar de descanso donde estaremos inconscientes a la espera de ser resucitados, ¿eso sería mejor que vivir? ¿Sería eso mejor para Pablo que estar vivo predicando el evangelio? Obviamente no.
Algo que no pueden obviar las sectas es la palabra usada por Pablo para referirse a su partida. En el griego, hay varias palabras que se usan para partir, pero la que usa el apóstol es muy significativa. Pablo no se está refiriendo simplemente a partir desde un sitio a otro; el apóstol no sólo habla de trasladarse. La palabra usada por Pablo es “analuo”, (ana = arriba, u otra vez; luo = soltar, liberar, desatar.).Vine nos dice acerca de este término, que “ significa partir, en el sentido de partir de la vida, metáfora sacada del hecho de largar las amarras en preparación para zarpar, o, según algunos, de levantar un campamento, o de sacar el yugo de unos animales.” En conclusión, esta palabra sugiere quitar las amarras de un sitio para instalarse con las mismas en otro. Un comentario acerca de esto, es que la palabra describe el acto de quitar las estacas de una tienda para colocarla en otro sitio. Además de que significa morir, sugiere continuar en un lugar la misma actividad que se llevaba en otro sitio.
El apóstol habla de dos cosas: 1) quedarse en la tierra, y 2) "partir para estar con Cristo lo cual es muchísimo mejor.". Ya vimos que la palabra usada por el apóstol significa quitar algo para ir a otro sitio, y tiene la particularidad de que es un término o bien náutico, o bien militar. Significa primordialmente "irse rápido para acampar en otro sitio". Ahora bien, ¿no notas que el apóstol dice "partir para estar con Cristo"? Pablo no dice que morirá, sino "partir". El hecho de partir quiere decir estar en otro sitio. Y añade: "para estar con Cristo". Pablo obviamente no dice que partirá para estar dormido, ni que partirá para descansar inconscientemente hasta que se le resucite. Pablo dice que partirá para estar con Cristo, "lo cual es muchísimo mejor".
Ahora bien, esta última parte del texto habla mucho. Si Pablo estuviera diciendo aquí que iría a dormir inconscientemente luego de su muerte, ¿sería eso muchísimo mejor que estar aquí en la tierra salvando a las personas con el evangelio de Jesucristo y encargándose de la labor de apóstol que tenía? Por supuesto que no! Pablo sabía que lo único por lo cuál él dejaría su ministerio aquí en la tierra era por el estar con Cristo, porque eso era lo único mejor para él!
Para comprender el valor de este pasaje, aquí está lo que dicen varias traducciones acerca del mismo:
"Me siento presionado por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor..." (Nueva Versión Internacional)
"Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor..." (Reina Valera 1960)
"Me es difícil decidirme por una de las dos cosas: por un lado, quisiera morir para ir a estar con Cristo, pues eso sería mucho mejor para mí..." (Versión Dios habla hoy)
"En realidad, no sé qué es mejor, y me cuesta mucho trabajo elegir. Si sigo viviendo, puedo serle útil a Dios aquí en la tierra; pero si muero, iré a reunirme con Jesucristo, lo cual prefiero mil veces." (La Biblia en lenguaje sencillo)
"pues de ambos lados me siento apremiado, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor..." (La Biblia de las Amétricas)
"Unas veces quisiera vivir, y otras veces no, pues mi verdadero anhelo es irme para estar con Cristo, lo cual es mucho mejor que quedarme aquí..." (Versión Castillan)
Como nota adicional y extraordinariamente reveladora, debo adjuntar aquí el comentario de Eugenio Danyans al respecto. El conocido teólogo escribió:
"La palabras del original griego son bien enfáticas: "Sunexomai de ek ton duo, tin episumian ekon eis to analusai kai sun Xristo einai pol-lo yap mal-lon kreisson." Literalmente: "Estoy apretado de dos partes, teniendo el deseo de ser soltado y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor."
Danyans aclara aún más el sentido, y amplifica nuestra comprensión del pasaje cuando argumenta:
"Nótese que la frase "to analusai kai sun Xristo einai" lleva un sólo artículo, "to", para los dos verbos, lo cual indica que los dos efectos (ser soltado y estar con Cristo) guardan una mutua relación cronológica: el apóstol desea soltar las amarras del cuerpo mortal, como condición para gozar inmediatamente de la presencia del Señor".
Lo que dice 2 Corintios 5:8
La carta que Pablo escribió a los corintios nos ofrece otra pista. Quizás habrás oído la frase «estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor». Pablo fue quien lo dijo: «Más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor» (2 Corintios 5:8).
Max Lucado ofrece un comentario sobre este texto: “En la Segunda Venida de Cristo nuestros cuerpos resucitarán. Pero obviamente en este versículo Pablo no está hablando de eso. De otra manera no habría usado la frase “ausentes del cuerpo”. Pablo está describiendo una fase después de nuestra muerte y antes de la resurrección de nuestros cuerpos. Durante este tiempo estaremos “presentes al Señor”.
La palabra usada por Pablo para referirse a la ausencia del cuerpo, es “endemeo”, que significa: “uno que está en su propio lugar o tierra”. Pablo se está refiriendo con esta palabra cuando dice “estar con el Señor”, a estar en la casa, estar donde debemos estar, estar en nuestra morada, en el lugar indicado, o nuestra propia tierra a donde pertenecemos. Vine nos ofrece un comentario exquisito: “La implicación de estar «en el hogar con el Señor» después de la muerte constituye un testimonio en contra de la doctrina de la inconsciencia del espíritu, cuando queda desligado del cuerpo natural.”
¿Sabe lo que dice Apocalipsis 6:9?
En Apocalipsis 6 hay una frase que testifica duramente contra los que creen en la inconsciencia del alma. En la Biblia se habla muchas veces de las personas que mueren, y se dice que mientras están muertos están durmiendo, pero a diferencia de esto, en algunos pasajes los muertos hacen de todo menos dormir, ¿porqué?
Apocalipsis 6:9-11 dice: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.”
¿Qué quiere decir esto? En la Biblia del diario vivir, una edición de estudio, se nos da el siguiente comentario: “El altar representa el altar del sacrificio en el templo donde se ofrecían los animales para expiar nuestros pecados. En lugar de la sangre de los animales al pie del altar, Juan vio las almas de los mártires que habían muerto por predicar el evangelio. A estos mártires se les había dicho que muchos más perderían la vida por su fe en Cristo (6.11). Al tener que afrontar la guerra, el hambruna, la persecución y la muerte, los cristianos serán llamados a permanecer firmes por lo que creen. Solamente los que permanezcan firmes hasta el fin serán premiados por Dios.”
Es evidente que los muertos que aparecen allí están vivos, están conscientes, y pueden hablar con Dios. Si nos vamos al griego, nuestro entendimiento de estas cosas será mayor. La palabra usada aquí por Juan y se traduce por “muertos” (“los que habían sido muertos”) es “sfazzo”, y es un término que significa “degollar”, “inmolar”, y especialmente es la que se usa para las víctimas que eran inmoladas en el sacrificio. Juan nos dice que ve bajo del altar las almas de los que habían sido inmolados por el testimonio y la Palabra de Dios.
Adentrándonos un poco más en el griego, hay otra palabra digna de citar, y es el griego “biotikos”, un término que se traduce como “vida”, “las cosas de la vida”, “en esta vida”, etc. La preposición “bios” significa “perteneciente a la vida”.
También está la palabra que se traduce por “descasar” (“y se les dijo que descansasen todavía un poco” Apocalips 6:11). Esta palabra es el griego “anapauo”, que significa una interrupción del trabajo, dar reposo, dar descanso, etc, pero no sugiere dejar de existir. Se usa en Lucas 12:19 con el rico insensato, cuando decide dejar de trabajar para disfrutar de sus bienes. Se usa también en Mateo 26:45, en Marcos 6:31 durante la alimentación de los cinco mil, en 1 Pedro 4:14 traduciéndose por “reposo”, donde Pedro dice: “porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros”; además de estar presente en Apocalipsis 14:13, cuando se nos dice que los creyentes “descansarán de sus obras”, entendiéndose por obras a la misma palabra que usa Santiago en su epístola, la obra ejercida por la fe para salvación, dando a entender que los creyentes que mueren en ese tiempo específico ya no necesitarán estar haciendo obras de fe y descansarán de ello.
Como hemos visto, todo el pasaje testifica de la consciencia de los muertos del Apocalipsis. Y tomé la decisión de detallar bien el contenido del pasaje, a fin de cerrar la boca a los que dicen que este pasaje es simbólico. Si alguien dice algo así, entonces toda la Biblia es simbólica también.
Mateo 17:3
En el evangelio de Mateo se nos cuenta sobre la transfiguración de Jesús. Lucas aporta unos detalles que no aporta Mateo y esto lo dejo a su consideración a fin de que investigue por su cuenta. El pasaje muestra a Jesús hablando con Elías y Moisés, dos personas que habían muerto hacía siglos, pero que estaban vivas hablando con el propio Jesucristo. ¿Cómo es posible que estas personas estén vivas, conscientes, hablando con Jesús en un tiempo totalmente diferente al de sus épocas? ¿No dicen algunos que los muertos nada sabes, que no pueden hablar, respirar, etc. porque están completamente dormidos e inconscientes? No. Está de más que busquemos en el griego, pues el pasaje es más que evidente. Para colmo, la Biblia nos dice algo respecto a la vida de estos hombres que nos hace pensar aún más en lo que estamos hablando: Moisés murió y sigue vivo según el relato de la transfiguración, mientras Elías no murió nunca, e igual sigue vivo, o sea, están juntos! Dicho de otro modo: tanto los que mueren como los que Dios ha arrebatado en vida están juntos, vivos y conscientes! El mismo Jesús dijo que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para el Señor nadie muere del todo.
Hebreos 12:1
En hebreos 12 se nos habla de una nube de testigos que están en derredor nuestro. ¿Qué quiere decir eso? Esta gran nube de testigos está formada por la lista de personas mencionadas en el capítulo 11 del libro. Lo interesante de esto es lo que dice el apóstol: “teniendo en derredor nuestro”. La palabra usada aquí es “prokeimai”, y se traduce por “que tenemos por delante”. Este término significa literalmente “yacer delante”. Imagine usted, amigo lector, lo que significa esto: que si tenemos a nuestro alrededor a estas personas entonces debemos despojarnos del pecado que nos asedia. Dicho de otra manera, estas personas no están muertas! Y eso es compatible con las enseñanzas de Jesucristo de que Dios no es Dios de muertos sino de vivos, ¿porqué? Porque para Dios nadie muere!
El testimonio de Pedro
El apóstol Pedro también creía claramente que, después de su muerte, estaría cara a cara con Su Creador. El testimonio de Pedro es comúnmente pasado por alto, pero es muy revelador. El apóstol está consciente de que la hora de su muerte está cerca, y escribe en su segunda epístola:
"sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas." (2 Pedro 1:14-15).
Un análisis del griego, en este versículo, revela tremendas verdades y nos aclara cuán profunda es la inspiración del Espíritu Santo es las Escrituras. Pedro escribe: "sabiendo que en breve he de abandonar el cuerpo" (literalmente: "sabiendo que viene rápidamente el levantamiento de mi tienda de campaña"); "procuraré que después de mi partida" (griego: "meta ten emen exodon"); "podáis en todo momento tener memoria de estas cosas."
¿Qué quiere decir todo esto? Pedro sabía que moriría pronto, y finalmente fue martirizado alrededor del año 68 d.C. La palabra que Pedro utiliza aquí es "exodon", y se traduce por partida. Vine nos cuenta que este término significa "un camino de salida", y es una palabra que nunca expresa la idea de dejar de existir o morir, sino que indica traslado a otro lugar, pasar por una vía. Y es interesante el hecho de que los israelitas que cruzaron el mar rojo no quedaron inconscientes después de cruzarlo, sino que estaban vivos después de haber cruzado. Salir, no significa dejar de existir, sino trasladarse a otro lugar.
El Diccionario Ilustrado de la Biblia dice acerca de la muerte:
Un completo diccionario bíblico no deja de recalcarnos estas verdades. No pude extraer fragmentos resumidos del artículo por considerarlo, en su contexto, muy valioso como para cortar, de modo que presento aquí la información casi en su totalidad:
La muerte humana no implica dejar de existir; más bien consiste básicamente en una separación. La muerte física es la separación entre lo físico y lo inmaterial, o sea, entre el Cuerpo y el Alma. La muerte espiritual es la separación del ser humano de su Dios.
La muerte física fue resultado del pecado original, pero Adán no perdió la vida el día que comió del fruto prohibido, sino vivió 930 años (Génesis 5:5). Su muerte consistió en dejar de ser inmortal: comenzó a envejecer desde aquel momento y la muerte le fue inevitable. Se supone que si no hubiera desobedecido a Dios, hubiera sido inmortal, tanto física como espiritualmente.
Normalmente la muerte física sigue siendo inevitable para todo ser humano. Sin embargo, ha habido y habrá excepciones. Enoc (Hebreos 11:5) y Elías (2 Reyes 2:1–11) fueron trasladados al cielo sin sufrir la muerte física, y en los últimos días cuando el Señor arrebate a su Iglesia, todos los creyentes que aún vivan en aquel día serán trasladados directamente al cielo (1 Tesalonicenses 4:13–18 Segunda Venida). Por eso Pablo dice: «No todos dormiremos; pero todos seremos transformados» (1 Corintios 15:51). Esto es motivo de gran esperanza y consolación para el pueblo de Dios (1 Tesalonicenses 4:18).
La doctrina de la Resurrección del cuerpo nos indica que la separación del cuerpo y el alma no se considera como un estado permanente. A su debido tiempo los cuerpos tanto de los creyentes como de los inconversos serán resucitados y unidos nuevamente con sus almas (Juan 5:28-29).
El mismo diccionario nos cita en otra página:
La muerte humana no implica dejar de existir; más bien consiste básicamente en una separación. La muerte física es la separación entre lo físico y lo inmaterial, o sea, entre el Cuerpo y el Alma. La muerte espiritual es la separación del ser humano de su Dios.
La muerte física fue resultado del pecado original, pero Adán no perdió la vida el día que comió del fruto prohibido, sino vivió 930 años (Génesis 5:5). Su muerte consistió en dejar de ser inmortal: comenzó a envejecer desde aquel momento y la muerte le fue inevitable. Se supone que si no hubiera desobedecido a Dios, hubiera sido inmortal, tanto física como espiritualmente.
Normalmente la muerte física sigue siendo inevitable para todo ser humano. Sin embargo, ha habido y habrá excepciones. Enoc (Hebreos 11:5) y Elías (2 Reyes 2:1–11) fueron trasladados al cielo sin sufrir la muerte física, y en los últimos días cuando el Señor arrebate a su Iglesia, todos los creyentes que aún vivan en aquel día serán trasladados directamente al cielo (1 Tesalonicenses 4:13–18 Segunda Venida). Por eso Pablo dice: «No todos dormiremos; pero todos seremos transformados» (1 Corintios 15:51). Esto es motivo de gran esperanza y consolación para el pueblo de Dios (1 Tesalonicenses 4:18).
La doctrina de la Resurrección del cuerpo nos indica que la separación del cuerpo y el alma no se considera como un estado permanente. A su debido tiempo los cuerpos tanto de los creyentes como de los inconversos serán resucitados y unidos nuevamente con sus almas (Juan 5:28-29).
El Testimonio de la Iglesia primitiva
Por último tenemos el testimonio de la iglesia primitiva. Los cristianos que resultaron de la predicación de los apóstoles y en su defecto de cristianos inmediatos a éstos, creían que los muertos estarían conscientes y en el gozo del cielo inmediatamente después de la muerte.
Para comprobarlo, basta con leer el testimonio de alguno de éstos es momentos antes de su muerte.
A Justino Mártir, luego de que el Prefecto le amenazara de muerte, le preguntó:
“¿Suponéis que si fuerais azotados y vuestras cabezas cortadas subiríais al cielo para ser recompensados?” El testimonio de Justino quedó grabado para la inmortalidad: “No lo supongo, lo sé y estoy plenamente convencido de ello…”. El relato continua diciendo: “…y efectivamente; los prisioneros murieron glorificando a Dios. Sus cuerpos fueron recogidos secretamente y sepultados con honor”. Eso ocurrió en el año 165 de nuestra era. [1][ii]
Pero también tenemos el caso de Policarpo, quien afirmó de manera categórica:
“…te bendigo por haberte dignado conducirme hasta este día y hasta esta hora para que tome parte e el consorcio de los mártires y en el cáliz de tu Cristo, en la resurrección de la vida eterna, tanto del alma, como del cuerpo, en la incorrupción del Espíritu Santo entre los cuales te ruego sea yo recibido hoy en tu presencia como sacrificio agradable y acepto, del modo que tu Dios sea veraz, la has preparado, cumpliendo las cosas que mostraste de antemano. Por lo cual, por todas las cosas te alabo, te bendigo y te glorifico, por medio del Pontífice sempiterno Jesucristo, tu Hijo Unigénito por el cual, juntamente con el Espíritu Santo, te sea dada gloria ahora y por los siglos de los siglos. Así sea.”
Luego, el relato nos dice que apenas se escuchó el “amén” de Policarpo, el encargado de prender el fuego comenzó su trabajo para martirizar a varios siervos de Dios de aquellos años. Pero éstos habían sabido que Su redentor les había dicho que no temieran a los que matan al cuerpo, porque al alma no la podían matar. Dios bendito, gracias por la divina esperanza que nos das en Cristo Jesús, nuestro Salvador, Amén!
Así que debemos estar conscientes que la idea que el Señor nos ha dado a través de Su Palabra es que Él no es Dios de muertos, sino de vivos, que para Dios nadie muere definitivamente (como lo expresa, categóricamente, la ley de la termodinámica), y que inevitablemente resuena la voz del Dios a través del apóstol: "Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza” (1 Tesalonicenses 4:13). Dios le bendiga.
¿Qué debe decir la Promesa en Lucas 23:46?
Un texto muy usado para referirse a la vida inmediata después de la muerte es la promesa contenida en Lucas 23:46. En este pasaje se nos narra que mientras el Señor Jesús estaba siendo crucificado junto a dos ladrones, uno de ellos le pidió, en un valeroso e intrépido salto de fe, que se acordara de él cuando viniera en su Reino. La respuesta del Señor no se hizo esperar de la manera más solemne, diciéndole: “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
Mucho se ha dicho acerca de esta promesa. Pero hay quienes no la creen tal y como nos ha sido legado este texto a través de generaciones. Los testigos de Jehová, por ejemplo, han modificado este texto para hacerlo coincidir con sus doctrinas, y algunos grupos sectarios, aunque no modifican directamente sus escrituras, lo interpretan y enseñan tal y como lo dice la Biblia de los testigos de Jehová, que ha vertido el pasaje de la siguiente manera: “Y él le dijo: Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso”.
La razón que admiten los que traducen o están de acuerdo con esta traducción, es que en el griego de la Biblia no existían los signos de puntuación, y que la coma debe ser rodada para que el texto diga que simplemente el hoy no se refiere al cumplimiento de la promesa, sino al momento en que fue dicha la promesa. ¿Debemos tomar esto así? ¿Qué dicen los conocedores del griego bíblico?
No hay duda acerca de que el diccionario de Vine es una referencia obligada en cuanto al conocimiento del griego bíblico, y que puede explicarnos substancialmente la realidad sobre este asunto. Cuando consultamos acerca del término “Hoy”, Vine nos dice:
“La cláusula que contiene semeron se introduce en ocasiones con la conjunción joti: «que» (p.ej., Marcos 14:30; Lucas 4:21; 19:9); algunas veces sin la conjunción (p.ej., Lucas 22:34; 23:43, donde «hoy» tiene que ser relacionado con «estarás conmigo»); no hay razón gramatical alguna para la insistencia de que deba ser conectado con la afirmación «de cierto te digo», ni tampoco esta idea está demandada por ejemplos ni de la lxx ni del NT; la estructura de la oración dada en la Versión Reina-Valera es la correcta.”[iv]
Por si fuera poco, este mismo autor nos presenta otro comentario de igual valía acerca de lo tratado, pues cuando consultamos el concepto del término “Paraíso”, Vine lo define, e inmediatamente pasa a relacionarlo con nuestro texto de estudio, y explica:
En Lucas 23:43, la promesa del Señor al ladrón arrepentido se cumplió en el mismo día; Cristo, en su muerte, habiendo encomendado su espíritu al Padre, fue de inmediato en espíritu al cielo mismo, la morada de Dios (la mención del Señor de aquel lugar como paraíso debe haber sido un gran aliento para el malhechor; para la mente oriental expresaba la suma total de bendición). Allá fue que el apóstol Pablo fue arrebatado (2 Corintios 12:4), y le da el nombre de «el tercer cielo» (el v. 3 no introduce una visión diferente), más allá de los cielos de la creación natural; véase Hebreos 4:14, con referencia a la ascensión. Esta misma región es mencionada en Apocalipsis 2:7, donde el «árbol de vida», el antitipo figurativo del que estuvo en Edén, ofrecido al vencedor, es mencionado como estando en «el paraíso de Dios»; cf. Génesis 2:8.”
Al cristiano verdadero, estas palabras para explicar este hecho no le son necesarias, pues cree simple y llanamente a lo que dice la Biblia: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”, sin recurrir a ningún artefugio para desvirtuar el texto o alterar la traducción. Pero hay quienes aún así prefieren confiar en el engaño de que el texto debería decir: “te digo Hoy: estarás conmigo…”, y para ello, Eugenio Danyans, teólogo y escritor bíblico, nos ofrece un interesante comentario:
“Cristo no usa tan absurda redundancia en ninguna otra ocasión. La expresión “de cierto te digo” se encuentra más de ochenta veces en los cuatro Evangelios y es una de las más características de Jesús. En cada caso sigue inmediatamente el mensaje solemnemente anunciado. En ninguna ocasión hay un adverbio antes de la sentencia. No le oímos decir al Señor: “De cierto os digo hoy, el que cree en mí tiene vida eterna”; o bien: “Os digo hoy: antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.”[v]
Para Danyans la cuestión es obvia: Si se traduce como lo hacen los testigos de Jehová, entonces el término “Hoy” estaría de más, y simplemente no haría falta, pues Cristo no sería capaz de cometer un error de tal magnitud en su discurso, y mucho menos cuando sabemos que no lo hizo después de haberse expresado más de ochenta veces con la misma forma gramatical. Para agregar, Nelson aporta su grano de arena a la verdad, y en una de sus muchas obras, el Diccionario Ilustrado de la Biblia, afirma al definir el Paraíso:
“Los judíos asociaban la palabra paraíso con el huerto del Edén. Luego llegaron a creer que los justos al morir iban a un lugar similar al paraíso. Ya en el rabinismo desarrollado el paraíso podría significar: (1) el huerto original del Edén; (2) la morada temporal de los justos muertos entretanto llega la resurrección, o 3) el huerto, morada eterna de los justos. Por otro lado, los rabinos creían que la gehenna era la morada de los injustos (Seol).
La palabra paraíso aparece solamente tres veces en el Nuevo Testamento. En Lucas 23.43, Jesús promete al ladrón arrepentido que irá al paraíso ese mismo día, indicando así que es el lugar al que iban provisionalmente los justos al morir. El mismo concepto se halla en la parábola del rico y Lázaro, pero se vale de la figura del «Seno de Abraham» (Lucas 16.23). En 2 Corintios 12.2ss, Pablo identifica el tercer Cielo con el paraíso. Luego, en los últimos capítulos de Apocalipsis es prominente la idea de un hermoso huerto eterno para los justos, pero no se usa la palabra paraíso.”[vi]
William Barclay, erudito del griego bíblico y profesor de la Universidad de Glasgow, en una de sus muchas obras traduce el texto de la siguiente forma: “-Te doy mi palabra –le contestó Jesús- que hoy estarás conmigo en el Paraíso.” Y luego, pasa a comentar el texto no interviniendo en su forma gramatical sino en su valor, afirmando:
“La palabra Paraíso viene del persa, y quiere decir “un jardín amurallado”. Cuando el rey persa quería hacerle un gran honor a alguno de sus servidores, le nombraba su acompañante en el paraíso, para que paseara y conversara con el rey en aquel lugar delicioso. Fue más que la inmortalidad lo que Jesús le prometió al ladrón arrepentido: le prometió el honor de gozar de su compañía en el jardín de la corte celestial.”[vii]
Hay quienes discrepan de esto debido a que Cristo, cuando resucitó, dijo que aún no había subido al Padre, y que como el Padre está en el Cielo al igual que el Paraíso, entonces el ladrón no pudo haber obtenido el cumplimiento de su promesa. Pero pensar así es pensar irresponsablemente, ya que “queda a nuestra interpretación” el lugar de Dios o el Cielo.
¿Los Muertos nada saben?
La Biblia dice en Eclesiastés 9:5: “Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada ni esperan nada, pues su memoria cae en el olvido”. (Nueva Versión Internacional). Con este texto, muchos intentan decir que la muerte es algo inconsciente. ¿Dice eso? No.
En los escritos del Nuevo Testamento hay una forma hebrea de explicar las cosas denominada “paralelismo”, que consiste en ampliar la información de algo con un comentario posterior; esto funciona mucho en los salmos y libros sapiensales, y este texto de Eclesiastés es un ejemplo de ello. Para ampliar lo que queremos saber acerca del verso 5, debemos ir ahora al 6, que dice: “Sus amores, odios y pasiones llegan a su fin, y nunca más vuelven a tener parte en nada de lo que se hace en esta vida”. Aquí tenemos lo que quiere decir el autor, y no es precisamente acerca de la inconsciencia del alma o del que muere, sino a su falta de conocimiento sobre las cosas terrenales, pues dice: “y nunca más vuelven a tener parte en nada de lo que se hace en esta vida”. Observe claramente que el autor está comparando las cosas que se hace en esta vida, y dice que tales ya no se tendrán después que morimos, que nuestros amores, nuestras pasiones y odios ya no las podremos disfrutar. Ahora bien, ¿Dónde dice el texto que estaremos inconscientes después de muertos? Obviamente no lo dice, y sería irresponsable de nuestra parte admitir tal cosa. Un autor nos dice acerca del texto:
“Cuando Salomón dice que los muertos no saben nada y que no hay trabajo, ni planificación, ni conocimiento, ni entendimiento en la muerte, no está contrastando la vida con la vida después de la muerte, sino la vida con la muerte. Una vez que usted muere, no puede cambiar lo que ha hecho. La resurrección a una nueva vida después de la muerte era un concepto vago para los creyentes en la época del Antiguo Testamento. Sólo quedó claro después de que Jesús se levantó de los muertos.”[viii]
Esto, como ya se dijo no es prueba de la inconsciencia del alma. No dice nada al respecto, y nuestra posición debe ser que con toda sinceridad lo admitamos, pues es bien sabido que la Biblia no se contradice, y si ello es así, entonces ¿cómo es que se nos habla de la consciencia de los que mueren? Para ello, podemos ver Isaías 14:9-10 que dice: “El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?”
¿Ve Usted cómo es la Biblia…?
No está muerto, está dormido…
En los escritos bíblicos hay una frase que bien merece nuestra atención, que es “dormir en el Señor”, pues la muerte es a menudo comparada con un sueño. En Juan 11:11 hay un claro ejemplo de ello: “Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle…” Tanto aquí como en varios textos, se habla de la muerte como de un sueño, y sus partidarios afirman que el que muere, está dormido, completamente inconsciente de lo que pasa a su alrededor. Aquí el término “dormir” es el griego “kekoimētai”, que se deriva del verbo “koimaomai” que se traduce por dormir. Tanto A.T. Robertson como Vine nos dicen que se trata de una metáfora, pero es Vine quien amplía nuestra comprensión:
“Este uso metafórico de la palabra dormir es apropiado, por la similitud de apariencia entre un cuerpo dormido y un cuerpo muerto; por lo general lo que caracteriza a ambos es el reposo y la paz. El objeto de la metáfora es el de sugerir que, así como el que duerme no deja de existir mientras su cuerpo duerme, de la misma manera la persona que ha muerto sigue existiendo a pesar de su ausencia de la región en la que los que permanecen se pueden comunicar, y que, así como se sabe que el sueño es cosa temporal, lo mismo sucederá con la muerte del cuerpo…
Cuando la estructura física del cristiano (la casa terrena de nuestro tabernáculo, 2 Corintios 5:1) se disgrega y vuelve al polvo, la parte espiritual de su sumamente complejo ser, el asiento de su personalidad, parte para estar con Cristo (Filipenses 1:23). Y ya que el estado en el que el creyente, ausente del cuerpo, está en el hogar con el Señor (2 Corintios 5:6-9), es descrito como «mucho mejor» que el estado presente de gozo en comunión con Dios y de feliz actividad en su servicio, que por todas partes queda reflejado en los escritos de Pablo, es evidente que la palabra «dormir», allí donde se aplica a los cristianos que han partido, no tiene en absoluto la intención de comunicar la idea de que el espíritu se halle en estado de inconsciencia…
“Los primeros cristianos adoptaron la palabra koimeterion, que era usada por los griegos para denominar a una casa usada para alojar a forasteros, para designar el lugar de sepultura de los cuerpos de los suyos que habían dejado esta escena; de ahí proviene la palabra castellana «cementerio», «el lugar de dormir»» (de Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, p. 172)”[ix]
Eugenio Danyans también tiene algo qué decirnos, y agrega:
“Debemos decir aquí que la expresión “dormir en el Señor”, refiriéndose a la muerte, se hizo peculiar entre los cristianos primitivos después de haber visto a Jesús resucitado, y probablemente recordando lo que él había dicho de los muertos a quienes resucitó (Lucas 8:52 y Juan 11:11); pero que la expresión dormir, tanto en labios de Jesús como en los de los apóstoles, se aplica al cuerpo, no a la parte espiritual y consciente de nuestro ser, lo demuestra el caso de Esteban, en donde, al lado de la frase “durmió en el Señor”, oímos al propio mártir exclamar: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Bien claramente prueban estas palabras que lo que duerme no es el espíritu sino el cuerpo…”[x]
Podemos estar seguros que dormir en el Señor es estar ausente del Cuerpo, y presentes con Cristo, lo cual es muchísimo mejor…!
Bibliografía
[1] Eugenio Danyans. Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová. Editorial Clie; pág. 199.
[ii] El Martirio de San Justino, mártir en Roma en el Ante Niceno-Library. Citado por Eugenio Dañinas en “Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová”. Editorial Clie, 1971. Pág 207.
[3] Eusebio de Cesárea, Historia Eclesiástica, libro IV, capítulo XV: “Padecimientos de Policarpo juntamente con otros en la ciudad de Smirna durante el imperio de Vero”. Edit. Nova, Buenos Aires, pág 185. Citado por Dañinas en “Proceso a la Biblia de los tesigos de Jehová, pág 207, 208.
[iv] Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.
[v] Danyans, Eugenio, Proceso a la Biblia de los Testigos de Jehová. Barcelona, 1971. 7ma edición. Editorial Clie.
[vi] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
[vii] Barclay, William. Comentario al Nuevo Testamento, vol 4. Editorial Clie. España, 1991. Pág 343,344.
[viii] Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
[ix] Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.
[x] Danyans, Eugenio, Proceso a la Biblia de los Testigo
Este artículo nace con el propósito de refutar las ideas que andan propagando la muerte total del ser. Si usted cree sinceramente que después de morir estará inconsciente, totalmente muerto, déjeme decirle que está equivocado. La Biblia enseña otra cosa, y es precisamente a esa otra cosa a donde le quiero llevar. Algunas sectas, como los testigos de Jehová, por ejemplo, afirman categóricamente la muerte total y entera del individuo, y para ello se basan en algunos pasajes de la Biblia los cuales vamos a explicar.
En cuestiones de antropología bíblica, el ser está compuesto de cuerpo, alma y espíritu. Según la posición de algunas personas, el individuo no posee un alma, sino que es un alma, es decir, que cuando muere no tiene nada inmortal que continúe viviendo.
Aparentemente en la iglesia de Tesalónica se hacían esta misma pregunta, y el apóstol Pablo comienza a enseñarles lo que ocurre con las personas después que mueren.
El apóstol escribe: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.” (Filipenses 1:21-23).
Esto es de vital importancia. Si analizamos el texto nos sorprenderemos en grado sumo. Pablo está diciendo simplemente que si muere es mejor que vivir, y no sólo eso, sino que, si el vivir es Cristo, entonces la muerte es ganancia, o sea, es un incremento. Y no obstante, hay una frase que resuena fuertemente: “teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”. Cualquiera pudiera decir aquí que Pablo sólo quiere morir para ir más rápido a esperar la resurrección, pues para muchos la muerte es un lugar de espera inconsciente; pero el apóstol no sugiere eso por ninguna parte. Es indiscutible el afán del apóstol para morir porque sabía que estaría con Cristo. Si nos percatamos, Pablo dice que morir sería mejor. Si fuera verdad lo que dicen algunas sectas, de que al morir iremos a un lugar de descanso donde estaremos inconscientes a la espera de ser resucitados, ¿eso sería mejor que vivir? ¿Sería eso mejor para Pablo que estar vivo predicando el evangelio? Obviamente no.
Algo que no pueden obviar las sectas es la palabra usada por Pablo para referirse a su partida. En el griego, hay varias palabras que se usan para partir, pero la que usa el apóstol es muy significativa. Pablo no se está refiriendo simplemente a partir desde un sitio a otro; el apóstol no sólo habla de trasladarse. La palabra usada por Pablo es “analuo”, (ana = arriba, u otra vez; luo = soltar, liberar, desatar.).Vine nos dice acerca de este término, que “ significa partir, en el sentido de partir de la vida, metáfora sacada del hecho de largar las amarras en preparación para zarpar, o, según algunos, de levantar un campamento, o de sacar el yugo de unos animales.” En conclusión, esta palabra sugiere quitar las amarras de un sitio para instalarse con las mismas en otro. Un comentario acerca de esto, es que la palabra describe el acto de quitar las estacas de una tienda para colocarla en otro sitio. Además de que significa morir, sugiere continuar en un lugar la misma actividad que se llevaba en otro sitio.
El apóstol habla de dos cosas: 1) quedarse en la tierra, y 2) "partir para estar con Cristo lo cual es muchísimo mejor.". Ya vimos que la palabra usada por el apóstol significa quitar algo para ir a otro sitio, y tiene la particularidad de que es un término o bien náutico, o bien militar. Significa primordialmente "irse rápido para acampar en otro sitio". Ahora bien, ¿no notas que el apóstol dice "partir para estar con Cristo"? Pablo no dice que morirá, sino "partir". El hecho de partir quiere decir estar en otro sitio. Y añade: "para estar con Cristo". Pablo obviamente no dice que partirá para estar dormido, ni que partirá para descansar inconscientemente hasta que se le resucite. Pablo dice que partirá para estar con Cristo, "lo cual es muchísimo mejor".
Ahora bien, esta última parte del texto habla mucho. Si Pablo estuviera diciendo aquí que iría a dormir inconscientemente luego de su muerte, ¿sería eso muchísimo mejor que estar aquí en la tierra salvando a las personas con el evangelio de Jesucristo y encargándose de la labor de apóstol que tenía? Por supuesto que no! Pablo sabía que lo único por lo cuál él dejaría su ministerio aquí en la tierra era por el estar con Cristo, porque eso era lo único mejor para él!
Para comprender el valor de este pasaje, aquí está lo que dicen varias traducciones acerca del mismo:
"Me siento presionado por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor..." (Nueva Versión Internacional)
"Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor..." (Reina Valera 1960)
"Me es difícil decidirme por una de las dos cosas: por un lado, quisiera morir para ir a estar con Cristo, pues eso sería mucho mejor para mí..." (Versión Dios habla hoy)
"En realidad, no sé qué es mejor, y me cuesta mucho trabajo elegir. Si sigo viviendo, puedo serle útil a Dios aquí en la tierra; pero si muero, iré a reunirme con Jesucristo, lo cual prefiero mil veces." (La Biblia en lenguaje sencillo)
"pues de ambos lados me siento apremiado, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor..." (La Biblia de las Amétricas)
"Unas veces quisiera vivir, y otras veces no, pues mi verdadero anhelo es irme para estar con Cristo, lo cual es mucho mejor que quedarme aquí..." (Versión Castillan)
Como nota adicional y extraordinariamente reveladora, debo adjuntar aquí el comentario de Eugenio Danyans al respecto. El conocido teólogo escribió:
"La palabras del original griego son bien enfáticas: "Sunexomai de ek ton duo, tin episumian ekon eis to analusai kai sun Xristo einai pol-lo yap mal-lon kreisson." Literalmente: "Estoy apretado de dos partes, teniendo el deseo de ser soltado y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor."
Danyans aclara aún más el sentido, y amplifica nuestra comprensión del pasaje cuando argumenta:
"Nótese que la frase "to analusai kai sun Xristo einai" lleva un sólo artículo, "to", para los dos verbos, lo cual indica que los dos efectos (ser soltado y estar con Cristo) guardan una mutua relación cronológica: el apóstol desea soltar las amarras del cuerpo mortal, como condición para gozar inmediatamente de la presencia del Señor".
Lo que dice 2 Corintios 5:8
La carta que Pablo escribió a los corintios nos ofrece otra pista. Quizás habrás oído la frase «estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor». Pablo fue quien lo dijo: «Más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor» (2 Corintios 5:8).
Max Lucado ofrece un comentario sobre este texto: “En la Segunda Venida de Cristo nuestros cuerpos resucitarán. Pero obviamente en este versículo Pablo no está hablando de eso. De otra manera no habría usado la frase “ausentes del cuerpo”. Pablo está describiendo una fase después de nuestra muerte y antes de la resurrección de nuestros cuerpos. Durante este tiempo estaremos “presentes al Señor”.
La palabra usada por Pablo para referirse a la ausencia del cuerpo, es “endemeo”, que significa: “uno que está en su propio lugar o tierra”. Pablo se está refiriendo con esta palabra cuando dice “estar con el Señor”, a estar en la casa, estar donde debemos estar, estar en nuestra morada, en el lugar indicado, o nuestra propia tierra a donde pertenecemos. Vine nos ofrece un comentario exquisito: “La implicación de estar «en el hogar con el Señor» después de la muerte constituye un testimonio en contra de la doctrina de la inconsciencia del espíritu, cuando queda desligado del cuerpo natural.”
¿Sabe lo que dice Apocalipsis 6:9?
En Apocalipsis 6 hay una frase que testifica duramente contra los que creen en la inconsciencia del alma. En la Biblia se habla muchas veces de las personas que mueren, y se dice que mientras están muertos están durmiendo, pero a diferencia de esto, en algunos pasajes los muertos hacen de todo menos dormir, ¿porqué?
Apocalipsis 6:9-11 dice: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.”
¿Qué quiere decir esto? En la Biblia del diario vivir, una edición de estudio, se nos da el siguiente comentario: “El altar representa el altar del sacrificio en el templo donde se ofrecían los animales para expiar nuestros pecados. En lugar de la sangre de los animales al pie del altar, Juan vio las almas de los mártires que habían muerto por predicar el evangelio. A estos mártires se les había dicho que muchos más perderían la vida por su fe en Cristo (6.11). Al tener que afrontar la guerra, el hambruna, la persecución y la muerte, los cristianos serán llamados a permanecer firmes por lo que creen. Solamente los que permanezcan firmes hasta el fin serán premiados por Dios.”
Es evidente que los muertos que aparecen allí están vivos, están conscientes, y pueden hablar con Dios. Si nos vamos al griego, nuestro entendimiento de estas cosas será mayor. La palabra usada aquí por Juan y se traduce por “muertos” (“los que habían sido muertos”) es “sfazzo”, y es un término que significa “degollar”, “inmolar”, y especialmente es la que se usa para las víctimas que eran inmoladas en el sacrificio. Juan nos dice que ve bajo del altar las almas de los que habían sido inmolados por el testimonio y la Palabra de Dios.
Adentrándonos un poco más en el griego, hay otra palabra digna de citar, y es el griego “biotikos”, un término que se traduce como “vida”, “las cosas de la vida”, “en esta vida”, etc. La preposición “bios” significa “perteneciente a la vida”.
También está la palabra que se traduce por “descasar” (“y se les dijo que descansasen todavía un poco” Apocalips 6:11). Esta palabra es el griego “anapauo”, que significa una interrupción del trabajo, dar reposo, dar descanso, etc, pero no sugiere dejar de existir. Se usa en Lucas 12:19 con el rico insensato, cuando decide dejar de trabajar para disfrutar de sus bienes. Se usa también en Mateo 26:45, en Marcos 6:31 durante la alimentación de los cinco mil, en 1 Pedro 4:14 traduciéndose por “reposo”, donde Pedro dice: “porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros”; además de estar presente en Apocalipsis 14:13, cuando se nos dice que los creyentes “descansarán de sus obras”, entendiéndose por obras a la misma palabra que usa Santiago en su epístola, la obra ejercida por la fe para salvación, dando a entender que los creyentes que mueren en ese tiempo específico ya no necesitarán estar haciendo obras de fe y descansarán de ello.
Como hemos visto, todo el pasaje testifica de la consciencia de los muertos del Apocalipsis. Y tomé la decisión de detallar bien el contenido del pasaje, a fin de cerrar la boca a los que dicen que este pasaje es simbólico. Si alguien dice algo así, entonces toda la Biblia es simbólica también.
Mateo 17:3
En el evangelio de Mateo se nos cuenta sobre la transfiguración de Jesús. Lucas aporta unos detalles que no aporta Mateo y esto lo dejo a su consideración a fin de que investigue por su cuenta. El pasaje muestra a Jesús hablando con Elías y Moisés, dos personas que habían muerto hacía siglos, pero que estaban vivas hablando con el propio Jesucristo. ¿Cómo es posible que estas personas estén vivas, conscientes, hablando con Jesús en un tiempo totalmente diferente al de sus épocas? ¿No dicen algunos que los muertos nada sabes, que no pueden hablar, respirar, etc. porque están completamente dormidos e inconscientes? No. Está de más que busquemos en el griego, pues el pasaje es más que evidente. Para colmo, la Biblia nos dice algo respecto a la vida de estos hombres que nos hace pensar aún más en lo que estamos hablando: Moisés murió y sigue vivo según el relato de la transfiguración, mientras Elías no murió nunca, e igual sigue vivo, o sea, están juntos! Dicho de otro modo: tanto los que mueren como los que Dios ha arrebatado en vida están juntos, vivos y conscientes! El mismo Jesús dijo que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para el Señor nadie muere del todo.
Hebreos 12:1
En hebreos 12 se nos habla de una nube de testigos que están en derredor nuestro. ¿Qué quiere decir eso? Esta gran nube de testigos está formada por la lista de personas mencionadas en el capítulo 11 del libro. Lo interesante de esto es lo que dice el apóstol: “teniendo en derredor nuestro”. La palabra usada aquí es “prokeimai”, y se traduce por “que tenemos por delante”. Este término significa literalmente “yacer delante”. Imagine usted, amigo lector, lo que significa esto: que si tenemos a nuestro alrededor a estas personas entonces debemos despojarnos del pecado que nos asedia. Dicho de otra manera, estas personas no están muertas! Y eso es compatible con las enseñanzas de Jesucristo de que Dios no es Dios de muertos sino de vivos, ¿porqué? Porque para Dios nadie muere!
El testimonio de Pedro
El apóstol Pedro también creía claramente que, después de su muerte, estaría cara a cara con Su Creador. El testimonio de Pedro es comúnmente pasado por alto, pero es muy revelador. El apóstol está consciente de que la hora de su muerte está cerca, y escribe en su segunda epístola:
"sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas." (2 Pedro 1:14-15).
Un análisis del griego, en este versículo, revela tremendas verdades y nos aclara cuán profunda es la inspiración del Espíritu Santo es las Escrituras. Pedro escribe: "sabiendo que en breve he de abandonar el cuerpo" (literalmente: "sabiendo que viene rápidamente el levantamiento de mi tienda de campaña"); "procuraré que después de mi partida" (griego: "meta ten emen exodon"); "podáis en todo momento tener memoria de estas cosas."
¿Qué quiere decir todo esto? Pedro sabía que moriría pronto, y finalmente fue martirizado alrededor del año 68 d.C. La palabra que Pedro utiliza aquí es "exodon", y se traduce por partida. Vine nos cuenta que este término significa "un camino de salida", y es una palabra que nunca expresa la idea de dejar de existir o morir, sino que indica traslado a otro lugar, pasar por una vía. Y es interesante el hecho de que los israelitas que cruzaron el mar rojo no quedaron inconscientes después de cruzarlo, sino que estaban vivos después de haber cruzado. Salir, no significa dejar de existir, sino trasladarse a otro lugar.
El Diccionario Ilustrado de la Biblia dice acerca de la muerte:
Un completo diccionario bíblico no deja de recalcarnos estas verdades. No pude extraer fragmentos resumidos del artículo por considerarlo, en su contexto, muy valioso como para cortar, de modo que presento aquí la información casi en su totalidad:
La muerte humana no implica dejar de existir; más bien consiste básicamente en una separación. La muerte física es la separación entre lo físico y lo inmaterial, o sea, entre el Cuerpo y el Alma. La muerte espiritual es la separación del ser humano de su Dios.
La muerte física fue resultado del pecado original, pero Adán no perdió la vida el día que comió del fruto prohibido, sino vivió 930 años (Génesis 5:5). Su muerte consistió en dejar de ser inmortal: comenzó a envejecer desde aquel momento y la muerte le fue inevitable. Se supone que si no hubiera desobedecido a Dios, hubiera sido inmortal, tanto física como espiritualmente.
Normalmente la muerte física sigue siendo inevitable para todo ser humano. Sin embargo, ha habido y habrá excepciones. Enoc (Hebreos 11:5) y Elías (2 Reyes 2:1–11) fueron trasladados al cielo sin sufrir la muerte física, y en los últimos días cuando el Señor arrebate a su Iglesia, todos los creyentes que aún vivan en aquel día serán trasladados directamente al cielo (1 Tesalonicenses 4:13–18 Segunda Venida). Por eso Pablo dice: «No todos dormiremos; pero todos seremos transformados» (1 Corintios 15:51). Esto es motivo de gran esperanza y consolación para el pueblo de Dios (1 Tesalonicenses 4:18).
La doctrina de la Resurrección del cuerpo nos indica que la separación del cuerpo y el alma no se considera como un estado permanente. A su debido tiempo los cuerpos tanto de los creyentes como de los inconversos serán resucitados y unidos nuevamente con sus almas (Juan 5:28-29).
El mismo diccionario nos cita en otra página:
La muerte humana no implica dejar de existir; más bien consiste básicamente en una separación. La muerte física es la separación entre lo físico y lo inmaterial, o sea, entre el Cuerpo y el Alma. La muerte espiritual es la separación del ser humano de su Dios.
La muerte física fue resultado del pecado original, pero Adán no perdió la vida el día que comió del fruto prohibido, sino vivió 930 años (Génesis 5:5). Su muerte consistió en dejar de ser inmortal: comenzó a envejecer desde aquel momento y la muerte le fue inevitable. Se supone que si no hubiera desobedecido a Dios, hubiera sido inmortal, tanto física como espiritualmente.
Normalmente la muerte física sigue siendo inevitable para todo ser humano. Sin embargo, ha habido y habrá excepciones. Enoc (Hebreos 11:5) y Elías (2 Reyes 2:1–11) fueron trasladados al cielo sin sufrir la muerte física, y en los últimos días cuando el Señor arrebate a su Iglesia, todos los creyentes que aún vivan en aquel día serán trasladados directamente al cielo (1 Tesalonicenses 4:13–18 Segunda Venida). Por eso Pablo dice: «No todos dormiremos; pero todos seremos transformados» (1 Corintios 15:51). Esto es motivo de gran esperanza y consolación para el pueblo de Dios (1 Tesalonicenses 4:18).
La doctrina de la Resurrección del cuerpo nos indica que la separación del cuerpo y el alma no se considera como un estado permanente. A su debido tiempo los cuerpos tanto de los creyentes como de los inconversos serán resucitados y unidos nuevamente con sus almas (Juan 5:28-29).
El Testimonio de la Iglesia primitiva
Por último tenemos el testimonio de la iglesia primitiva. Los cristianos que resultaron de la predicación de los apóstoles y en su defecto de cristianos inmediatos a éstos, creían que los muertos estarían conscientes y en el gozo del cielo inmediatamente después de la muerte.
Para comprobarlo, basta con leer el testimonio de alguno de éstos es momentos antes de su muerte.
A Justino Mártir, luego de que el Prefecto le amenazara de muerte, le preguntó:
“¿Suponéis que si fuerais azotados y vuestras cabezas cortadas subiríais al cielo para ser recompensados?” El testimonio de Justino quedó grabado para la inmortalidad: “No lo supongo, lo sé y estoy plenamente convencido de ello…”. El relato continua diciendo: “…y efectivamente; los prisioneros murieron glorificando a Dios. Sus cuerpos fueron recogidos secretamente y sepultados con honor”. Eso ocurrió en el año 165 de nuestra era. [1][ii]
Pero también tenemos el caso de Policarpo, quien afirmó de manera categórica:
“…te bendigo por haberte dignado conducirme hasta este día y hasta esta hora para que tome parte e el consorcio de los mártires y en el cáliz de tu Cristo, en la resurrección de la vida eterna, tanto del alma, como del cuerpo, en la incorrupción del Espíritu Santo entre los cuales te ruego sea yo recibido hoy en tu presencia como sacrificio agradable y acepto, del modo que tu Dios sea veraz, la has preparado, cumpliendo las cosas que mostraste de antemano. Por lo cual, por todas las cosas te alabo, te bendigo y te glorifico, por medio del Pontífice sempiterno Jesucristo, tu Hijo Unigénito por el cual, juntamente con el Espíritu Santo, te sea dada gloria ahora y por los siglos de los siglos. Así sea.”
Luego, el relato nos dice que apenas se escuchó el “amén” de Policarpo, el encargado de prender el fuego comenzó su trabajo para martirizar a varios siervos de Dios de aquellos años. Pero éstos habían sabido que Su redentor les había dicho que no temieran a los que matan al cuerpo, porque al alma no la podían matar. Dios bendito, gracias por la divina esperanza que nos das en Cristo Jesús, nuestro Salvador, Amén!
Así que debemos estar conscientes que la idea que el Señor nos ha dado a través de Su Palabra es que Él no es Dios de muertos, sino de vivos, que para Dios nadie muere definitivamente (como lo expresa, categóricamente, la ley de la termodinámica), y que inevitablemente resuena la voz del Dios a través del apóstol: "Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza” (1 Tesalonicenses 4:13). Dios le bendiga.
¿Qué debe decir la Promesa en Lucas 23:46?
Un texto muy usado para referirse a la vida inmediata después de la muerte es la promesa contenida en Lucas 23:46. En este pasaje se nos narra que mientras el Señor Jesús estaba siendo crucificado junto a dos ladrones, uno de ellos le pidió, en un valeroso e intrépido salto de fe, que se acordara de él cuando viniera en su Reino. La respuesta del Señor no se hizo esperar de la manera más solemne, diciéndole: “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
Mucho se ha dicho acerca de esta promesa. Pero hay quienes no la creen tal y como nos ha sido legado este texto a través de generaciones. Los testigos de Jehová, por ejemplo, han modificado este texto para hacerlo coincidir con sus doctrinas, y algunos grupos sectarios, aunque no modifican directamente sus escrituras, lo interpretan y enseñan tal y como lo dice la Biblia de los testigos de Jehová, que ha vertido el pasaje de la siguiente manera: “Y él le dijo: Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso”.
La razón que admiten los que traducen o están de acuerdo con esta traducción, es que en el griego de la Biblia no existían los signos de puntuación, y que la coma debe ser rodada para que el texto diga que simplemente el hoy no se refiere al cumplimiento de la promesa, sino al momento en que fue dicha la promesa. ¿Debemos tomar esto así? ¿Qué dicen los conocedores del griego bíblico?
No hay duda acerca de que el diccionario de Vine es una referencia obligada en cuanto al conocimiento del griego bíblico, y que puede explicarnos substancialmente la realidad sobre este asunto. Cuando consultamos acerca del término “Hoy”, Vine nos dice:
“La cláusula que contiene semeron se introduce en ocasiones con la conjunción joti: «que» (p.ej., Marcos 14:30; Lucas 4:21; 19:9); algunas veces sin la conjunción (p.ej., Lucas 22:34; 23:43, donde «hoy» tiene que ser relacionado con «estarás conmigo»); no hay razón gramatical alguna para la insistencia de que deba ser conectado con la afirmación «de cierto te digo», ni tampoco esta idea está demandada por ejemplos ni de la lxx ni del NT; la estructura de la oración dada en la Versión Reina-Valera es la correcta.”[iv]
Por si fuera poco, este mismo autor nos presenta otro comentario de igual valía acerca de lo tratado, pues cuando consultamos el concepto del término “Paraíso”, Vine lo define, e inmediatamente pasa a relacionarlo con nuestro texto de estudio, y explica:
En Lucas 23:43, la promesa del Señor al ladrón arrepentido se cumplió en el mismo día; Cristo, en su muerte, habiendo encomendado su espíritu al Padre, fue de inmediato en espíritu al cielo mismo, la morada de Dios (la mención del Señor de aquel lugar como paraíso debe haber sido un gran aliento para el malhechor; para la mente oriental expresaba la suma total de bendición). Allá fue que el apóstol Pablo fue arrebatado (2 Corintios 12:4), y le da el nombre de «el tercer cielo» (el v. 3 no introduce una visión diferente), más allá de los cielos de la creación natural; véase Hebreos 4:14, con referencia a la ascensión. Esta misma región es mencionada en Apocalipsis 2:7, donde el «árbol de vida», el antitipo figurativo del que estuvo en Edén, ofrecido al vencedor, es mencionado como estando en «el paraíso de Dios»; cf. Génesis 2:8.”
Al cristiano verdadero, estas palabras para explicar este hecho no le son necesarias, pues cree simple y llanamente a lo que dice la Biblia: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”, sin recurrir a ningún artefugio para desvirtuar el texto o alterar la traducción. Pero hay quienes aún así prefieren confiar en el engaño de que el texto debería decir: “te digo Hoy: estarás conmigo…”, y para ello, Eugenio Danyans, teólogo y escritor bíblico, nos ofrece un interesante comentario:
“Cristo no usa tan absurda redundancia en ninguna otra ocasión. La expresión “de cierto te digo” se encuentra más de ochenta veces en los cuatro Evangelios y es una de las más características de Jesús. En cada caso sigue inmediatamente el mensaje solemnemente anunciado. En ninguna ocasión hay un adverbio antes de la sentencia. No le oímos decir al Señor: “De cierto os digo hoy, el que cree en mí tiene vida eterna”; o bien: “Os digo hoy: antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.”[v]
Para Danyans la cuestión es obvia: Si se traduce como lo hacen los testigos de Jehová, entonces el término “Hoy” estaría de más, y simplemente no haría falta, pues Cristo no sería capaz de cometer un error de tal magnitud en su discurso, y mucho menos cuando sabemos que no lo hizo después de haberse expresado más de ochenta veces con la misma forma gramatical. Para agregar, Nelson aporta su grano de arena a la verdad, y en una de sus muchas obras, el Diccionario Ilustrado de la Biblia, afirma al definir el Paraíso:
“Los judíos asociaban la palabra paraíso con el huerto del Edén. Luego llegaron a creer que los justos al morir iban a un lugar similar al paraíso. Ya en el rabinismo desarrollado el paraíso podría significar: (1) el huerto original del Edén; (2) la morada temporal de los justos muertos entretanto llega la resurrección, o 3) el huerto, morada eterna de los justos. Por otro lado, los rabinos creían que la gehenna era la morada de los injustos (Seol).
La palabra paraíso aparece solamente tres veces en el Nuevo Testamento. En Lucas 23.43, Jesús promete al ladrón arrepentido que irá al paraíso ese mismo día, indicando así que es el lugar al que iban provisionalmente los justos al morir. El mismo concepto se halla en la parábola del rico y Lázaro, pero se vale de la figura del «Seno de Abraham» (Lucas 16.23). En 2 Corintios 12.2ss, Pablo identifica el tercer Cielo con el paraíso. Luego, en los últimos capítulos de Apocalipsis es prominente la idea de un hermoso huerto eterno para los justos, pero no se usa la palabra paraíso.”[vi]
William Barclay, erudito del griego bíblico y profesor de la Universidad de Glasgow, en una de sus muchas obras traduce el texto de la siguiente forma: “-Te doy mi palabra –le contestó Jesús- que hoy estarás conmigo en el Paraíso.” Y luego, pasa a comentar el texto no interviniendo en su forma gramatical sino en su valor, afirmando:
“La palabra Paraíso viene del persa, y quiere decir “un jardín amurallado”. Cuando el rey persa quería hacerle un gran honor a alguno de sus servidores, le nombraba su acompañante en el paraíso, para que paseara y conversara con el rey en aquel lugar delicioso. Fue más que la inmortalidad lo que Jesús le prometió al ladrón arrepentido: le prometió el honor de gozar de su compañía en el jardín de la corte celestial.”[vii]
Hay quienes discrepan de esto debido a que Cristo, cuando resucitó, dijo que aún no había subido al Padre, y que como el Padre está en el Cielo al igual que el Paraíso, entonces el ladrón no pudo haber obtenido el cumplimiento de su promesa. Pero pensar así es pensar irresponsablemente, ya que “queda a nuestra interpretación” el lugar de Dios o el Cielo.
¿Los Muertos nada saben?
La Biblia dice en Eclesiastés 9:5: “Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada ni esperan nada, pues su memoria cae en el olvido”. (Nueva Versión Internacional). Con este texto, muchos intentan decir que la muerte es algo inconsciente. ¿Dice eso? No.
En los escritos del Nuevo Testamento hay una forma hebrea de explicar las cosas denominada “paralelismo”, que consiste en ampliar la información de algo con un comentario posterior; esto funciona mucho en los salmos y libros sapiensales, y este texto de Eclesiastés es un ejemplo de ello. Para ampliar lo que queremos saber acerca del verso 5, debemos ir ahora al 6, que dice: “Sus amores, odios y pasiones llegan a su fin, y nunca más vuelven a tener parte en nada de lo que se hace en esta vida”. Aquí tenemos lo que quiere decir el autor, y no es precisamente acerca de la inconsciencia del alma o del que muere, sino a su falta de conocimiento sobre las cosas terrenales, pues dice: “y nunca más vuelven a tener parte en nada de lo que se hace en esta vida”. Observe claramente que el autor está comparando las cosas que se hace en esta vida, y dice que tales ya no se tendrán después que morimos, que nuestros amores, nuestras pasiones y odios ya no las podremos disfrutar. Ahora bien, ¿Dónde dice el texto que estaremos inconscientes después de muertos? Obviamente no lo dice, y sería irresponsable de nuestra parte admitir tal cosa. Un autor nos dice acerca del texto:
“Cuando Salomón dice que los muertos no saben nada y que no hay trabajo, ni planificación, ni conocimiento, ni entendimiento en la muerte, no está contrastando la vida con la vida después de la muerte, sino la vida con la muerte. Una vez que usted muere, no puede cambiar lo que ha hecho. La resurrección a una nueva vida después de la muerte era un concepto vago para los creyentes en la época del Antiguo Testamento. Sólo quedó claro después de que Jesús se levantó de los muertos.”[viii]
Esto, como ya se dijo no es prueba de la inconsciencia del alma. No dice nada al respecto, y nuestra posición debe ser que con toda sinceridad lo admitamos, pues es bien sabido que la Biblia no se contradice, y si ello es así, entonces ¿cómo es que se nos habla de la consciencia de los que mueren? Para ello, podemos ver Isaías 14:9-10 que dice: “El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?”
¿Ve Usted cómo es la Biblia…?
No está muerto, está dormido…
En los escritos bíblicos hay una frase que bien merece nuestra atención, que es “dormir en el Señor”, pues la muerte es a menudo comparada con un sueño. En Juan 11:11 hay un claro ejemplo de ello: “Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle…” Tanto aquí como en varios textos, se habla de la muerte como de un sueño, y sus partidarios afirman que el que muere, está dormido, completamente inconsciente de lo que pasa a su alrededor. Aquí el término “dormir” es el griego “kekoimētai”, que se deriva del verbo “koimaomai” que se traduce por dormir. Tanto A.T. Robertson como Vine nos dicen que se trata de una metáfora, pero es Vine quien amplía nuestra comprensión:
“Este uso metafórico de la palabra dormir es apropiado, por la similitud de apariencia entre un cuerpo dormido y un cuerpo muerto; por lo general lo que caracteriza a ambos es el reposo y la paz. El objeto de la metáfora es el de sugerir que, así como el que duerme no deja de existir mientras su cuerpo duerme, de la misma manera la persona que ha muerto sigue existiendo a pesar de su ausencia de la región en la que los que permanecen se pueden comunicar, y que, así como se sabe que el sueño es cosa temporal, lo mismo sucederá con la muerte del cuerpo…
Cuando la estructura física del cristiano (la casa terrena de nuestro tabernáculo, 2 Corintios 5:1) se disgrega y vuelve al polvo, la parte espiritual de su sumamente complejo ser, el asiento de su personalidad, parte para estar con Cristo (Filipenses 1:23). Y ya que el estado en el que el creyente, ausente del cuerpo, está en el hogar con el Señor (2 Corintios 5:6-9), es descrito como «mucho mejor» que el estado presente de gozo en comunión con Dios y de feliz actividad en su servicio, que por todas partes queda reflejado en los escritos de Pablo, es evidente que la palabra «dormir», allí donde se aplica a los cristianos que han partido, no tiene en absoluto la intención de comunicar la idea de que el espíritu se halle en estado de inconsciencia…
“Los primeros cristianos adoptaron la palabra koimeterion, que era usada por los griegos para denominar a una casa usada para alojar a forasteros, para designar el lugar de sepultura de los cuerpos de los suyos que habían dejado esta escena; de ahí proviene la palabra castellana «cementerio», «el lugar de dormir»» (de Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, p. 172)”[ix]
Eugenio Danyans también tiene algo qué decirnos, y agrega:
“Debemos decir aquí que la expresión “dormir en el Señor”, refiriéndose a la muerte, se hizo peculiar entre los cristianos primitivos después de haber visto a Jesús resucitado, y probablemente recordando lo que él había dicho de los muertos a quienes resucitó (Lucas 8:52 y Juan 11:11); pero que la expresión dormir, tanto en labios de Jesús como en los de los apóstoles, se aplica al cuerpo, no a la parte espiritual y consciente de nuestro ser, lo demuestra el caso de Esteban, en donde, al lado de la frase “durmió en el Señor”, oímos al propio mártir exclamar: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Bien claramente prueban estas palabras que lo que duerme no es el espíritu sino el cuerpo…”[x]
Podemos estar seguros que dormir en el Señor es estar ausente del Cuerpo, y presentes con Cristo, lo cual es muchísimo mejor…!
Bibliografía
[1] Eugenio Danyans. Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová. Editorial Clie; pág. 199.
[ii] El Martirio de San Justino, mártir en Roma en el Ante Niceno-Library. Citado por Eugenio Dañinas en “Proceso a la Biblia de los testigos de Jehová”. Editorial Clie, 1971. Pág 207.
[3] Eusebio de Cesárea, Historia Eclesiástica, libro IV, capítulo XV: “Padecimientos de Policarpo juntamente con otros en la ciudad de Smirna durante el imperio de Vero”. Edit. Nova, Buenos Aires, pág 185. Citado por Dañinas en “Proceso a la Biblia de los tesigos de Jehová, pág 207, 208.
[iv] Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.
[v] Danyans, Eugenio, Proceso a la Biblia de los Testigos de Jehová. Barcelona, 1971. 7ma edición. Editorial Clie.
[vi] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.
[vii] Barclay, William. Comentario al Nuevo Testamento, vol 4. Editorial Clie. España, 1991. Pág 343,344.
[viii] Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.
[ix] Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.
[x] Danyans, Eugenio, Proceso a la Biblia de los Testigo
Profecías mesiánicas, tipos y aplicaciones en el Antiguo Testamento
LA SIMIENTE DE LA MUJER (Génesis 3:15)
1. La promesa de la salvación fue dada antes de que ocurriera la primera muerte física. Esta es la primera palabra de la gracia.
2. "Simiente de la mujer " – nacido de una virgen. Mat. 1:18; Gal. 3:16, 19; Gal. 4:4; Rom. 16:20; Rom. 1:3, 4
TÚNICAS DE PIELES (Génesis 3:21)
1. Dios proveyó estas túnicas a expensas de haber sacrificado animales. Usted no puede vestirse con la piel de un animal sin derramar su sangre. Detrás de esas vestiduras hubo un sacrificio. No cabe la menor duda que Dios dio algunas instrucciones acerca de la clase de sacrificios antes que Caín y Abel trajeran sus ofrendas delante de Dios. (Capitulo 4 de Génesis) El derramamiento de sangre esta implicado. Dios estableció los fundamentos del sacrificio de animales en Gen. 3:21; 4:4.
2. Es un regalo de Dios. "Dios hizo túnicas " para cubrirlos de pies a cabeza. La Salvación es el regalo de Dios (Juan. 3:16; Efe. 2:8-10).
3. Aun vestido con pieles el hombre permanece desnudo ante los ojos de Dios si el no esta cubierto con la justicia de Cristo. Nosotros estamos vestidos con la justicia de Jesucristo.
EL PRIMER SACRIFICIO ANIMAL FUE EN ADORACIÓN (Génesis 4:4)
1. El Tema del Cordero comienza en estos pasajes. (Gen. 22:8; Ex. 12; Lev. 16; Isa. 53; Juan. 1:29, 36; Hechos 8:26ff; I Pedro. 1:18-20; Apo. 5:9, 12; 6:15-17; 7:9-17; 17:14; 19:11-21; 21:7-9, 22).
2. El último cumplimiento es encontrado en el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. La ofrenda de Abel involucra a un cordero y el derramamiento de su sangre.
3. Dios acepto la ofrenda de Abel. El acepta la ofrenda de Cristo al entregarse El mismo por nuestros pecados.
SIMIENTE DE ABRAM (Génesis 12:1-3)
1. Dios prometió a Abraham ". . y serán benditas en ti todas las familias (Gentiles) de la tierra." (12:3b; 21:12-18). Dios renueva su promesa en 22:18 después de probar la fe de Abraham. Renovada con Isaac (26:1-4), Jacob (28:13-16).
2. Jesucristo es el Mesías y es la simiente de Abraham, quien bendijo a las naciones Gentiles otorgándoles la salvación (Hechos 3:25; Gal. 3:8, 14, 16). Los Gentiles están incluidos en el gran plan de salvación.
MELQUISEDEC COMO UN TIPO DE NUESTRO SUMO SACERDOTE (Génesis 14:17-24)
1. Melquisedec fue un sacerdote del verdadero Dios.
2. No tiene principio ni fin (no hay descendientes).
3. Melquisedec es un tipo de Cristo nuestro Rey-Sacerdote. Cf. Heb. 6:20; 7:23, 24; Isa. 11:4-9; Heb. 7:2; Sal. 110:4). El es un sacerdote distinto (Heb. 7:17, 24, etc.).
4. Melquisedec fue probablemente una Cristofania del A. T.
ÁNGEL DE JEHOVÁ (Génesis 16:7-14)
"El Ángel de Jehová" es una manifestación de Dios. Gen. 21:12-21; 22:11-18; 31:11-13; 32:22-32; Ex. 14:19-31; Jueces 6:11-24; 7:15; 13:2-23.
Numerosos pasajes nos conducen a creer que El es una visión manifiesta de nuestro Señor Jesucristo
1. Es mencionado como un enviado de Dios y que habla por Dios.
2. El es un personaje divino.
3. A El se le ve caminando, comiendo, hablando.
4. El asume una forma visible en la nube y en la columna de fuego
5. El es llamado el "Ángel de Su Presencia."
6. El aparece como la Gloria de la Shekinah.
7. El se identifica a si mismo como JHVH (Dios).
8. El es llamado JHVH (Dios). El es perfectamente igual a Dios; El es esencialmente uno con Dios. (Gen. 17:20; 48:16; Isa. 63:9; ex. 3:2; Mat. 1:20, 24; Miq 5:2; Jn. 1:1-14; Jue 6:11, 21; 13:6 ff.; Ex. 14:19; 13:21; Num. 22:22, 23; I Cron. 22:16; Zac. 1:9ff; Jn 17; Heb. 13:8; Jn. 8:58).
CORDERO SUSTITUTO DE ISAAC (Génesis 22)
1. Dios proveyó un cordero sustituto para Isaac (22:8, 13-18). El énfasis es sobre la gracia sustituta. Es un cordero para cada persona. Cf. Isa. 53:6; II Cor. 5:21; I Pedro. 2:24; Rom. 5:8
2. El único sacrificio que Dios acepta es el sacrificio de Cristo por nuestros pecados
LA VENIDA DE SILOH (Génesis 49:8-12)
La interpretación Judía de Gen. 49:10 se lee así: "Hasta el tiempo cuando el Rey Mesías venga a los suyos” Cf. Num. 24:17; Eze. 21:27.
1. La familia real de Israel viene de la Tribu de Judá y termina en la dinastía del Mesías. Cf. II Sam. 7:16; Mat. 2:1-2; Apo. 5:5; 22;16; I Cron. 28:4; Heb. 7:14; Luc. 3:33. El gran error fue haber escogido al Rey Saúl de la tribu de Benjamín ( I Sam. 8-9; 16).
2. El León de la tribu de Judá viene de este linaje. Cf. Zac. 9:9, 11; Isa. 2:2-3; Mat. 21:5.
EL PASTOR Y LA ROCA (Génesis 49:24)
1. Jesús es el Buen Pastor (Sal. 23; 80:1; Isa. 40:11; Eze. 34:23-25; 37:24-28; Jn. 10:11, 14-16; I Pedro. 2:25; 5:4). Jesús es nuestro Pastor de pastores.
2. Jesús es una Piedra Preciosa (Sal. 118:22-23; Isa. 28:16; Luc. 20:17-18; Efe. 2:20; I Pet. 2:4, 6-8; Rom. 9:32, 33; I Cor. 3:11). Jesús es la pura fundación de nuestra salvación (Hech 4:12).
EL CORDERO DE LA PASCUA (Éxodo 12)
"cuando vea la sangre pasaré sobre usted. (Éxodo 12:11-13, 23, 27, 46).
1. Jesús es la Pascua de Dios (I Cor 5:7-8). Era en el día de la preparación, como a las 12 del mediodía que Jesús fue crucificado. Crucificaron a Jesús en exactamente la misma hora que sacrificaron los corderos de la Pascua en el templo (19:14ff). La observancia de la Cena del Señor representa el cordero matado para nosotros (Lc. 22:15-23).
2. El cordero no solamente debe ser matado, sino que la sangre debe ser rociada. Debemos apropiarnos de la muerte de Jesús por la fe (Jn. 3:16; ROM 10:9-10, 13). La salvación por gracia no es nuestro proyecto; es su disposición.
PAN DEL CIELO (Éxodo 16:4-21, 31-35)
Mana es un tipo de alimento que Dios proporciona para nuestras almas. Jesús es nuestro pan divino, y cuando lo tomamos en nuestras vidas por la fe él da la vida eterna (Juan 6:31-51, 68-69; Apo. 2:17; I Cor 10:3-4).
Era un regalo sobrenatural, "pan del cielo" que tiene que ser apropiado. No nos hace ningún bien hasta que lo comamos. Jesús el pan de la vida debe ser apropiado por la fe. No pierda su apetito para él (Num 12:4-9).
AGUA DE LA ROCA (Éxodo 17:6)
Cf. Jn. 4:10, 14; I Cor. 10:4; Apo. 21:6; 22:17; Isa. 55:1-3
SANGRE DEL CONVENIO (Éxodo 24:8)
La sangre de animales bajo el viejo convenio no podría quitar pecados, sino que miraba adelante al día en que el Cordero de Dios lograría lo que ella no podía por sí misma. La Muerte de. Jesús por los pecadores. 26:28; Lc. 22:20; I Cor 11:25; Zac. 9:11; Heb. 9:22; 13:12, 20; Marc. 14:24; Isa. 53; Heb. 2:17; Isa. 31:31-34.
La sangre es significativa en las varias ofrendas. Lev. 17:11 es la sangre redentora para nuestras almas. La sangre es el medio de expiación. I Jn. 1:7 El TALMUD hebreo en Lev. 17:11 dice, "no hay redención excepto con sangre." El sacrificio del animal era el sacrificio de una vida sin pecado, santa. Ningún animal tiene pecado nunca.
La sangre de Cristo nos limpia del pecado (I Jn. 1:7); es la sangre del nuevo convenio de Cristo (Heb. 9; 13:20); de la remisión (26:28 Mat; Marc. 14:24; Heb. 9:22b; Isa. 53; Heb. 13:12); nuestra santificación (I Cor 1:2; Heb. 2:10-11; 9:13-15); logra nuestro rescate (Ef. 1:7; Jn. 1:29; Col. 1:14; I Pedro 1:18-19; Apo. 5:9; Hechos 20:28); es una propiciación (ROM 3:25), trae paz con Dios (Ef. 2:13; Col 1:20); logra la reconciliación con Dios (Col 1:20-22; ROM. 5:10ff); da la victoria (Apo 12:10); base de nuestra justificación (ROM 5:9); los medios por el que entramos en el santo santorum (Heb. 10:19-20); Él compró su iglesia con su propia sangre (Hech 20:28).
EL TRONO de la GRACIA (Éxodo 25:17, 22)
El TRONO de la gracia era la tapa o la cubierta encima del arca del pacto. Cf. Heb. 9:5. Era el lugar en donde la sangre del sacrificio era rociada para hacer la expiación por el pecador. Era el lugar en donde la justicia y la misericordia satisficieron. La sangre del inocente en el trono de la gracia resolvió las demandas de la ley. Era el trono del A. T. de la gracia.
Cristo es nuestro trono de la gracia (ROM 3:25; I Jn. 2:2; 4:10; ROM. 5:6, 8, 10). La "propiciación por nuestros pecados" es el olvidarse de la cólera por un ofrecimiento. La justicia de Dios está satisfecha con el sacrificio de Jesús por nuestros pecados. Él olvida su propia cólera con su propia sangre. Nuestra deuda de los pecados ahora se ha pagado por completo. La justicia de Dios está satisfecha, y su cólera se aleja totalmente.
CRISTO EL VELO (Éxodo 26:31)
Entramos adentro con el velo del Señor Jesucristo (Heb. 10:19-20; Marc. 15:38). La puerta a la presencia de Dios se abrió al hombre cuando Cristo murió y rasgó el velo. Cristo es el velo (Heb. 10:19-20; Jn. 10:7; Hechos 4:12).
OFRENDAS LEVÍTICAS (ÉXODO Y LEVÍTICO)
Cada sacrificio en el A. T. anticipó el sacrificio verdadero y perfecto que Cristo ofrecería mas adelante. Eran sombras del sacrificio perfecto que venía por el pecado. Cristo es el final de todos los sacrificios. Estos sacrificios eran testigos a la gente que eran pecadores y podrían ser salvados solamente por la muerte sustitutiva, ofrecida en su favor. Los sacrificios atestiguaron que el creyente vivió solamente en virtud de la víctima matada en su lugar. La repetición continua de los sacrificios atestiguó que la sangre de animales no puede quitar pecado. Los sacrificios eran una promesa, profecía, y un compromiso que Dios proporcionaría en ofrecimiento perfecto para nuestros pecados.
Todos los sacrificios del A. T. eran solo sombras del sacrificio de Cristo
Los sacrificios en el Antiguo Testamento no tenían ningún valor por ellos mismos, pero fueron aceptados con el tiempo como un aviso del sacrificio del Cordero de Dios (Heb. 10:10-14). Una vez que dicho sacrificio fue ofrecido, todos los demás sacrificios carecen de importancia, perdieron su significado, debido a que el valor de la muerte de nuestro Salvador es suficiente para pagar la penalidad por todos nuestros pecados para todos los hombres y en todos los tiempos. (Heb. 10:18).
YOM KIPPUR - DÍA DE EXPIACIÓN (Levítico 16)
Yom Kippur era un día del humillación cuando el Sumo Sacerdote quitó su vestido y vistió como los otros sacerdotes. El Sumo Sacerdote haría la expiación para si mismo (v. 6). ¡Nuestro gran Sumo sacerdote no tuvo que ofrecer un sacrificio para si mismo! (Heb. 7:26-28; 9:11-15, 22). El Sumo Sacerdote entonces tomaría dos cabras que serían matadas (vv. 11-19 y el otro el chivo expiatorio sería conducido hacia fuera en el desierto (vv. 8-10, 20-34).
1. el "chivo expiatorio" es un tipo de la muerte de Cristo para quitar nuestros pecados delante de Dios (Heb. 9:26; ROM. 4:25; 5:1; 8:33-34). Él los quita, los aleja para nunca llevarlos otra vez. Observe su fe; él era líder conduciendo a la gente en el desierto a un lugar donde era imposible que él encontrara su camino de nuevo al mundo. Él sufrió todo lo qué el pecador sin Cristo sufriría (Isa. 53:6, 12; I Pedro 2:24). Por la fe pusimos nuestros pecados en Jesús y él los clava en su propio cuerpo en su muerte en la cruz. El chivo expiatorio era una representación visible de que sus pecados fueron quitados y llevados completamente (Salm 103:12). Nuestros pecados eran como si nunca habían estado (Isa. 38:17; Miq 7:19; Jer. 31:34; Heb. 8:12).
2. La cabra sacrificada es un tipo de la muerte expiatoria de Cristo (ROM 3:24-26). Justifica la santidad y la justicia de Dios (II Cor 5:21). Nuestro portador del pecado murió en nuestro lugar (Isa. 53:4; Gal. 3:13). La razón de hacer uso de dos animales es que era físicamente imposible de combinar todas las características que tuvieron que ser dispuestas en el pecado que ofrecía en un animal (Heb. 10:4, 12-14; 9:28; I Pedro 2:24; Jn. 1:29). Él nos limpia de todo el pecado (I Jn. 1:7; Heb. 9:14; 7:25).
NUESTRO PARIENTE REDENTOR (Levítico 25:25)
El derecho del rescate, el derecho a volver a comprar, pertenecía al pariente más cercano. Cristo es nuestro pariente más cercano con la encarnación (Heb. 2:10-18; Job 19:25; Ruth 2:1; 4:4, 14; Gal. 4:4-5; Efe. 1:7; I Pedro 1:18, 19; ROM. 3:24; 8:3; Fil. 2:7). Jesús tu eres mi pariente redentor. Tu tienes el derecho de redimirme, de todo lo que he perdido. Él tiene el poder que redimir. Él tiene los medios de hacerlo. Él esta listo y que quiere redimirnos
MI REDENTOR VIVE (Job 19:25-27)
Job mira en el futuro la venida del Mesías. El redentor de Job es su Goel , el pariente redentor. El más cercano de los parientes tenía la responsabilidad de redimir las oportunidades perdidas de sus parientes. Un hombre podría hacerse un esclavo para redimir su libertad. Si un miembro de la familia muere sin un heredero el Goel redime su nombre casándose con su viuda y dándole a un hijo para darle continuidad a su nombre. El Goel actuaría como vengador en caso de que asesinaran a un miembro de la familia. ¡Sin embargo, nadie viene a redimir a Job. JHVH proporcionará su Goel ! Cf. Heb. 7:25; ROM. 5:6-10.
EL NAZARITA (Números 6:2-8)
La idea es ser separado por Dios, consagrado a Dios. Los Nazaritas hacían votos por un tiempo corto y que podrían ser repetidos. Cristo fue el único separado para Dios. Él es santo, inofensivo, indefenso y separado del pecado (Heb. 7:26; Jn. 4:34; 8:28-29; 15:11; Luc. 4:34; II Cor 13:4; Fil. 2:6-8). Es también un cuadro hermoso de la vida cristiana (Col 3:3; ROM. 12:1, 2; 6:13d; I Cor 6:20)
LA VARA REVERDECIDA DE AARÓN (Números 17:8)
Las varas eran secas, tan muertas que podrían siempre ser. La vara de Aaron era probablemente la misma vara que él tenía cuando salieron de Egipto. La vara de florecimiento, viniendo a la vida, es un símbolo de Cristo que se levanta de los muertos, llevando las primeras frutas.
LA VACA ALAZANA (Números 19:1-10)
Agua para quitar todo indicio de la muerte fue hecho con las cenizas de la novilla roja. La novilla roja sin mancha ni defecto (Lev. 19:4; Heb. 9:14; I P. 1:19) habla de la obediencia de Cristo hasta la muerte (Fil. 2:8), fue matada fuera del campo de Israel (Lev. 19:3; Jn. 19:16, 17; Heb. 13:11-12), la sangre rociada era una cubierta para el pecado (Lev. 19:4; ROM. 3:24, 25; Ef. 1:7; I P. 1:18, 19).
LA SERPIENTE DE BRONCE (Números 21:4-9)
Jesús comparó la serpiente en el desierto con el ascenso del Hijo del Hombre en la Cruz (Juan 3:14, 15).
EL BRILLO DE LA ESTRELLA (Números 24:17)
Una "estrella" de Jacob será un brillante rey, una persona y un símbolo imperial de la grandeza y el esplendor. La realeza se levantara sobre Israel. El será la misma persona como Siloh (Gen. 49:10). Jesús es ese brillante rey (Mat. 2:1-2; Apo. 22:16).
CIUDADES DE REFUGIO (Números 35:6-15)
Seis ciudades fueron designadas como lugares o ciudades de refugio para que el homicida se refugien allí. Cristo es el refugio para los pecadores para el juicio divino (Sal. 46:1; 142:5; Isa. 4:6; Rom. 8:1, 33, 34; Fil. 3:9; Heb. 6:18, 19). El es un salvador de amor, gracia y compasión.
UN PROFETA COMO MOISÉS (Deuteronomio 18:15-18)
El profeta hebreo estaba en “ebullición” o el momento mas alto de su inspiración. La palabra significa “hirviendo” o “burbujeando” con la inspiración divina. La palabra significa “decir” o anunciar. Es una expresión para indicar que esta hablando por Dios.
Cristo es el profeta de quien Moisés hablo. Cf. Jn. 6:14; 1:21; Mat. 21:11; Hechos 3:21-22; 7:37; Jn. 4:19,25, 26; Lc. 2:25-34; 4:16-22; 9:8; Jn. 5:45ff; 12:48-58; Mat. 17:5; Heb. 1:1-3
CAPITÁN DEL EJERCITO DEL SEÑOR (Josué 5:14-15)
La Aplicación compara a Jesús dirigiendo los ejércitos celestiales en una guerra contra Satanás en Apocalipsis.
UN REY ETERNO QUE SE SIENTA EN EL TRONO DE DAVID - (II Samuel 7:12-16)
Esta es una promesa de un trono eterno a David. El Mesías, el Eterno Rey reinara sobre el trono de David. "Para siempre" (vv. 13, 16; I Reyes 2:45; 9:5; I Cron. 22:10; 28:4-7; Jer. 30:9; Ezeq. 34:23-25; 37:24-28; Oseas 3:5; Ezeq. 34:23-25; 37:24-28; 43:6-9; Dan. 3:5; Amos 9:11-12) enfatizan la continuación eterna de la simiente de David, "una eternal duración" en el absoluto sentido de la posteridad de David puede durar eternamente por ser llevado por una persona que dura eternamente y cuyo reino no tiene fin. La simiente de David comienza con Salomón y termina con el Rey eterno Jesucristo. La Promesa dada a David se viene cumpliendo completamente en Jesucristo. Heb. 3:6. La simiente de David fue criticada severamente debido a su pecado y fue silenciado hasta que fue extinguido terrenalmente. Cristo nació de la simiente de David en la carne y sentado en el trono para establecerse eternamente. (Lc. 1:30-33, 69). Es mas, el clímax de esta profecía es cuando Jesucristo venga en su segunda venida y reine en Gloria sobre todo el mundo eternamente. Cf. Apocalipsis. Todas las naciones y todo mundo estará sujeto bajo la autoridad de Cristo. (Fil. 2:11; Isa. 9:6-7).
También nótese que el edificio de la casa de Dios va de la mano con lo eterno de su reinado. Así como el Rey dura por siempre, así el Templo dura por siempre. (I Reyes 8:13; Jn. 1:14). Dios tabernaculizo en si mismo (Jn. 2:19), y la resurrección asegura su morada en su presencia (Jn. 14:23; I Cor. 6:19; I Tim. 3:15; I Pet. 2:5; II Cor. 6:16; Apo. 21:1-3; Zac. 6:13).
Un " convenio eterno" acompaña esa nueva casa (II Sam. 23:5; I Cron. 17:12-14; II Cron. 7:16; Isa. 55:3). La anterior es solamente una sombra de la verdadera celestial.
EL MEDIADOR DE JOB -(Job 9:32)
Job necesitaba a alguien que le sirviera como mediador ante Dios. En el Antiguo Testamento no existe un intercesor. Job oro por un mediador, alguien que actuara como arbitro en un día especifico. "Para actuar como arbitro," o "mediador" implica uno que oiga a las partes en una disputa y decida los meritos del caso. Nuestro perfecto mediador es Emanuel. Cf. I Tim. 2:5; Heb. 7:25; Job 16:18-22; 31:35; Heb. 9:24; 12:24; Gal. 3:19ff; Heb. 8:6; 9:15; II Cor. 5:18-19).
SALMOS MESIÁNICOS
Sal. 2; 8; 16; 22; 45; 72; 89; 110; 118; 132; Sal. 23 Aplicación. Mesiánica
El Salmo 2 habla del reino del Ungido de Dios, el Mesías. Cristo es el Rey de los Judíos. (Mat. 2:2; 27:11, 29, 37); Rey de Israel (Mc. 15:332; Jn. 1:49; 12:13); Rey de reyes (Apo. 17:14; 19:16); "el Rey" un juicio (Mat. 25:34, 40); Rey de Salvación (Zac. 9:9; Mat. 21:5); Rey de paz (Lc. 19:38; Heb. 7:2); Rey de justicia (Heb. 1:8; 7:2); Rey de Gloria (Mat. 25:31-34).
El Salmo 8 revela a Cristo como el Hombre Ideal. Cuando vemos a Cristo, vemos cual fue la intención de Dios al crear al hombre y como fue su caída. Cuando nacemos de nuevo Dios ve a Cristo en nosotros. Cristo es el patrón de una humanidad normal. Cf. Phil. 2:9f; Heb. 2:7-9.
El Salmo 16 habla de la resurrección y es citado por Pedro en Hechos 2:24-33; 13:28-39. El gran sermón de Pedro esta saturado de citas de los Salmos mesiánicos Cf. I Cor. 15; Isa. 25:8.
El Salmo 22 gráficamente retrata la muerte de Cristo. Cf. Mat. 27:46; Mc. 15:34; II Cor. 5:21; Mat. 27:35-39, 43; Mc. 15:29; Jn. 19:23-28; Cf. Sal. 41:9 con Jn. 13:18; Mat. 26:47-56; Sal. 34:20 con Jn. 19:36; 35:19 con Jn. 15:25.
El Salmo 23 es un bello cumplimiento del Buen Pastor (Juan 10:11-19, 26-28; I Pedro. 2:25; Apo. 7:17; Ec. 12:11; Isa. 40:11).
El Salmo 45 es la celebración de las bodas del Rey. Cf. Heb. 1:8-9; Rev. 19:1-10; Fil. 2:9.
El Salmo 72 es el reinado del Rey Mesías. Cf. Apo. 19:11-18; Fil. 2:9-11
El Salmo 89 es el convenio de Dios con el Hijo de David. Jn. 7:42; Mat. 1:1; Lc. 1:32-33; Hechos13:22-23
El Salmo 110 El Mesias Rey-Sacerdote es citado mas a menudo en el Nuevo Testamento que en cualquier Salmo. Cf. Lc. 22:69; Mat. 22:44; Mc. 12:36; Lc. 20:42, 43; Hechos 2:34,35; Heb. 1:13; Mat. 26:64; Efe. 1:20; Col. 3:1; Heb. 1:3; 8:1; 10:12; 12:2; Fil. 2:11; Mc. 14:62; 12:14; Heb. 7:17, 21; 5:6, 10; 6:20; etc., etc.
El Salmo 118 la piedra que los hombres desecharon es la escogida por Dios (I Pedro. 2:6-7; Mat. 21:42; Mc. 12:10, 11; Hechos 4:11; Efe. 2:20
El Salmo 132 el trono eterno de David (Lc. 1:32, 69; Hechos 2:30;
SABIDURÍA DE DIOS (Proverbios 8)
En Prov. ocho "sabiduría" es personificada. Note especialmente vv. 22-23, 30. Solamente en el Logos tenemos esta personificación cumplida. Cf. la Palabra Encarnada, Jesucristo, hecho carne (Lc. 11:49; Jn. 1:1-18; 17:5; I Cor. 1:24, 30). El preencarnado Cristo en Sabiduría.
UN AMIGO ESTA MAS CERCANO QUE UN HERMANO (Proverbios 18:24)
". . . amigo hay más unido que un hermano.." Cf. Jn. 15:13-16; Jn. 3:16; I Jn. 3:16
LA RAMA (Isaías 4:2)
Isa. 11:1-5; 53:2; Jer. 23:5-6; 33:15-17; Zac. 3:8-9; 6:12-13 todos nos dan agregados, dimensiones y descripciones de Zemach -- "retoño, brote, rama." El Mesías es una "cosa que crece." La idea es abundante, vitalidad y vida en la carne. La palabra indica siempre algo que vive y que crece
EL DIOS DE ISAIAS EN EL TRONO (Isaías 6:1-5)
El Apóstol Juan nos dice en Juan 12:41 que Isaías vio al pre encarnado “Hijo del Hombre" Jesucristo sentado en el trono de la gloria.
EMMANUEL (Isaías 7:14)
Emmanuel, "Dios con nosotros " Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo,(1) y llamará su nombre Emanuel Cf. Mat. 1:23; Jn. 1:14; Lc. 1:31-35; Apo. 21:3.
PIEDRA PARA TROPEZAR (Isaías 8:14)
El Mesías Judío será una piedra de tropiezo para Israel. (Lc. 2:34; Rom. 9:33; I Pedro. 2:8, 16; Sal. 118:22. El hombre es un creyente huyendo en tiempos de angustia y el altar será un santuario, el lugar donde encuentre a Dios. Pero si es un incrédulo, que no tiene tiempo para Dios entonces el altar es solamente un montón de piedras sobre las cuales el se golpea y se cae. Jesús es nuestro santuario, nuestro salvador. Sin embargo el también es juez, la piedra de tropiezo para el incrédulo.
GRAN LUZ (Isaías 9:1-5)
Una especie de tinieblas espirituales se apodero de Israel y solamente un remanente verá la “gran luz”. Esa luz es el Señor Jesús (Isa. 60:1-7; Lc. 1:78, 79; Jn. 1:4; 3:19; 8:12; 9:5; 12:35, 46).
LA CRIATURA DE CUATRO NOMBRES (Isaías 9:6-7)
Cada nombre describe una característica de Jesús y su relación con su gente. Jesús es un “Magnifico Consejero” efectivo en planificación, formulación, y acción. (Isa. 28:29; I Cor. 1:24, 30; Efe. 1:11; Mat. 11:28-30). Jesús es el "Poderoso Dios," el fuerte, literalmente el "Dios héroe." En el A. T. el nombre siempre significa Deidad Absoluta (Fil. 2:9-11; Apo. 19:5-7; 11-21). El es el "Padre Eterno" siempre actuando como un apaciguador, proveedor y protector de su pueblo (Jn. 8:58; 12:34; Heb. 13:8) y "Príncipe de Paz" (Isa. 11:6-16; 16:5; Jn. 16:33; 20:19, 21, 26: Efe. 2:14-18; Col. 3:15; Jn. 14:27; 16:33; 20:19; 14:1). El Mesías será un fiel y justo rey (Isa. 16:5; 9:6-7; 19:20; 22:22: 32:1-5; Apo. 3:7; Isa. 32:1ff).
DESTRUIRÁ LA MUERTE PARA SIEMPRE (Isaías 25:8)
Pablo nos enseña que el ultimo enemigo en vencer será la muerte I Cor. 15:54 mientras citaba este pasaje de Isaías (Isa. 26:19; I Cor. 15:20-28, 51-57; Apo. 21:4).
LA BENDICIÓN DEL REINO (Isaías 35)
El sanara a los ciegos (v. 5; Mat. 11:5; Jn. 9:6-7), a los cojos y a los mudos (v. 6), (Mat. 15:30; Jn. 5:8, 9; Hechos 3:8; Mat. 9:32; Lc. 11:14; Jn. 7:38). El será el camino de la salvación (v. 8; 40:3; Mat. 7:13-14; I Pedro. 1:15, 16; Jn. 14:6; Apo. 7:17; 21:4).
ENDEREZANDO EL CAMINO (Isaías 40:2)
Asi como los caminos son preparados para la venida de la realeza en los tiempos antiguos también los mensajeros de Dios como Juan prepararon la llegada del Mesías. (Mat. 3:3; Mc. 1:3; Lc. 3:4-6; Jn. 1:25; Lc. 7:27; Jn. 14:6).
EL SIERVO DEL SEÑOR EN ISAÍAS
Los “poemas del siervo” de Isaías 42:1-7; 49:1-7; 50:4-9; 52:13-53:12 conducen a un clímax grafico del sufrimiento del Mesías. Mat. 12:18-21; Fil. 2:7; I Pet. 2:4, 6; Lc. 2:32; Jn. 1:4-9; Hechos 13:47; Mat. 26:67; 27:30; Mc. 15:19; Lc. 22:63; Isa. 62:11
Note la detallada explicación de la humillación y exaltación del Mesías en Isa. 52:13-53:12. Cf. Isa. 43:25; 44:22; Heb. 9:11-16, 22-28; 10:10-21; I Pedro. 2:24, 25; Mat. 26:63; 27:12-14; Mr. 14;61; 15:5; Lc. 23:9; Hechos 8:32, 33; Jn. 1:29, 36; I Pedro. 1:18, 19; Fil. 2:5-11; Hechos 2:32-33; etc., etc.
EL REDENTOR (Isaias 59:20)
The theme of Redeemer coming out of Zion is recurring in the Bible (Isa. 41:14; 59:20; 60:16; 63:16; Rom. 11:26, 27).
DESCRIPCIÓN DEL MINISTERIO DE JESÚS (Isaias 61:1-2)
Cf. El ministerio de Jesús en Lc. 4:18-19; 4:40; 7:13-15, 22; 8:43-56; 13:11-13; 17:11-19.
EL MESÍAS OTORGA UNA NUEVA VIDA (Ezequiel 36:26-28)
Jesús cambia el Corazón de piedra y da el Espíritu a los creyentes (Ezeq. 37:14; Jn. 3:3, 5; II Cor. 5:17; 3:3).
AGUA DEL TEMPLO (Ezequiel 47:1-12)
"Agua" denota bendición y salvación (Isa. 12:3; 44:3; Sal. 46:4). El agua de la salvación tiene su fuente que es el santuario, el cordero de Dios sacrificado Jn. 4:14; 7:37-38; Apo. 22:1-2
PIEDRA CORTADA SIN MANOS (Daniel 2:34-35, 44)
La piedra es cortada sin ayuda humana; el gobierno mesiánico es soberano y con poder sobrenatural (Cf. Dan. 4:3; Jn. 18:36; Apo. 21:2; 22:5; Lc. 1:33; Sal. 2:9; Mat. 10:34; 13:31, 32).
HIJO DEL HOMBRE (Daniel 7:13-14)
El termino identifica a Cristo con la humanidad, humildad, paciencia, sufrimiento y Victoria triunfante. Jesús usó este titulo en lugar del pronombre “YO” (Lc. 9:58; Mat. 11:19; 16:13; Mc. 8:27); cuando hablaba de su Gloria futura (Mat. 19:28; 24:30; Mc. 13:26; Lc. 17:26, 30); Su regreso (Mat. 24-25; Mr. 13; Lc. 17; Mat. 26:64); Su pronto juicio (Mat. 13:41; 25:31, 32; Lc. 21:36l); Su sufrimiento, muerte y resurrección (Mat. 17:12, 22; 16:21; 26:2, 24; Lc. 9:44; 18:31, 32;22:22, 48), etc.
LAS SETENTA SEMANAS Y EL MESÍAS (Daniel 9:24-27)
La palabra Mesías viene del hebreo que significa "derramar, extender, regar un liquido." Profetas, sacerdotes y reyes fueron "esparcidos," cubiertos con aceite. Jesús es el derrame de Dios, o Mesías. El es el agente de Dios por medio del cual el destino de Israel se cumpliría. (Lc. 4:16-21; 23:35; 24:26-27, 46).
EL HIJO FUERA DE EGIPTO (Oseas 11:1)
". . . Y de Egipto llame a mi hijo." Cf. Nacimiento de Jesús. Mat. 2:1-23.
LIBERACIÓN DE LA MUERTE (Oseas 13:14)
"Liberación" significa "pagar un precio." "Redención" es Goel, por derecho hereditario (Cf. Lev. 25:25; Sal. 49:15; 16:10; I Cor. 15).
TABERNÁCULO CAÍDO DE DAVID (Amos 9:11-15)
El reino de David caerá tan bajo en su condición degenerada que en vez de un palacio tendrá una miserable choza. La restauración del reino por medio del Mesías será la única solución. (Lc. 1:33; Hechos 15:16-18
LOS TRES DÍAS DE JONÁS EN EL VIENTRE DE UN PEZ (Jonás 1:17)
Presenta un bello tipo de la resurrección de Jesús (Lc. 11:22; Mat. 12:40-41; I Cor. 15:3-4; Hechos 2:22ff).
LIBERADOS DESDE BELÉN (Miqueas 5:1-5)
El hombre herirá a Jesús (v. 1), Cf. Mat. 2:2; 26:31; Mc. 14:27. Nacido en Belén Eufrata (v. 2), cf. Mat. 2:6; Lc. 2:4; El rey de Israel nacerá aquí (v. 2), cf. Mat. 2:6; Lc. 2:4; la preexistencia de Cristo (v. 2), Jn. 1:1-3; Col. 1:17; Jn. 8:58; la resurrección (v. 4), cf. Lc. 1:32; Jn. 10:11ff; Traerá paz (v. 5), cf. Ef. 2:14; Jn. 16:33; 20:19, 21, 26.
EL DESEADO DE TODAS LAS NACIONES (Hageo 2:7)
Vendrá uno que será deseado por las naciones, consolación que permitirá a los gentiles venir a El. El será el objeto del deseo en el cual el hombre encuentre regocijo, placer, disfrute, etc. Los gentiles vendrán a la casa de Dios y le adoraran. (Jn. 1:14; 2:11, 19-21; Lc. 9:32; Apo. 21:10, 11, 22-24).
QUITARA LAS INIQUIDADES (Zacarías 3:4-10)
El quitara nuestras iniquidades y estaremos de pie frente a Dios (Cf. Zac. 13:1, 6; II Cor. 5:21; I Jn. 1:7, 9; Apo. 7:14).
UN REY MONTANDO UN ASNO (Zacarías 9:9-10)
El rey de Israel vendrá montado en un asno (Mat. 21:5; Jn. 12:15; Mc. 11:2ff; Lc. 19:30ff). Estara en contraste con los reyes de este mundo.
TREINTA PIEZAS DE PLATA (Zacarías 11:12-13)
Jesús fue vendido por el precio de un esclavo común (Cf. Mat. 26:15; 27:3-10).
MIRARAN AL QUE FUE CRUCIFICADO (Zacarías 12:8-10)
Los hombres que crucificaron a Jesús , un día, cientos de años después, miraran al que fue crucificado (Jn. 19:37; Apo. 1:7); también verán su crucifixión y se darán cuenta del error que cometieron (Lc. 23:48).
HIRIENDO AL PASTOR (Zacarías 13:7)
Jesús será crucificado y los discípulos se dispersaran (Isa. 53:4, 5, 10; Mat. 26:31; Mc. 14:27; Jn. 10:11, 15, 17).
EL ÁNGEL DEL PACTO (Malaquías 3:1)
El mensajero del pacto es en esencia uno con JHVH. La venida del Señor a su templo es representada como una venida de Maleakh, "el Angel del pacto" o Mensajero. Se cumple con la venida de Cristo. Cf. Heb. 9:15; 12:24; Mc. 1:2.
EL SOL DE JUSTICIA (Malaquías 4:1-5)
Una expresión poética bella del Mesías sanando a su pueblo (Cf. Lc. 1:78; Jn. 1:4, 9; 8:12; Jn. 5:21; Apo. 21:23; 22:1-5; I Jn. 5:11, 12; Mat. 11:14; Mc. 9:11-13; Lc. 1:17).
EL REGRESO DE ELÍAS (Malaquías 4:5)
Juan el Bautista fue como Elías en apariencia carácter y ministerio profético. El fue el antecesor del Mesías (cf. Mat. 11:13-15; Mc. 1:2fff; Lc. 3:2-18).
1. La promesa de la salvación fue dada antes de que ocurriera la primera muerte física. Esta es la primera palabra de la gracia.
2. "Simiente de la mujer " – nacido de una virgen. Mat. 1:18; Gal. 3:16, 19; Gal. 4:4; Rom. 16:20; Rom. 1:3, 4
TÚNICAS DE PIELES (Génesis 3:21)
1. Dios proveyó estas túnicas a expensas de haber sacrificado animales. Usted no puede vestirse con la piel de un animal sin derramar su sangre. Detrás de esas vestiduras hubo un sacrificio. No cabe la menor duda que Dios dio algunas instrucciones acerca de la clase de sacrificios antes que Caín y Abel trajeran sus ofrendas delante de Dios. (Capitulo 4 de Génesis) El derramamiento de sangre esta implicado. Dios estableció los fundamentos del sacrificio de animales en Gen. 3:21; 4:4.
2. Es un regalo de Dios. "Dios hizo túnicas " para cubrirlos de pies a cabeza. La Salvación es el regalo de Dios (Juan. 3:16; Efe. 2:8-10).
3. Aun vestido con pieles el hombre permanece desnudo ante los ojos de Dios si el no esta cubierto con la justicia de Cristo. Nosotros estamos vestidos con la justicia de Jesucristo.
EL PRIMER SACRIFICIO ANIMAL FUE EN ADORACIÓN (Génesis 4:4)
1. El Tema del Cordero comienza en estos pasajes. (Gen. 22:8; Ex. 12; Lev. 16; Isa. 53; Juan. 1:29, 36; Hechos 8:26ff; I Pedro. 1:18-20; Apo. 5:9, 12; 6:15-17; 7:9-17; 17:14; 19:11-21; 21:7-9, 22).
2. El último cumplimiento es encontrado en el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. La ofrenda de Abel involucra a un cordero y el derramamiento de su sangre.
3. Dios acepto la ofrenda de Abel. El acepta la ofrenda de Cristo al entregarse El mismo por nuestros pecados.
SIMIENTE DE ABRAM (Génesis 12:1-3)
1. Dios prometió a Abraham ". . y serán benditas en ti todas las familias (Gentiles) de la tierra." (12:3b; 21:12-18). Dios renueva su promesa en 22:18 después de probar la fe de Abraham. Renovada con Isaac (26:1-4), Jacob (28:13-16).
2. Jesucristo es el Mesías y es la simiente de Abraham, quien bendijo a las naciones Gentiles otorgándoles la salvación (Hechos 3:25; Gal. 3:8, 14, 16). Los Gentiles están incluidos en el gran plan de salvación.
MELQUISEDEC COMO UN TIPO DE NUESTRO SUMO SACERDOTE (Génesis 14:17-24)
1. Melquisedec fue un sacerdote del verdadero Dios.
2. No tiene principio ni fin (no hay descendientes).
3. Melquisedec es un tipo de Cristo nuestro Rey-Sacerdote. Cf. Heb. 6:20; 7:23, 24; Isa. 11:4-9; Heb. 7:2; Sal. 110:4). El es un sacerdote distinto (Heb. 7:17, 24, etc.).
4. Melquisedec fue probablemente una Cristofania del A. T.
ÁNGEL DE JEHOVÁ (Génesis 16:7-14)
"El Ángel de Jehová" es una manifestación de Dios. Gen. 21:12-21; 22:11-18; 31:11-13; 32:22-32; Ex. 14:19-31; Jueces 6:11-24; 7:15; 13:2-23.
Numerosos pasajes nos conducen a creer que El es una visión manifiesta de nuestro Señor Jesucristo
1. Es mencionado como un enviado de Dios y que habla por Dios.
2. El es un personaje divino.
3. A El se le ve caminando, comiendo, hablando.
4. El asume una forma visible en la nube y en la columna de fuego
5. El es llamado el "Ángel de Su Presencia."
6. El aparece como la Gloria de la Shekinah.
7. El se identifica a si mismo como JHVH (Dios).
8. El es llamado JHVH (Dios). El es perfectamente igual a Dios; El es esencialmente uno con Dios. (Gen. 17:20; 48:16; Isa. 63:9; ex. 3:2; Mat. 1:20, 24; Miq 5:2; Jn. 1:1-14; Jue 6:11, 21; 13:6 ff.; Ex. 14:19; 13:21; Num. 22:22, 23; I Cron. 22:16; Zac. 1:9ff; Jn 17; Heb. 13:8; Jn. 8:58).
CORDERO SUSTITUTO DE ISAAC (Génesis 22)
1. Dios proveyó un cordero sustituto para Isaac (22:8, 13-18). El énfasis es sobre la gracia sustituta. Es un cordero para cada persona. Cf. Isa. 53:6; II Cor. 5:21; I Pedro. 2:24; Rom. 5:8
2. El único sacrificio que Dios acepta es el sacrificio de Cristo por nuestros pecados
LA VENIDA DE SILOH (Génesis 49:8-12)
La interpretación Judía de Gen. 49:10 se lee así: "Hasta el tiempo cuando el Rey Mesías venga a los suyos” Cf. Num. 24:17; Eze. 21:27.
1. La familia real de Israel viene de la Tribu de Judá y termina en la dinastía del Mesías. Cf. II Sam. 7:16; Mat. 2:1-2; Apo. 5:5; 22;16; I Cron. 28:4; Heb. 7:14; Luc. 3:33. El gran error fue haber escogido al Rey Saúl de la tribu de Benjamín ( I Sam. 8-9; 16).
2. El León de la tribu de Judá viene de este linaje. Cf. Zac. 9:9, 11; Isa. 2:2-3; Mat. 21:5.
EL PASTOR Y LA ROCA (Génesis 49:24)
1. Jesús es el Buen Pastor (Sal. 23; 80:1; Isa. 40:11; Eze. 34:23-25; 37:24-28; Jn. 10:11, 14-16; I Pedro. 2:25; 5:4). Jesús es nuestro Pastor de pastores.
2. Jesús es una Piedra Preciosa (Sal. 118:22-23; Isa. 28:16; Luc. 20:17-18; Efe. 2:20; I Pet. 2:4, 6-8; Rom. 9:32, 33; I Cor. 3:11). Jesús es la pura fundación de nuestra salvación (Hech 4:12).
EL CORDERO DE LA PASCUA (Éxodo 12)
"cuando vea la sangre pasaré sobre usted. (Éxodo 12:11-13, 23, 27, 46).
1. Jesús es la Pascua de Dios (I Cor 5:7-8). Era en el día de la preparación, como a las 12 del mediodía que Jesús fue crucificado. Crucificaron a Jesús en exactamente la misma hora que sacrificaron los corderos de la Pascua en el templo (19:14ff). La observancia de la Cena del Señor representa el cordero matado para nosotros (Lc. 22:15-23).
2. El cordero no solamente debe ser matado, sino que la sangre debe ser rociada. Debemos apropiarnos de la muerte de Jesús por la fe (Jn. 3:16; ROM 10:9-10, 13). La salvación por gracia no es nuestro proyecto; es su disposición.
PAN DEL CIELO (Éxodo 16:4-21, 31-35)
Mana es un tipo de alimento que Dios proporciona para nuestras almas. Jesús es nuestro pan divino, y cuando lo tomamos en nuestras vidas por la fe él da la vida eterna (Juan 6:31-51, 68-69; Apo. 2:17; I Cor 10:3-4).
Era un regalo sobrenatural, "pan del cielo" que tiene que ser apropiado. No nos hace ningún bien hasta que lo comamos. Jesús el pan de la vida debe ser apropiado por la fe. No pierda su apetito para él (Num 12:4-9).
AGUA DE LA ROCA (Éxodo 17:6)
Cf. Jn. 4:10, 14; I Cor. 10:4; Apo. 21:6; 22:17; Isa. 55:1-3
SANGRE DEL CONVENIO (Éxodo 24:8)
La sangre de animales bajo el viejo convenio no podría quitar pecados, sino que miraba adelante al día en que el Cordero de Dios lograría lo que ella no podía por sí misma. La Muerte de. Jesús por los pecadores. 26:28; Lc. 22:20; I Cor 11:25; Zac. 9:11; Heb. 9:22; 13:12, 20; Marc. 14:24; Isa. 53; Heb. 2:17; Isa. 31:31-34.
La sangre es significativa en las varias ofrendas. Lev. 17:11 es la sangre redentora para nuestras almas. La sangre es el medio de expiación. I Jn. 1:7 El TALMUD hebreo en Lev. 17:11 dice, "no hay redención excepto con sangre." El sacrificio del animal era el sacrificio de una vida sin pecado, santa. Ningún animal tiene pecado nunca.
La sangre de Cristo nos limpia del pecado (I Jn. 1:7); es la sangre del nuevo convenio de Cristo (Heb. 9; 13:20); de la remisión (26:28 Mat; Marc. 14:24; Heb. 9:22b; Isa. 53; Heb. 13:12); nuestra santificación (I Cor 1:2; Heb. 2:10-11; 9:13-15); logra nuestro rescate (Ef. 1:7; Jn. 1:29; Col. 1:14; I Pedro 1:18-19; Apo. 5:9; Hechos 20:28); es una propiciación (ROM 3:25), trae paz con Dios (Ef. 2:13; Col 1:20); logra la reconciliación con Dios (Col 1:20-22; ROM. 5:10ff); da la victoria (Apo 12:10); base de nuestra justificación (ROM 5:9); los medios por el que entramos en el santo santorum (Heb. 10:19-20); Él compró su iglesia con su propia sangre (Hech 20:28).
EL TRONO de la GRACIA (Éxodo 25:17, 22)
El TRONO de la gracia era la tapa o la cubierta encima del arca del pacto. Cf. Heb. 9:5. Era el lugar en donde la sangre del sacrificio era rociada para hacer la expiación por el pecador. Era el lugar en donde la justicia y la misericordia satisficieron. La sangre del inocente en el trono de la gracia resolvió las demandas de la ley. Era el trono del A. T. de la gracia.
Cristo es nuestro trono de la gracia (ROM 3:25; I Jn. 2:2; 4:10; ROM. 5:6, 8, 10). La "propiciación por nuestros pecados" es el olvidarse de la cólera por un ofrecimiento. La justicia de Dios está satisfecha con el sacrificio de Jesús por nuestros pecados. Él olvida su propia cólera con su propia sangre. Nuestra deuda de los pecados ahora se ha pagado por completo. La justicia de Dios está satisfecha, y su cólera se aleja totalmente.
CRISTO EL VELO (Éxodo 26:31)
Entramos adentro con el velo del Señor Jesucristo (Heb. 10:19-20; Marc. 15:38). La puerta a la presencia de Dios se abrió al hombre cuando Cristo murió y rasgó el velo. Cristo es el velo (Heb. 10:19-20; Jn. 10:7; Hechos 4:12).
OFRENDAS LEVÍTICAS (ÉXODO Y LEVÍTICO)
Cada sacrificio en el A. T. anticipó el sacrificio verdadero y perfecto que Cristo ofrecería mas adelante. Eran sombras del sacrificio perfecto que venía por el pecado. Cristo es el final de todos los sacrificios. Estos sacrificios eran testigos a la gente que eran pecadores y podrían ser salvados solamente por la muerte sustitutiva, ofrecida en su favor. Los sacrificios atestiguaron que el creyente vivió solamente en virtud de la víctima matada en su lugar. La repetición continua de los sacrificios atestiguó que la sangre de animales no puede quitar pecado. Los sacrificios eran una promesa, profecía, y un compromiso que Dios proporcionaría en ofrecimiento perfecto para nuestros pecados.
Todos los sacrificios del A. T. eran solo sombras del sacrificio de Cristo
Los sacrificios en el Antiguo Testamento no tenían ningún valor por ellos mismos, pero fueron aceptados con el tiempo como un aviso del sacrificio del Cordero de Dios (Heb. 10:10-14). Una vez que dicho sacrificio fue ofrecido, todos los demás sacrificios carecen de importancia, perdieron su significado, debido a que el valor de la muerte de nuestro Salvador es suficiente para pagar la penalidad por todos nuestros pecados para todos los hombres y en todos los tiempos. (Heb. 10:18).
YOM KIPPUR - DÍA DE EXPIACIÓN (Levítico 16)
Yom Kippur era un día del humillación cuando el Sumo Sacerdote quitó su vestido y vistió como los otros sacerdotes. El Sumo Sacerdote haría la expiación para si mismo (v. 6). ¡Nuestro gran Sumo sacerdote no tuvo que ofrecer un sacrificio para si mismo! (Heb. 7:26-28; 9:11-15, 22). El Sumo Sacerdote entonces tomaría dos cabras que serían matadas (vv. 11-19 y el otro el chivo expiatorio sería conducido hacia fuera en el desierto (vv. 8-10, 20-34).
1. el "chivo expiatorio" es un tipo de la muerte de Cristo para quitar nuestros pecados delante de Dios (Heb. 9:26; ROM. 4:25; 5:1; 8:33-34). Él los quita, los aleja para nunca llevarlos otra vez. Observe su fe; él era líder conduciendo a la gente en el desierto a un lugar donde era imposible que él encontrara su camino de nuevo al mundo. Él sufrió todo lo qué el pecador sin Cristo sufriría (Isa. 53:6, 12; I Pedro 2:24). Por la fe pusimos nuestros pecados en Jesús y él los clava en su propio cuerpo en su muerte en la cruz. El chivo expiatorio era una representación visible de que sus pecados fueron quitados y llevados completamente (Salm 103:12). Nuestros pecados eran como si nunca habían estado (Isa. 38:17; Miq 7:19; Jer. 31:34; Heb. 8:12).
2. La cabra sacrificada es un tipo de la muerte expiatoria de Cristo (ROM 3:24-26). Justifica la santidad y la justicia de Dios (II Cor 5:21). Nuestro portador del pecado murió en nuestro lugar (Isa. 53:4; Gal. 3:13). La razón de hacer uso de dos animales es que era físicamente imposible de combinar todas las características que tuvieron que ser dispuestas en el pecado que ofrecía en un animal (Heb. 10:4, 12-14; 9:28; I Pedro 2:24; Jn. 1:29). Él nos limpia de todo el pecado (I Jn. 1:7; Heb. 9:14; 7:25).
NUESTRO PARIENTE REDENTOR (Levítico 25:25)
El derecho del rescate, el derecho a volver a comprar, pertenecía al pariente más cercano. Cristo es nuestro pariente más cercano con la encarnación (Heb. 2:10-18; Job 19:25; Ruth 2:1; 4:4, 14; Gal. 4:4-5; Efe. 1:7; I Pedro 1:18, 19; ROM. 3:24; 8:3; Fil. 2:7). Jesús tu eres mi pariente redentor. Tu tienes el derecho de redimirme, de todo lo que he perdido. Él tiene el poder que redimir. Él tiene los medios de hacerlo. Él esta listo y que quiere redimirnos
MI REDENTOR VIVE (Job 19:25-27)
Job mira en el futuro la venida del Mesías. El redentor de Job es su Goel , el pariente redentor. El más cercano de los parientes tenía la responsabilidad de redimir las oportunidades perdidas de sus parientes. Un hombre podría hacerse un esclavo para redimir su libertad. Si un miembro de la familia muere sin un heredero el Goel redime su nombre casándose con su viuda y dándole a un hijo para darle continuidad a su nombre. El Goel actuaría como vengador en caso de que asesinaran a un miembro de la familia. ¡Sin embargo, nadie viene a redimir a Job. JHVH proporcionará su Goel ! Cf. Heb. 7:25; ROM. 5:6-10.
EL NAZARITA (Números 6:2-8)
La idea es ser separado por Dios, consagrado a Dios. Los Nazaritas hacían votos por un tiempo corto y que podrían ser repetidos. Cristo fue el único separado para Dios. Él es santo, inofensivo, indefenso y separado del pecado (Heb. 7:26; Jn. 4:34; 8:28-29; 15:11; Luc. 4:34; II Cor 13:4; Fil. 2:6-8). Es también un cuadro hermoso de la vida cristiana (Col 3:3; ROM. 12:1, 2; 6:13d; I Cor 6:20)
LA VARA REVERDECIDA DE AARÓN (Números 17:8)
Las varas eran secas, tan muertas que podrían siempre ser. La vara de Aaron era probablemente la misma vara que él tenía cuando salieron de Egipto. La vara de florecimiento, viniendo a la vida, es un símbolo de Cristo que se levanta de los muertos, llevando las primeras frutas.
LA VACA ALAZANA (Números 19:1-10)
Agua para quitar todo indicio de la muerte fue hecho con las cenizas de la novilla roja. La novilla roja sin mancha ni defecto (Lev. 19:4; Heb. 9:14; I P. 1:19) habla de la obediencia de Cristo hasta la muerte (Fil. 2:8), fue matada fuera del campo de Israel (Lev. 19:3; Jn. 19:16, 17; Heb. 13:11-12), la sangre rociada era una cubierta para el pecado (Lev. 19:4; ROM. 3:24, 25; Ef. 1:7; I P. 1:18, 19).
LA SERPIENTE DE BRONCE (Números 21:4-9)
Jesús comparó la serpiente en el desierto con el ascenso del Hijo del Hombre en la Cruz (Juan 3:14, 15).
EL BRILLO DE LA ESTRELLA (Números 24:17)
Una "estrella" de Jacob será un brillante rey, una persona y un símbolo imperial de la grandeza y el esplendor. La realeza se levantara sobre Israel. El será la misma persona como Siloh (Gen. 49:10). Jesús es ese brillante rey (Mat. 2:1-2; Apo. 22:16).
CIUDADES DE REFUGIO (Números 35:6-15)
Seis ciudades fueron designadas como lugares o ciudades de refugio para que el homicida se refugien allí. Cristo es el refugio para los pecadores para el juicio divino (Sal. 46:1; 142:5; Isa. 4:6; Rom. 8:1, 33, 34; Fil. 3:9; Heb. 6:18, 19). El es un salvador de amor, gracia y compasión.
UN PROFETA COMO MOISÉS (Deuteronomio 18:15-18)
El profeta hebreo estaba en “ebullición” o el momento mas alto de su inspiración. La palabra significa “hirviendo” o “burbujeando” con la inspiración divina. La palabra significa “decir” o anunciar. Es una expresión para indicar que esta hablando por Dios.
Cristo es el profeta de quien Moisés hablo. Cf. Jn. 6:14; 1:21; Mat. 21:11; Hechos 3:21-22; 7:37; Jn. 4:19,25, 26; Lc. 2:25-34; 4:16-22; 9:8; Jn. 5:45ff; 12:48-58; Mat. 17:5; Heb. 1:1-3
CAPITÁN DEL EJERCITO DEL SEÑOR (Josué 5:14-15)
La Aplicación compara a Jesús dirigiendo los ejércitos celestiales en una guerra contra Satanás en Apocalipsis.
UN REY ETERNO QUE SE SIENTA EN EL TRONO DE DAVID - (II Samuel 7:12-16)
Esta es una promesa de un trono eterno a David. El Mesías, el Eterno Rey reinara sobre el trono de David. "Para siempre" (vv. 13, 16; I Reyes 2:45; 9:5; I Cron. 22:10; 28:4-7; Jer. 30:9; Ezeq. 34:23-25; 37:24-28; Oseas 3:5; Ezeq. 34:23-25; 37:24-28; 43:6-9; Dan. 3:5; Amos 9:11-12) enfatizan la continuación eterna de la simiente de David, "una eternal duración" en el absoluto sentido de la posteridad de David puede durar eternamente por ser llevado por una persona que dura eternamente y cuyo reino no tiene fin. La simiente de David comienza con Salomón y termina con el Rey eterno Jesucristo. La Promesa dada a David se viene cumpliendo completamente en Jesucristo. Heb. 3:6. La simiente de David fue criticada severamente debido a su pecado y fue silenciado hasta que fue extinguido terrenalmente. Cristo nació de la simiente de David en la carne y sentado en el trono para establecerse eternamente. (Lc. 1:30-33, 69). Es mas, el clímax de esta profecía es cuando Jesucristo venga en su segunda venida y reine en Gloria sobre todo el mundo eternamente. Cf. Apocalipsis. Todas las naciones y todo mundo estará sujeto bajo la autoridad de Cristo. (Fil. 2:11; Isa. 9:6-7).
También nótese que el edificio de la casa de Dios va de la mano con lo eterno de su reinado. Así como el Rey dura por siempre, así el Templo dura por siempre. (I Reyes 8:13; Jn. 1:14). Dios tabernaculizo en si mismo (Jn. 2:19), y la resurrección asegura su morada en su presencia (Jn. 14:23; I Cor. 6:19; I Tim. 3:15; I Pet. 2:5; II Cor. 6:16; Apo. 21:1-3; Zac. 6:13).
Un " convenio eterno" acompaña esa nueva casa (II Sam. 23:5; I Cron. 17:12-14; II Cron. 7:16; Isa. 55:3). La anterior es solamente una sombra de la verdadera celestial.
EL MEDIADOR DE JOB -(Job 9:32)
Job necesitaba a alguien que le sirviera como mediador ante Dios. En el Antiguo Testamento no existe un intercesor. Job oro por un mediador, alguien que actuara como arbitro en un día especifico. "Para actuar como arbitro," o "mediador" implica uno que oiga a las partes en una disputa y decida los meritos del caso. Nuestro perfecto mediador es Emanuel. Cf. I Tim. 2:5; Heb. 7:25; Job 16:18-22; 31:35; Heb. 9:24; 12:24; Gal. 3:19ff; Heb. 8:6; 9:15; II Cor. 5:18-19).
SALMOS MESIÁNICOS
Sal. 2; 8; 16; 22; 45; 72; 89; 110; 118; 132; Sal. 23 Aplicación. Mesiánica
El Salmo 2 habla del reino del Ungido de Dios, el Mesías. Cristo es el Rey de los Judíos. (Mat. 2:2; 27:11, 29, 37); Rey de Israel (Mc. 15:332; Jn. 1:49; 12:13); Rey de reyes (Apo. 17:14; 19:16); "el Rey" un juicio (Mat. 25:34, 40); Rey de Salvación (Zac. 9:9; Mat. 21:5); Rey de paz (Lc. 19:38; Heb. 7:2); Rey de justicia (Heb. 1:8; 7:2); Rey de Gloria (Mat. 25:31-34).
El Salmo 8 revela a Cristo como el Hombre Ideal. Cuando vemos a Cristo, vemos cual fue la intención de Dios al crear al hombre y como fue su caída. Cuando nacemos de nuevo Dios ve a Cristo en nosotros. Cristo es el patrón de una humanidad normal. Cf. Phil. 2:9f; Heb. 2:7-9.
El Salmo 16 habla de la resurrección y es citado por Pedro en Hechos 2:24-33; 13:28-39. El gran sermón de Pedro esta saturado de citas de los Salmos mesiánicos Cf. I Cor. 15; Isa. 25:8.
El Salmo 22 gráficamente retrata la muerte de Cristo. Cf. Mat. 27:46; Mc. 15:34; II Cor. 5:21; Mat. 27:35-39, 43; Mc. 15:29; Jn. 19:23-28; Cf. Sal. 41:9 con Jn. 13:18; Mat. 26:47-56; Sal. 34:20 con Jn. 19:36; 35:19 con Jn. 15:25.
El Salmo 23 es un bello cumplimiento del Buen Pastor (Juan 10:11-19, 26-28; I Pedro. 2:25; Apo. 7:17; Ec. 12:11; Isa. 40:11).
El Salmo 45 es la celebración de las bodas del Rey. Cf. Heb. 1:8-9; Rev. 19:1-10; Fil. 2:9.
El Salmo 72 es el reinado del Rey Mesías. Cf. Apo. 19:11-18; Fil. 2:9-11
El Salmo 89 es el convenio de Dios con el Hijo de David. Jn. 7:42; Mat. 1:1; Lc. 1:32-33; Hechos13:22-23
El Salmo 110 El Mesias Rey-Sacerdote es citado mas a menudo en el Nuevo Testamento que en cualquier Salmo. Cf. Lc. 22:69; Mat. 22:44; Mc. 12:36; Lc. 20:42, 43; Hechos 2:34,35; Heb. 1:13; Mat. 26:64; Efe. 1:20; Col. 3:1; Heb. 1:3; 8:1; 10:12; 12:2; Fil. 2:11; Mc. 14:62; 12:14; Heb. 7:17, 21; 5:6, 10; 6:20; etc., etc.
El Salmo 118 la piedra que los hombres desecharon es la escogida por Dios (I Pedro. 2:6-7; Mat. 21:42; Mc. 12:10, 11; Hechos 4:11; Efe. 2:20
El Salmo 132 el trono eterno de David (Lc. 1:32, 69; Hechos 2:30;
SABIDURÍA DE DIOS (Proverbios 8)
En Prov. ocho "sabiduría" es personificada. Note especialmente vv. 22-23, 30. Solamente en el Logos tenemos esta personificación cumplida. Cf. la Palabra Encarnada, Jesucristo, hecho carne (Lc. 11:49; Jn. 1:1-18; 17:5; I Cor. 1:24, 30). El preencarnado Cristo en Sabiduría.
UN AMIGO ESTA MAS CERCANO QUE UN HERMANO (Proverbios 18:24)
". . . amigo hay más unido que un hermano.." Cf. Jn. 15:13-16; Jn. 3:16; I Jn. 3:16
LA RAMA (Isaías 4:2)
Isa. 11:1-5; 53:2; Jer. 23:5-6; 33:15-17; Zac. 3:8-9; 6:12-13 todos nos dan agregados, dimensiones y descripciones de Zemach -- "retoño, brote, rama." El Mesías es una "cosa que crece." La idea es abundante, vitalidad y vida en la carne. La palabra indica siempre algo que vive y que crece
EL DIOS DE ISAIAS EN EL TRONO (Isaías 6:1-5)
El Apóstol Juan nos dice en Juan 12:41 que Isaías vio al pre encarnado “Hijo del Hombre" Jesucristo sentado en el trono de la gloria.
EMMANUEL (Isaías 7:14)
Emmanuel, "Dios con nosotros " Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo,(1) y llamará su nombre Emanuel Cf. Mat. 1:23; Jn. 1:14; Lc. 1:31-35; Apo. 21:3.
PIEDRA PARA TROPEZAR (Isaías 8:14)
El Mesías Judío será una piedra de tropiezo para Israel. (Lc. 2:34; Rom. 9:33; I Pedro. 2:8, 16; Sal. 118:22. El hombre es un creyente huyendo en tiempos de angustia y el altar será un santuario, el lugar donde encuentre a Dios. Pero si es un incrédulo, que no tiene tiempo para Dios entonces el altar es solamente un montón de piedras sobre las cuales el se golpea y se cae. Jesús es nuestro santuario, nuestro salvador. Sin embargo el también es juez, la piedra de tropiezo para el incrédulo.
GRAN LUZ (Isaías 9:1-5)
Una especie de tinieblas espirituales se apodero de Israel y solamente un remanente verá la “gran luz”. Esa luz es el Señor Jesús (Isa. 60:1-7; Lc. 1:78, 79; Jn. 1:4; 3:19; 8:12; 9:5; 12:35, 46).
LA CRIATURA DE CUATRO NOMBRES (Isaías 9:6-7)
Cada nombre describe una característica de Jesús y su relación con su gente. Jesús es un “Magnifico Consejero” efectivo en planificación, formulación, y acción. (Isa. 28:29; I Cor. 1:24, 30; Efe. 1:11; Mat. 11:28-30). Jesús es el "Poderoso Dios," el fuerte, literalmente el "Dios héroe." En el A. T. el nombre siempre significa Deidad Absoluta (Fil. 2:9-11; Apo. 19:5-7; 11-21). El es el "Padre Eterno" siempre actuando como un apaciguador, proveedor y protector de su pueblo (Jn. 8:58; 12:34; Heb. 13:8) y "Príncipe de Paz" (Isa. 11:6-16; 16:5; Jn. 16:33; 20:19, 21, 26: Efe. 2:14-18; Col. 3:15; Jn. 14:27; 16:33; 20:19; 14:1). El Mesías será un fiel y justo rey (Isa. 16:5; 9:6-7; 19:20; 22:22: 32:1-5; Apo. 3:7; Isa. 32:1ff).
DESTRUIRÁ LA MUERTE PARA SIEMPRE (Isaías 25:8)
Pablo nos enseña que el ultimo enemigo en vencer será la muerte I Cor. 15:54 mientras citaba este pasaje de Isaías (Isa. 26:19; I Cor. 15:20-28, 51-57; Apo. 21:4).
LA BENDICIÓN DEL REINO (Isaías 35)
El sanara a los ciegos (v. 5; Mat. 11:5; Jn. 9:6-7), a los cojos y a los mudos (v. 6), (Mat. 15:30; Jn. 5:8, 9; Hechos 3:8; Mat. 9:32; Lc. 11:14; Jn. 7:38). El será el camino de la salvación (v. 8; 40:3; Mat. 7:13-14; I Pedro. 1:15, 16; Jn. 14:6; Apo. 7:17; 21:4).
ENDEREZANDO EL CAMINO (Isaías 40:2)
Asi como los caminos son preparados para la venida de la realeza en los tiempos antiguos también los mensajeros de Dios como Juan prepararon la llegada del Mesías. (Mat. 3:3; Mc. 1:3; Lc. 3:4-6; Jn. 1:25; Lc. 7:27; Jn. 14:6).
EL SIERVO DEL SEÑOR EN ISAÍAS
Los “poemas del siervo” de Isaías 42:1-7; 49:1-7; 50:4-9; 52:13-53:12 conducen a un clímax grafico del sufrimiento del Mesías. Mat. 12:18-21; Fil. 2:7; I Pet. 2:4, 6; Lc. 2:32; Jn. 1:4-9; Hechos 13:47; Mat. 26:67; 27:30; Mc. 15:19; Lc. 22:63; Isa. 62:11
Note la detallada explicación de la humillación y exaltación del Mesías en Isa. 52:13-53:12. Cf. Isa. 43:25; 44:22; Heb. 9:11-16, 22-28; 10:10-21; I Pedro. 2:24, 25; Mat. 26:63; 27:12-14; Mr. 14;61; 15:5; Lc. 23:9; Hechos 8:32, 33; Jn. 1:29, 36; I Pedro. 1:18, 19; Fil. 2:5-11; Hechos 2:32-33; etc., etc.
EL REDENTOR (Isaias 59:20)
The theme of Redeemer coming out of Zion is recurring in the Bible (Isa. 41:14; 59:20; 60:16; 63:16; Rom. 11:26, 27).
DESCRIPCIÓN DEL MINISTERIO DE JESÚS (Isaias 61:1-2)
Cf. El ministerio de Jesús en Lc. 4:18-19; 4:40; 7:13-15, 22; 8:43-56; 13:11-13; 17:11-19.
EL MESÍAS OTORGA UNA NUEVA VIDA (Ezequiel 36:26-28)
Jesús cambia el Corazón de piedra y da el Espíritu a los creyentes (Ezeq. 37:14; Jn. 3:3, 5; II Cor. 5:17; 3:3).
AGUA DEL TEMPLO (Ezequiel 47:1-12)
"Agua" denota bendición y salvación (Isa. 12:3; 44:3; Sal. 46:4). El agua de la salvación tiene su fuente que es el santuario, el cordero de Dios sacrificado Jn. 4:14; 7:37-38; Apo. 22:1-2
PIEDRA CORTADA SIN MANOS (Daniel 2:34-35, 44)
La piedra es cortada sin ayuda humana; el gobierno mesiánico es soberano y con poder sobrenatural (Cf. Dan. 4:3; Jn. 18:36; Apo. 21:2; 22:5; Lc. 1:33; Sal. 2:9; Mat. 10:34; 13:31, 32).
HIJO DEL HOMBRE (Daniel 7:13-14)
El termino identifica a Cristo con la humanidad, humildad, paciencia, sufrimiento y Victoria triunfante. Jesús usó este titulo en lugar del pronombre “YO” (Lc. 9:58; Mat. 11:19; 16:13; Mc. 8:27); cuando hablaba de su Gloria futura (Mat. 19:28; 24:30; Mc. 13:26; Lc. 17:26, 30); Su regreso (Mat. 24-25; Mr. 13; Lc. 17; Mat. 26:64); Su pronto juicio (Mat. 13:41; 25:31, 32; Lc. 21:36l); Su sufrimiento, muerte y resurrección (Mat. 17:12, 22; 16:21; 26:2, 24; Lc. 9:44; 18:31, 32;22:22, 48), etc.
LAS SETENTA SEMANAS Y EL MESÍAS (Daniel 9:24-27)
La palabra Mesías viene del hebreo que significa "derramar, extender, regar un liquido." Profetas, sacerdotes y reyes fueron "esparcidos," cubiertos con aceite. Jesús es el derrame de Dios, o Mesías. El es el agente de Dios por medio del cual el destino de Israel se cumpliría. (Lc. 4:16-21; 23:35; 24:26-27, 46).
EL HIJO FUERA DE EGIPTO (Oseas 11:1)
". . . Y de Egipto llame a mi hijo." Cf. Nacimiento de Jesús. Mat. 2:1-23.
LIBERACIÓN DE LA MUERTE (Oseas 13:14)
"Liberación" significa "pagar un precio." "Redención" es Goel, por derecho hereditario (Cf. Lev. 25:25; Sal. 49:15; 16:10; I Cor. 15).
TABERNÁCULO CAÍDO DE DAVID (Amos 9:11-15)
El reino de David caerá tan bajo en su condición degenerada que en vez de un palacio tendrá una miserable choza. La restauración del reino por medio del Mesías será la única solución. (Lc. 1:33; Hechos 15:16-18
LOS TRES DÍAS DE JONÁS EN EL VIENTRE DE UN PEZ (Jonás 1:17)
Presenta un bello tipo de la resurrección de Jesús (Lc. 11:22; Mat. 12:40-41; I Cor. 15:3-4; Hechos 2:22ff).
LIBERADOS DESDE BELÉN (Miqueas 5:1-5)
El hombre herirá a Jesús (v. 1), Cf. Mat. 2:2; 26:31; Mc. 14:27. Nacido en Belén Eufrata (v. 2), cf. Mat. 2:6; Lc. 2:4; El rey de Israel nacerá aquí (v. 2), cf. Mat. 2:6; Lc. 2:4; la preexistencia de Cristo (v. 2), Jn. 1:1-3; Col. 1:17; Jn. 8:58; la resurrección (v. 4), cf. Lc. 1:32; Jn. 10:11ff; Traerá paz (v. 5), cf. Ef. 2:14; Jn. 16:33; 20:19, 21, 26.
EL DESEADO DE TODAS LAS NACIONES (Hageo 2:7)
Vendrá uno que será deseado por las naciones, consolación que permitirá a los gentiles venir a El. El será el objeto del deseo en el cual el hombre encuentre regocijo, placer, disfrute, etc. Los gentiles vendrán a la casa de Dios y le adoraran. (Jn. 1:14; 2:11, 19-21; Lc. 9:32; Apo. 21:10, 11, 22-24).
QUITARA LAS INIQUIDADES (Zacarías 3:4-10)
El quitara nuestras iniquidades y estaremos de pie frente a Dios (Cf. Zac. 13:1, 6; II Cor. 5:21; I Jn. 1:7, 9; Apo. 7:14).
UN REY MONTANDO UN ASNO (Zacarías 9:9-10)
El rey de Israel vendrá montado en un asno (Mat. 21:5; Jn. 12:15; Mc. 11:2ff; Lc. 19:30ff). Estara en contraste con los reyes de este mundo.
TREINTA PIEZAS DE PLATA (Zacarías 11:12-13)
Jesús fue vendido por el precio de un esclavo común (Cf. Mat. 26:15; 27:3-10).
MIRARAN AL QUE FUE CRUCIFICADO (Zacarías 12:8-10)
Los hombres que crucificaron a Jesús , un día, cientos de años después, miraran al que fue crucificado (Jn. 19:37; Apo. 1:7); también verán su crucifixión y se darán cuenta del error que cometieron (Lc. 23:48).
HIRIENDO AL PASTOR (Zacarías 13:7)
Jesús será crucificado y los discípulos se dispersaran (Isa. 53:4, 5, 10; Mat. 26:31; Mc. 14:27; Jn. 10:11, 15, 17).
EL ÁNGEL DEL PACTO (Malaquías 3:1)
El mensajero del pacto es en esencia uno con JHVH. La venida del Señor a su templo es representada como una venida de Maleakh, "el Angel del pacto" o Mensajero. Se cumple con la venida de Cristo. Cf. Heb. 9:15; 12:24; Mc. 1:2.
EL SOL DE JUSTICIA (Malaquías 4:1-5)
Una expresión poética bella del Mesías sanando a su pueblo (Cf. Lc. 1:78; Jn. 1:4, 9; 8:12; Jn. 5:21; Apo. 21:23; 22:1-5; I Jn. 5:11, 12; Mat. 11:14; Mc. 9:11-13; Lc. 1:17).
EL REGRESO DE ELÍAS (Malaquías 4:5)
Juan el Bautista fue como Elías en apariencia carácter y ministerio profético. El fue el antecesor del Mesías (cf. Mat. 11:13-15; Mc. 1:2fff; Lc. 3:2-18).
terça-feira, 7 de setembro de 2010
¿Se debe usar el vino en la cena del Señor?
A veces, surgen entre nosotros algunas preguntas sensibles y hasta controversiales que requieren de la cordura, la paciencia, y el respeto mutuo para discutirlas. El hecho que hayan diferencias de punto de vista puede indicar que existe un malentendido que necesita ser aclarado. En algunos casos, las cuestiones son livianas y no involucran los puntos esenciales de la doctrina de Cristo. Por ejemplo, estamos convencidos que cuando se trata del uso de una copa o de varias copitas para repartir el fruto de la vid en la cena del Señor, al fin y al cabo es cuestión que admite de diferencias de opiniones. Aunque algunos han tratado de imponer un método para la exclusión del otra, sabemos que realmente es cuestión de indiferencia. Cualquier método puede servirnos para cumplir el mandamiento de participar de esa porción de nuestro culto. Por eso, no debe de existir el desacuerdo abierto ni la división en nuestra comunión por tal asunto.
Lamentablemente, a través de los años ha surgido otra controversia respecto a la Sagrada Cena, y al fruto de la vid en particular. Su servidor está humildemente convencido que esta cuestión es distinta. En vez de involucrar nada más de una diferencia de métodos para llevar a cabo el mismo mandamiento, creo sinceramente que involucra una cuestión más profunda y más seria. Me refiero a la cuestión de qué constituye el verdadero «fruto de la vid» para usar en la Cena del Señor. Yo creo que las discusiones que existen sobre esta pregunta reflejan un malentendido que necesita ser aclarado a la luz de la Biblia. Le pido, estimado lector, que Ud. me permita aclarar el punto de vista que creo es correcto, y que lea todo lo siguiente antes de formar su propio criterio.
ES CUESTIÓN DE CUMPLIR EL MANDAMIENTO EXACTAMENTE
La Biblia nos exhorta en Colosenses 3:17, «y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.» Implica la frase «en el nombre del Señor Jesús» que hay que tener la autoridad bíblica para cualquier práctica que tengamos en la iglesia y en el acto de rendir culto al Señor. Este principio siempre ha existido. Deuteronomio 4:2 advirtió: «No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene.» Lo mismo se ve en el ejemplo de Nadab y Abihu, hijos de Aaron, que ofrecieron el «fuego extraño» al Señor «que él nunca les mando.» Murieron delante del Señor por este delito.
Sabemos que no tenemos el derecho a acercarnos a Dios para rendirle el homenaje o para adorarle en cualquier forma que él mismo no haya autorizado. Nos instruye claramente en el Nuevo Testamento lo que él quiere en el culto. Hemos de 1) perseverar en la doctrina, es decir, la prédica o la exposición de la palabra, 2) las oraciones públicas, 3) los cánticos a capela (sin instrumentos), 4) las ofrendas, y 5) la Sagrada Cena del Señor (Hechos 2:42; Efesios 5:19; 1 Cor. 16:1-2; 11:23-34). Cada una de esas acciones específicas excluye cualquier substituto. Es lo mismo para la Cena del Señor. Deseamos cumplir este mandamiento exactamente como Dios nos ha mandado en la Biblia, sin añadir ni disminuir nada. Entonces, deseamos usar solamente los mismos elementos para la Cena que el Señor y sus apóstoles usaron en el primer siglo. De otra forma, ¿cómo podríamos decir con verdad que estamos cumpliendo el mismo mandamiento?
¿AUTORIZA LA BIBLIA EL USO DEL VINO EN LA CENA DEL SEÑOR?
En primer lugar, déjeme señalar que la Biblia nunca usa la palabra «vino» para referirse a ese elemento de la Cena del Señor. Obviamente, muchos hoy en día suelen de usar esa palabra así, pero la Biblia nunca menciona «el vino» en la Cena. Por ejemplo, en el relato de Mateo de la última cena de Cristo con sus discípulos, se dice que, primero, «tomó Jesús el pan,» y, segundo, tomo «la copa» (Mateo 26:26-27). Es obvio del contexto que ese «pan» era el pan sin levadura, como mandado por la ley de Moisés, y como solían los judíos de utilizar durante la cena de la Pascua (Exo. 12:14-20; Mateo 26:17). El «pan sin levadura» es lo que fue autorizado para nuestro uso en la Cena del Señor, porque eso fue el pan que Cristo tenía en su mano al instituirla esa noche. Por lo tanto, pocos hoy día se atreven a sustituir otro tipo de pan u otro alimento por lo autorizado.
¿Pero, cuál sustancia estaba en esa copa? Se explica por Cristo que era «este fruto de la vid» (Mateo 26:29). Entonces, hay que determinar el significado de la frase «el fruto de la vid» en este contexto bíblico (véase Marcos 14:25; Lucas 22:18; 1 Cor. 11:23-34). Ya hemos visto que ese elemento fue llamado «la copa.» (Por la figura retórica llamada «la metonomía,» «la copa» representa la sustancia que estaba en el contenedor.) Además, es descrito como «la copa de bendición» en 1 Corintios 10:16. Nunca es llamado «el vino» (griego, oinos), aunque si lo fuera así, todavía no resolvería la cuestión, puesto que «el vino» como usada en la Biblia (oinos, en el griego, o yayin o tirosh en el hebreo) puede referirse, o, 1) al zumo de la uva no fermentado, o, 2) al zumo de la uva en un estado de fermentación. Uno tiene que determinar por el contexto cuál sea el significado presente entre las dos posibilidades. La definición de la palabra moderna «vino» no resuelve la cuestión puesto que se trata del uso antiguo de unas palabras ambas del hebreo en el Antiguo Testamento y del griego en el Nuevo Testamento.
¿Qué era «el fruto de la vid» como usado por los judíos en la pascua? En primer lugar, hay que darse cuenta que la ley de Moisés no mandó específicamente la copa en la cena de la pascua (véase Exodo 12:1-28). Las copas de la cena de la pascua (una cena llamada la seder) vinieron de una tradición tardía de los judíos. Por ejemplo, el erudito Interpreter´s Dictionary of the Bible [El Diccionario del Intérprete de la Biblia] dice, «el vino no fue usado en la celebración de la Pascua hasta los tiempos helenísticos; se menciona por primera vez en Jubileos, 49:6 (Abingdon, R-2, p. 851). El erudito, Dr. Everett Ferguson, confirma este dato (escribiendo en Restoration Quarterly [La Trimestral de la Restauración], Vol. 13, Núm 3, 1970). Entonces, no podemos contestar nuestra pregunta fácilmente por el Antiguo Testamento solo. Hay que recurrir a algunas fuentes extrabíblicas para averiguar qué tipo del «fruto de la vid» utilizaron los judíos en el tiempo de Cristo.
El problema es que la evidencia es ambigua. Se puede presentar evidencias a favor del jugo de la uva no-fermentado, y otras evidencias a favor del jugo de la uva ya fermentado, o sea, «el vino» en el sentido moderno. Por ejemplo, si uno se pone a investigar la cuestión por el Internet, muy pronto encontrará un montón de distintos puntos de vista. Todo eso puede ser muy confuso para el estudiante de la Biblia que simplemente anhela saber cuál sea el elemento correcto.
No obstante, el caso no es desahuciado. Al escudriñar las fuentes, se ve que el cristiano sincero puede aprender lo suficiente para decidir la cuestión prácticamente. Es cierto que la costumbre judaica del tiempo de Cristo es muy importante para esta investigación. Sin embargo, no es decisiva para determinar qué tipo del «fruto de la vid» Cristo usaba para ordenar la Cena del Señor. Como veremos, existen: 1) el suficiente número de los datos históricos que ponen en tela de juicio la sugerencia que todos los judíos siempre usaron el vino fermentado, y 2) el suficiente número de los principios bíblicos en contra del uso de las bebidas alcohólicas para demostrar con certeza que no debemos de utilizar los vinos modernos para la Sagrada Cena.
UNA INVESTIGACIÓN OBJETIVA DE LAS EVIDENCIAS HISTÓRICAS
Comienzo esta parte admitiendo francamente que algunas fuentes importantes y respetadas abogan a favor del uso del vino fermentado para la seder (la cena) durante la pascua de los judíos del tiempo de Cristo. Por ejemplo, el estimado erudito, Alfred Edersheim, escribió lo siguiente respecto a la bebida usada en la pascua: «El vino fue el vino ordinario de la región, únicamente el rojo; fue mezclado con el agua, generalmente a la proporción de una parte para dos partes de agua» (escribiendo en The Life and Times of Jesus the Messiah [La Vida y Los Tiempos de Jesús el Mesías] Eerdmans, 1883, 1971, V, p. 485). Además, el Dr. Everette Ferguson, quien era profesor en una de nuestras universidades cristianas, presumió que Jesús usó una mezcla de vino y de agua, porque pensaba que eso fue la costumbre de los judíos para la pascua (Restoration Quarterly, Vol. 13, Núm 3, 1970). Algunos diccionarios bíblicos y enciclopedias además declaran el punto de vista que el «fruto de la vid» durante la pascua fue el vino fermentado. Por supuesto, se puede aumentar un montón de fuentes de información que tengan ese punto de vista.
Pero, déjeme recordarle, estimado lector, que además se puede aumentar un montón de fuentes en contra del uso del vino en la pascua. Entonces, para determinar la verdad, ¿es cuestión de solamente contar para ver si el número mayor está a favor o en contra? No. Hay que discernir entre las fuentes secundarias y las fuentes primarias. Más vale una fuente primaria exacta que una cadena larga de las fuentes secundarias. Los historiadores suelen de hacer esta distinción todos los días. Por ejemplo, para saber qué pasaba en EE.UU. durante la guerra civil del siglo 19, el historiador pudiera acudir a un libro de texto escrito en el siglo 20 acerca de ese período. Pero, eso sería la información «de segunda mano.» La mejor forma para sacar esa información es por acudir a las fuentes primarias que nos provienen desde el mismo período estudiado (por ejemplo, las cartas personales, los periódicos, las revistas, y los actas escritos del gobiernos durante ese período).
Tenemos un paralelo en el estudio de la cuestión del vino. Casi todos los diccionarios, enciclopedias, y artículos en las revistas que alegan que el jugo de la uva que los judíos usaban en la pascua fue fermentado dependen básicamente de una, y la misma, fuente histórica, el Mishnah (o sea, las tradiciones tardías) de los judíos. El Mishnah es una compilación de las exposiciones y las costumbres de los judíos escrita alrededor de 200 d.C. Es cierto que esa fuente judáica tardía indica que la costumbre era de usar cuatro copas durante la seder de la pascua del vino fermentado en la Peshaim 10:1, 10:4, y 10:7 (en The Mishnah: Oral Traditions of Judaism [El Mishnah: Las Tradiciones Orales del Judaísmo], ed. Eugene J. Lipman, Schoken Books, 1970, pp. 102-105).
Pero, un estudio de esas tradiciones revela que esa referencia al vino fermentado no fue una parte del texto original del Mishna, sino de las anotaciones tardías del Talmud hechas por Maimonides y Bartenora durante la Edad Media. En otras palabras, las referencias al vino fermentado en la pascua no fueron parte del Mishnah original cuando compilado en 200 d.C., sino de las opiniones de esos eruditos judíos en los tiempos medievales (Frederic Richard Lees y Dawson Burns, The Temperance Bible Commentary, London, 1894, n. 36, p. 279, citado en Samuele Bacchiocchi, Wine in the Bible [El Vino en la Biblia], Biblical Perspectives, 2001, p. 160).
Las autoridades judías no están de acuerdo acerca del tipo del jugo de la uva usado durante la pascua. Por ejemplo, Luis Ginzberg (1873-1941) era erudito judío y Presidente del Departamento de Estudios Talmúdicos y Rabínicos en el Seminario Teológico Judío de América. Escribió que se podía usar el «vino no-fermentado» para kiddush y «otras ceremonias fuera del templo....uno puede imprimir el jugo de las uvas e inmediatamente recitar el kiddush sobre ello» (Louis Ginzberg, American Jewish Year Book [El Almanaque Judío Americano, 1923, New York, 1922, p. 414, citado en Bacchiocchi, p. 159). Otra fuente, The Jewish Encyclopedia [La Enciclopedia Judáica], confirma eso (redacción de 1904, Vol. 5, p. 165, citado en Bacchiocchi, p. 160). Se puede citar también John Allen que escribió, «Está prohibido para ellos [los judíos] beber cualquier licor hecho por los granos o que ha pasado por el proceso de la fermentación. Su bebida o es el agua pura o es el vino de pasas preparado por ellos mimos» (John Allen, Modern Judaism [El Judaísmo Moderno], London, 1830, p. 384, citado en Bacchiocchi, p. 161). El Rabí Principal, Dr. Adler, declaró en 1883: «Los judíos desde hace muy largo tiempo usaban el vino fermentado y no-fermentado en toda ocasión, incluso la pascua» (citado en Standard Encyclopedia of the Alcohol Problem, a: http://www.wpl.lib.oh.us/AntiSaloon/print/wine.html R en 29/01/03). A.P. Peabody, D.D., escribió un ensayo sobre la Cena del Señor que los judíos en el tiempo de Cristo, sobre todo los «ritualistas altas entre ellos», prohibieron la levadura en cualquier forma, incluso en su forma del vino fermentado. Agrega que fue la costumbre para el mayordomo exprimir el contenido para «la copa» de algunos racimos de uvas preservados por este propósito especial» (Monthly Review [La Revista Mensual], Enero, 1870, p. 41, citado en William Patton, Bible Wines [Los Vinos de la Biblia], p. 84. El Rabí Chaim Feuerman dice en una nota: «La ley judáica exige la bendición para participar del jugo de la uva, o sea fermentado, o sea no-fermentado, basada en el Misnah, Capítulo 4, Mishnah 1 del Ensayo Berachot» (Nota de Rabbi Chaim Feuerman, fechada 17 de febrero, 1965, citado en Dan y Katherine Cooper, The Christian and Social Drinking [El Cristiano y El Beber Social], pp. 5-6.).
Bueno, el punto no es que todos los judíos creen que el contenido de la copa durante la cena de la pascua en el primer siglo fue el jugo de la uva no-fermentado. Muchos creen que sí lo fue. Pero, el punto es que existe el suficiente desacuerdo entre esos eruditos acerca de este asunto para concluir que es posible que Jesús tuviera algo diferente en su copa de lo que se usa hoy día por, quizás, la mayoría de los judíos ortodoxos o reformados. Las evidencias históricas son ambiguas e inconclusivas. Por eso, tenemos que acudir a otras consideraciones para determinar lo que Cristo probablemente tuvo en su copa cuando instituyó la Sagrada Cena.
LAS RAZONES BÍBLICAS PARA CONCLUIR QUE CRISTO USABA EL JUGO NO-FERMENTADO
El motivo de la discusión previa fue de dar un panorama corto de las evidencias históricas para tratar de determinar así cuál era el contenido probable en la copa de Cristo esa noche. Pero, a pesar del interés y de la utilidad que esa investigación puede tener para nosotros, hay que recordar que Cristo no solía siempre de seguir las tradiciones de los judíos. Con frecuencia les reprendía por haber inventado las tradiciones que hacen nulo la palabra de Dios (véase Mateo 15:9). Por eso, aun si fuera una tradición para algunos de los judíos del tiempo de Cristo de usar el vino fermentado, esto no quiere decir necesariamente que eso fue lo que Cristo tuvo en su copa. Recuérdese, la ley de Moisés no había mandado el uso de la copa en la cena de la pascua. Eso fue una tradición tardía. Entonces, no sería una sorpresa si Cristo hubiera modificado eso que fue nada más que una costumbre entre los judíos.
Creo que existen varias razones bíblicas para concluir que Cristo a lo mejor no hubiera usado el vino fermentado para la cena del Señor:
1) El narrativo de la última cena de Cristo con sus discípulos no corresponde precisamente a una seder de la pascua como suelen de celebrar los judíos. El erudito Bo Reicke señala que Cristo no celebraba la cena pascual normal. (Por ejemplo, no comió del cordero asado.) Sin embargo, Reicke luego dice que Cristo sí anticipaba algunos de los elementos que se solían de usar en ese tipo de cena, incluso la copa (Bo Reicke, The New Testament Era: The World of the Bible From 500 B.C. to A.D. 100 [La Era Neotestamentaria: El Mundo de la Biblia Desde 500 a.C. a 100 d.C.], Fortress Press, pp. 180-182). El punto es que esa cena fue única entre las otras pascuas de los judíos. Así que, aun si se pudiera concluir con certeza que todos los judíos siempre usaron el vino fermentado en la seder para la pascua, esto no quiere decir que Cristo lo hizo también.
2) La ley de Moisés había prohibido el uso de la levadura y el leudado durante esa semana de la fiesta. La ley prohibió hasta la presencia en la casa del seor (levadura, giste, o lo que produce la fermentación) (Exodo 12:15). Además, la ley prohibió para esa semana la presencia de chametz en la casa. Esa palabra hebrea, chametz, significa «el leudado» (Exo. 12:15; 13:7). Sabemos que el vino fermentado es producto del gisto en el zumo de la uva y sus reacciones químicas con los azúcares naturales del zumo. El proceso de leudar una masa de pan por la levadura es escencialmente lo mismo que el proceso de fermentar el jugo de la uva. Es cierto que Cristo lo hubiera conocido.
Los judíos se discutieron entre sí al respecto. El Mishnah indica la tradición de una búsqueda por toda la casa como preparativo para la semana de la pascua para quitar el chametz (el leudado), incluso las bebidas fermentadas hechas por los granos. No obstante, los rabís españoles, Maimonides y Bartenora, trataron de argumentar en sus comentarios sobre el Mishnah del siglo 12 que la prohibición del chametz sólo se extendió a las bebidas hechas de granos y no de aquellas hechas de frutos, porque «el licor del fruto no engendra la fermentación, sino la acidéz» (Chametz Vematzah, 5,1, 2, citado en Bacchiocchi, p. 160). Por supuesto que sabemos que esos rabís españoles estuvieron equivocados de eso. El zumo de frutos produce la fermentación igual como el zumo sacado de los granos. Parece que hicieron esta distinción sólo para defender su tradición favorita en vez de explicar exactamente el significado del chametz que estuvo prohibido por la ley.
La levadura y el leudado fueron símbolos de la corrupción (véase Mateo 16:6). Por eso, Pablo nos exhorta en cuanto a la Cena, «Limipiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como soís; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros» (1 Cor. 5:7). Por eso, ¡es difícil concebir del Cristo Santo y Sabio usando una bebida fermentada (leudada) para simbolizar su propia sangre!
3) Además, es difícil concebir del Santo y Sabio Cristo usando el vino alcohólico para un propósito tan alto y tan sagrado. La ley de Moisés había prohibido el uso de las bebidas fuertes para los sacerdotes que cumplieron sus servicios en el tabernáculo o en el templo. Levítico 10:9,10 dice: «Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio.» Se repite tal prohibición para el templo en Ezequiel 44:21. ¿Cómo es que el Cristo pudiera haber bebido el vino (fermentado) en la pascua con sus discípulos, acción que fue prohibida para los sacerdotes en el tabernáculo y el templo? ¿Por qué esa prohibición? «para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio» (Lev. 10:9,10). Ciertamente los emblemas de la Cena del Señor son lo santo y lo limpio para el cristiano. De hecho, es pecado participar de la Cena, «sin discernir el cuerpo del Señor» (1 Cor. 11:29). Pero, ¿cómo pudieran haber discernido el cuerpo del Señor los discípulos de la última cena si hubieran usado cuatro copas llenas del vino alcohólico? Cada copa contenía por lo menos 10 onzas en la cena de la pascua (Edersheim, pp. 485-486). De hecho, aunque el Misnah permite el uso de más de cuatro copas durante la cena de la pascua, no las permite entre la tercera y la cuarta copa. ¿Por qué? Contesta la nota de los rabís, «De modo que se mantenga sobrio por el tiempo suficiente para cumplir el servicio» (El Mishnah, ed. Lipman, p. 105, n. 3). Es increíble pensar que Cristo hubiera bebido una bebida alcohólica que le pudiera haber afectado así, ¡ni siquiera si fuese sólo hasta cierto punto de la embriaguez!
4) ¿Podemos creer que Cristo hubiera ordenado una actividad permanente en su iglesia que requiera el uso continuo de una bebida fuerte? Proverbios 23:31-32 le advierte al hombre sabio: «No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; Mas al fin como serpiente morderá, y como áspid dará dolor.» Si uno no debe de mirar al vino en ese estado, ¿cuánto menos ha de beberlo en ese estado? Desde luego, el autor inspirado está dando este consejo para el sabio. Hemos de buscar por la sabiduría aun bajo el Nuevo Pacto (Efesios 5:15-17, y en este contexto añade, «no os embriaguéis con vino...»). Cristo era hombre sabio. Ciertamente Cristo hubiera hecho caso a esa advertencia acerca del vino cuando rojea, y cuando resplandece su color en la copa. Esa es una apta descripción del resultado de la fermentación del vino (yayin). Sugiere que se puede mirar al vino (yayin) antes de que se rojée (es decir, en el estado no-fermentado), y es uno de varios indicios que la palabra «vino» (yayin, tirosh) en el Antiguo Testamento fue genérica. (El contexto determina si fuese un vino fermentado o no-fermentado. Es lo mismo en el Nuevo Testamento para «vino» [oinos].) ¿Hubiera hecho Cristo de esa sustancia, que es comparada a un veneno en Proverbios 23:29-35, el símbolo perpetuo de su sangre preciosa?
Habacuc 2:15 había declarado, «¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!» ¿Podemos creer que el Cristo inmaculado les hubiera dado de beber a sus prójimos, sus discípulos, y a todo el mundo como estatuto perpetuo, una bebida alcohólica? Por supuesto, la Biblia condena la embriaguez en general (Gál. 5:21; Efe. 5:18; 1 Cor. 6:10, etc.). El estado de estar embriagado es cuestión de grados. Uno que traga sólo un traguito del alcohol, ya está embriagado a la medida de «un traguito,» y uno que traga dos, a la medida de dos traguitos, etc. Por supuesto, uno que traga cuatro copas de vino de 10 onzas que copa (40 onzas) ¡estará embriagado a la medida de 40 onzas de vino! Nadie puede decir al que bebe el alcohol, «aquí está el punto cuando comienza la embriaguez.» La embriaguez es una condición progresiva. Por eso, el uso recreativo o social del alcohol va en contra de esos principios. ¿Por qué no iría en contra de esos principios el beber del vino fermentado para la Cena del Señor?
Hemos mencionado anteriormente que las evidencias históricas para el tipo de fruto de la vid que los judíos solían de beber para la cena de la pascua, según sus propias tradiciones, son ambiguas. Pero, hemos visto algunos principios bíblicos que pueden ladear el platillo de balanza en contra del vino fermentado para la Cena del Señor. Hay que recordar que la Biblia siempre es consecuente con sí misma. No se contradice a sí misma. Por eso, por medio de esos principios bíblicos, tenemos la presunción fuerte que Cristo no hubiera usado el vino fermentado para la Cena.
5) El hecho que la palabra «vino» (oinos) no es usada para la Cena indica que Cristo a lo mejor no usaba el vino alcohólico para instituirla. La frase «el fruto de la vid» (gennema tes ampelou) sugiere el producto natural de la viña, y no el resultado de un proceso de la fermentación. El historiador judío, Josefo, escribiendo en el griego, usó esta misma frase, «el fruto de la vid,» para referirse a un «vino» (gleukos) nuevamente expreso de un racimo de uvas por el copero del rey de Egipto (Flavio Josefo, Antiguitiesof the Jews [Las Antigüedades de los Judíos], Libro V, No. 2, trad. por William Whiston, Kregel, 1960, p. 48). Dos puntos sobresalen de ese cuento: 1) el «vino» bebido por el rey ese día fue, sin duda, el zumo fresco de la uva, expreso directo de las uvas en una copa; 2) ese «vino» (gleukos, griego) era llamado además «el fruto de la vid.» Aunque algunos judíos modernos dicen que el vino alcohólico fue llamado «el fruto de la vid,» este uso antiguo en Josefo en el primer siglo es indicio que se refería al jugo de la uva no-fermentado. En otros contextos, se llama «la copa» o «la copa de bendición.» Es como si la Biblia se esmerara para usar cualquier otra descripción, menos «el vino,» para dar a entender que no fue una bebida alcohólica usada por Cristo.
De acuerdo con esas observaciones anteriores, creo humildemente que podemos concluir que Cristo probablemente no usaba el vino fermentado para ordenar la Sagrada Cena. Entonces, para estar seguros de cumplir el mandamiento como el quiere, es mejor no usar el vino alcohólico hoy día en la Cena del Señor.
ALGUNAS OBJECIONES
Algunos ponen la objeción que fue imposible preservar el jugo de la uva en un estado no-fermentado desde el tiempo de la cosecha de las uvas en agosto hasta la pascua en abril, sobre todo en un clima cálido como Palestina. Pero, esta objeción ignora muchas evidencias claras que demuestran que: 1) los antiguos sabían como preservar el jugo de la uva no-fermentado, por un tiempo largo, y 2) varios escritores antiguos destacaron como ese tipo de bebida fue preferible para mucha gente.
Por lo que podemos aprender de los escritos de algunos autores de la antigüedad, incluso antes y alrededor del tiempo de Cristo, existían por lo menos cuatro métodos para preservar el jugo de la uva:
1) Por la ebullición y condensación. Dr. Doug Baker observa: «El calor de la ebullición mató los gérmenes del gisto; además aumentó el contenido del azúcar del zumo. Para beber el jugo de la uva en esta manera, el agua fue añadido para desleir el jarabe a la consistencia requerida» (cita la evidencia de algunos autores antigüos, como Virgilio (70 a.C.), Georgics 1, 295-296; Columella, Sobre la Agricultura, 12, 20, 8, 12, 26, 1; Athenaeus, Banquete 1, 25; apoyadas por John Kitto, Cyclopedia of Biblical Litarature [Enciclopedia de la Literatura Bíblica], 1845 ed., s.v. “Passover” [Pascua], vol. 2, p. 477.; citado en Doug Baker, http://www.builders-of-faith.org/page9.html Remove fr., 30/01/03; además, véase William Patton, Bible Wines: Laws of Fermentation and Wines of the Ancients [Los Vinos de la Biblia: Las Leyes de la Fermentación y Los Vinos de los Antiguos], Star Bible & Tract, 1874, 1976, pp. 26-33).
Este método puede explicar porque se lee con tanta frecuencia de la mezcla de agua con el «vino» (oinos). No fue para menguar la potencia del alcohol, sino para desleír el jarabe hecho por la ebullición del zumo. Hoy día, en los climas cálidos de América Latina, se puede hacer lo mismo para preservar el jugo de la uva.
2) Por el almacenaje frío. Es interesante leer lo que escribió Marco Porcio Cato el Anciano (234-149 a.C.), elegido el censor de Roma en 184 a.C., en su único libro que sobrevive, De Agri Cultura CXX: «Si se desea tener el mosto (es decir, el jugo de la uva) por todo el año, poner el zumo de la uva en una ánfora (es decir, una vasija antigua de cuello) y calafatear el tapón con brea: hundirlo en una charca. Después de 30 días, sacarlo. Será el jugo de la uva por todo el año» (citado en Zondervan Bible Pictorial Dictionary [El Diccionario Bíblico Pictorial de Zondervan], Zondervan, 1963, p. 895, citado en The Christian and Social Drinking [El Cristiano y el Beber Social], Dan y Katherine Cooper, Bible & School Supply, 1979, p. 3.).
3) Por la filtración. Se podía separar el gluten o gisto del zumo por el colador. Plutarco en su Symposiacos 8, 7, explicó cómo se hacía, y comentó que tal «vino no inflama el cerebro ni infesta la mente y las pasiones» (citado en Patton, Bible Wines [Vinos de la Biblia], p. 34; y citado además por, Doug Baker, http://www.builders-of-faith.org/page9.html Remove fr., 30/01/03). Baker también cita a Plinio, Historia Natural, 23, 24; 14, 28, para comprobar que los antiguos usaron este método (ibid.).
4) Por la fumigación sulfurosa. Baker explica: «Los antiguos quemaron el anhídrido sulfuroso en el espacio vacío por encima de la superfície del jugo de la uva en jarros. El anhídrido sulfuroso entonces se absorbió el oxígeno, lo cual previno la formación de los gérmenes del gisto vivo. Se sellaron los jarros del jugo mientras todavía se quemaba el anídrido sulfuroso para asegurar la ausencia del oxígeno en los jarros» (Doug Baker, http://www.builders-of-faith.org/page9.html Remove fr., 30/01/03, citando John Kitto, Cyclopedia of Biblical Literature [Enciclopedia de la Literatura Bíblica], 1845, ed., s.v. “Wine” [Vino], vol. 2, p. 956. De acuerdo con Plinio, los romanos practicaron eso, incluso usando el azufre contenido en los yugos del huevo, y otros materiales (citado en por Adams, Roman Antiquities [Antigüedades Romanas], en Patton, Vinos en la Biblia, p. 39).
Se puede aumentar mucha más evidencia al respecto. El punto es que, es simplemente un mito sin fundamento la idea que los antiguos no pudieron preservar el jugo de la uva en un estado no-fermentado. Este mito no debe de influir en nuestra decisión acerca de lo que Cristo probablemente tuvo en su mano para ordenar la Sagrada Cena.
Otra objeción que se oye, a veces, es que la prohibición contra el seor (levadura) y el chametz (el leudado) en la casa durante la pascua excluiría el jugo no-fermentado, puesto que todavía tiene la levadura, o sea el gisto vivo y natural, que causa la fermentación. Pero, esto es una objección trivial. La verdad es que el vino fermentado es producto del proceso de leudar el jugo. Por eso, es una forma del leudado (chametz). En el mismo sentido que haya gérmenes del gisto vivo en la cáscara de la uva y el jugo expreso, hay gérmenes del gisto en cualquier comida, puesta que el gisto se moviliza por el aire. Eso no fue el sentido en el cual fue prohibido la levadura o el leudado. Ya hemos visto como Maimonides y Bartenora del siglo12 opinaron que la prohibición del chametz sólo se extendió a las bebidas hechas de granos y no de aquellas hechas de frutos, porque «el licor del fruto no engendra la fermentación, sino la acidéz» (Chametz Vematzah, 5,1, 2, citado en Bacchiocchi...) Claro, que estuvieron equivocados sobre este punto, pero por lo menos creyeron que la prohibición contra el chametz (el leudado) en la casa sí aplicó a las bebidas hechas de los granos fermentados. Nosotros deseamos ser más consecuentes y aplicar la prohibición a las bebidas hechas de los frutos también, incluso las uvas, porque entendemos mejor que ellos la ciencia involucrada. Estamos convencidos que Cristo conocía esa ciencia también al aplicar la prohibición del chametz (el leudado) en contra del vino alcohólico. El mero hecho que hubo gérmenes de gisto sobre la uva o en el jugo no quiso decir que fue considerado el chametz por los judíos antiguos, igual que la presencia de tales gérmenes llevados por el aire sobre la carne del cordero no la excluyó de la casa.
Y otra objeción que se oye, a veces, es que Pablo les amonestó a los corintios a no abusar la Cena del Señor en 1 Corintios 11:19-20. En este contexto, describió uno de sus abusos así: «Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga» (v. 21). En primer lugar, lo que hacían los corintios en este contexto fue un desvío de las instrucciones que Pablo había entregado. Aun si estaban usando un vino intoxicante, no sería un ejemplo seguro para nosotros, tampoco indicio que Jesús lo usaba en la Ultima Cena. En segundo lugar, algunos eruditos han mencionado la posibilidad que methuo (una forma de la cual es la palabra griega aquí traducida «se embriaga») puede ser traducida «saciado» (como, por ejemplo, el Dr. Samuele Bacchiocchi, en una carta personal enviada por el correo electrónico a su servidor, 19/01/03; además, es cierto que la palabra methuo fue usada varias veces en la Septuiginta, la traducción del Antiguo Testamento en el griego, en el sentido de estar saciado o harto, véase Salmo 36:8, «serán completamente saciados (methuo)...»; Salmo 65:10, «haces que se empapen (methuo) sus surcos...»; Cant. 5:1; Jer. 31:14, etc.). Esta traducción cuadra bien con el contexto en que «cada uno se adelanta a tomar su propia cena» (v. 21), una acción que refleja la indulgencia de parte de esos cristianos desviados. Entonces, no tenemos la evidencia aquí que los primeros cristianos solían de usar el vino fermentado.
LA NECESIDAD DE CUMPLIR EL MANDAMIENTO EXACTAMENTE
En este estudio, nos hemos indagado en la cuestión de qué clase de jugo tuvo Cristo en la copa en la noche cuando fue traicionado. ¿Por qué? Porque queremos cumplir el mandamiento en la manera en la cual Cristo lo ordenó. Si acaso hubiera tenido la miel, o la leche, o el agua, o el queso (como algunos religiosos han usado) en su copa, entonces deberíamos de usar ese ingrediente en vez de cualquier otro. Es cuestión de autoridad. Si no nos atreveríamos a usar un pastel chocolate o un pedazo de carne como substituto para el pan, ¿por qué toleraríamos el uso de otra bebida, menos la bebida que Cristo usó esa noche?
Uno puede poner la objeción que no sabemos por seguro si tenemos exactamente la misma variedad de uvas como las uvas de Palestina en el tiempo de Cristo. Si acaso Cristo usara una uva roja, y nosotros sólo tenemos una uva blanca, ¿estamos cumpliendo el mismo mandamiento? De hecho, se han nombrado por lo menos 5.000 variedades de las uvas (Vitis Vinifera) en el mundo. ¿Es necesario usar exactamente la misma variedad que él usó? Déjeme hacer otra pregunta paralela: si acaso que Cristo hubiera usado una variedad de trigo para preparar el pan sin levadura, y nosotros otra, ¿estamos haciendo lo mismo que Cristo hizo? Prácticamente, la respuesta es sí. Otra pregunta paralela tiene que ver con el agua del bautismo. El agua en su estado natural (como en un río, lago, charca, o del mar) es una mezcla de muchos elementos (minerales, sal, tierra, plantas descompuestas, etc.). No creo que haya que bautizar en el agua que tenga exactamente la misma proporción de esos elementos como el agua en los ríos de Palestina. De hecho, los bautismos realizados en otras partes del mundo en aquel entonces hubieran sido realizados en distintas «variedades» de agua.
El punto es: el agua es agua. Igualmente, el jugo de la uva es el jugo de la uva—más específico, es el «fruto de la vid.» Sin embargo, el vino es el vino, igual que el vinagre es el vinagre.
Otra cosa: los vinos fortificados de la actualidad son mucho más fuertes que los vinos fermentados del tiempo de Cristo. «Cuando la fermentación natural tuvo éxito, la concentración del alcohol se aumentaría al máximo de cerca de 14% (y con frecuencia mucho menos), a cual punto el alcohol mata el gusto y la fermentación se detiene. En cambio, los destiladores modernos frecuentemente fortifican sus productos para aumentar el contenido del alcohol» (Dan y Katherine Cooper, The Christian and Social Drinking [El Cristiano y el Beber Social], p. 4. Un experto en el internet describe el proceso de fortificar el vino por añadir más del alcohol al contenido, así aumentando su potencia a 18% o 20% de alcohol (Christoper Sawyer, Getting Fortified [Fortificándose], http://winexwired.com/4point6/port46.htm, 02/01/03). Los vinos de postre y de cócteles tiene 20% del alcohol (ibid.). Así que, por lo común, los vinos modernos son más potentes que los vinos antiguos. Aquellos que defendían el uso del vino fermentado para la cena debe de darse cuenta de eso. Si van a la tienda a comprar el vino para la Cena, ¡es posible que compren una bebida mucho más potente que el vino más fuerte de Palestina en el tiempo de Cristo!
Además, el uso de una bebida alcohólica en la Sagrada Cena puede causar a un hermano tropezar. Por ejemplo, si un hermano o una hermana se está recuperando del alcoholismo, el sabor del alcohol en la copa de la Cena del Señor puede ocasionar una tentación a retornar a su vicio. Pablo escribió en Romanos 14:13, «Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.» En el mismo contexto, agregó, «Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda o se debilite» (14:21). Así que, tenemos tomar en serio nuestra responsabilidad a no ofender a tales personas. (Un artículo científico publicado por Los Departamentos de la Agricultura y de la Salud y los Servicios Humanos de EE.UU., 1995, da una lista de personas que no deben de beber en ningún caso. Entre ellos, menciona a los niños y los adolescentes, y los individuos que se recuperan del alcoholismo, o cuyos familiares tienen una historia del alcoholismo(http://www.nasluda.gov/fnic/dga/dga95/alcohol.html, 02/01/03.)
UN RUEGO A MIS HERMANOS LATINO AMERICANOS
Hermanos, les ruego que no usen el vino alcohólico en la Cena del Señor. Si no se puede comprar el jugo de la uva natural en las tiendas, por lo menos se puede comprar unas pasas y hervirlas para exprimir el zumo. Además, se puede comprar un racimo de uvas y exprimir el zumo para hervirlo y preservarlo en jarros sellados.
Si no hay otra alternativa, se puede comprar un vino alcohólico y hervirlo bien para eliminar el alcohol por la ebullición. Lo único es que, al comprar ese tipo de vino en las tiendas, uno corre el riesgo de ofender la consciencia de otra persona por el mal ejemplo de comprar una bebida alcohólica. (Esa persona puede inferir que Ud. lo comprar para beber simplemente por el placer.)
Lo que hacemos en el culto hace una diferencia. Debemos de usar los elementos que Cristo ordenó para la Cena del Señor, sin ningún substituto. La probabilidad más fuerte es que él usó el jugo no-fermentado. Por eso, debemos de usar ese tipo de jugo en vez del vino fermentado.
Lamentablemente, a través de los años ha surgido otra controversia respecto a la Sagrada Cena, y al fruto de la vid en particular. Su servidor está humildemente convencido que esta cuestión es distinta. En vez de involucrar nada más de una diferencia de métodos para llevar a cabo el mismo mandamiento, creo sinceramente que involucra una cuestión más profunda y más seria. Me refiero a la cuestión de qué constituye el verdadero «fruto de la vid» para usar en la Cena del Señor. Yo creo que las discusiones que existen sobre esta pregunta reflejan un malentendido que necesita ser aclarado a la luz de la Biblia. Le pido, estimado lector, que Ud. me permita aclarar el punto de vista que creo es correcto, y que lea todo lo siguiente antes de formar su propio criterio.
ES CUESTIÓN DE CUMPLIR EL MANDAMIENTO EXACTAMENTE
La Biblia nos exhorta en Colosenses 3:17, «y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.» Implica la frase «en el nombre del Señor Jesús» que hay que tener la autoridad bíblica para cualquier práctica que tengamos en la iglesia y en el acto de rendir culto al Señor. Este principio siempre ha existido. Deuteronomio 4:2 advirtió: «No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene.» Lo mismo se ve en el ejemplo de Nadab y Abihu, hijos de Aaron, que ofrecieron el «fuego extraño» al Señor «que él nunca les mando.» Murieron delante del Señor por este delito.
Sabemos que no tenemos el derecho a acercarnos a Dios para rendirle el homenaje o para adorarle en cualquier forma que él mismo no haya autorizado. Nos instruye claramente en el Nuevo Testamento lo que él quiere en el culto. Hemos de 1) perseverar en la doctrina, es decir, la prédica o la exposición de la palabra, 2) las oraciones públicas, 3) los cánticos a capela (sin instrumentos), 4) las ofrendas, y 5) la Sagrada Cena del Señor (Hechos 2:42; Efesios 5:19; 1 Cor. 16:1-2; 11:23-34). Cada una de esas acciones específicas excluye cualquier substituto. Es lo mismo para la Cena del Señor. Deseamos cumplir este mandamiento exactamente como Dios nos ha mandado en la Biblia, sin añadir ni disminuir nada. Entonces, deseamos usar solamente los mismos elementos para la Cena que el Señor y sus apóstoles usaron en el primer siglo. De otra forma, ¿cómo podríamos decir con verdad que estamos cumpliendo el mismo mandamiento?
¿AUTORIZA LA BIBLIA EL USO DEL VINO EN LA CENA DEL SEÑOR?
En primer lugar, déjeme señalar que la Biblia nunca usa la palabra «vino» para referirse a ese elemento de la Cena del Señor. Obviamente, muchos hoy en día suelen de usar esa palabra así, pero la Biblia nunca menciona «el vino» en la Cena. Por ejemplo, en el relato de Mateo de la última cena de Cristo con sus discípulos, se dice que, primero, «tomó Jesús el pan,» y, segundo, tomo «la copa» (Mateo 26:26-27). Es obvio del contexto que ese «pan» era el pan sin levadura, como mandado por la ley de Moisés, y como solían los judíos de utilizar durante la cena de la Pascua (Exo. 12:14-20; Mateo 26:17). El «pan sin levadura» es lo que fue autorizado para nuestro uso en la Cena del Señor, porque eso fue el pan que Cristo tenía en su mano al instituirla esa noche. Por lo tanto, pocos hoy día se atreven a sustituir otro tipo de pan u otro alimento por lo autorizado.
¿Pero, cuál sustancia estaba en esa copa? Se explica por Cristo que era «este fruto de la vid» (Mateo 26:29). Entonces, hay que determinar el significado de la frase «el fruto de la vid» en este contexto bíblico (véase Marcos 14:25; Lucas 22:18; 1 Cor. 11:23-34). Ya hemos visto que ese elemento fue llamado «la copa.» (Por la figura retórica llamada «la metonomía,» «la copa» representa la sustancia que estaba en el contenedor.) Además, es descrito como «la copa de bendición» en 1 Corintios 10:16. Nunca es llamado «el vino» (griego, oinos), aunque si lo fuera así, todavía no resolvería la cuestión, puesto que «el vino» como usada en la Biblia (oinos, en el griego, o yayin o tirosh en el hebreo) puede referirse, o, 1) al zumo de la uva no fermentado, o, 2) al zumo de la uva en un estado de fermentación. Uno tiene que determinar por el contexto cuál sea el significado presente entre las dos posibilidades. La definición de la palabra moderna «vino» no resuelve la cuestión puesto que se trata del uso antiguo de unas palabras ambas del hebreo en el Antiguo Testamento y del griego en el Nuevo Testamento.
¿Qué era «el fruto de la vid» como usado por los judíos en la pascua? En primer lugar, hay que darse cuenta que la ley de Moisés no mandó específicamente la copa en la cena de la pascua (véase Exodo 12:1-28). Las copas de la cena de la pascua (una cena llamada la seder) vinieron de una tradición tardía de los judíos. Por ejemplo, el erudito Interpreter´s Dictionary of the Bible [El Diccionario del Intérprete de la Biblia] dice, «el vino no fue usado en la celebración de la Pascua hasta los tiempos helenísticos; se menciona por primera vez en Jubileos, 49:6 (Abingdon, R-2, p. 851). El erudito, Dr. Everett Ferguson, confirma este dato (escribiendo en Restoration Quarterly [La Trimestral de la Restauración], Vol. 13, Núm 3, 1970). Entonces, no podemos contestar nuestra pregunta fácilmente por el Antiguo Testamento solo. Hay que recurrir a algunas fuentes extrabíblicas para averiguar qué tipo del «fruto de la vid» utilizaron los judíos en el tiempo de Cristo.
El problema es que la evidencia es ambigua. Se puede presentar evidencias a favor del jugo de la uva no-fermentado, y otras evidencias a favor del jugo de la uva ya fermentado, o sea, «el vino» en el sentido moderno. Por ejemplo, si uno se pone a investigar la cuestión por el Internet, muy pronto encontrará un montón de distintos puntos de vista. Todo eso puede ser muy confuso para el estudiante de la Biblia que simplemente anhela saber cuál sea el elemento correcto.
No obstante, el caso no es desahuciado. Al escudriñar las fuentes, se ve que el cristiano sincero puede aprender lo suficiente para decidir la cuestión prácticamente. Es cierto que la costumbre judaica del tiempo de Cristo es muy importante para esta investigación. Sin embargo, no es decisiva para determinar qué tipo del «fruto de la vid» Cristo usaba para ordenar la Cena del Señor. Como veremos, existen: 1) el suficiente número de los datos históricos que ponen en tela de juicio la sugerencia que todos los judíos siempre usaron el vino fermentado, y 2) el suficiente número de los principios bíblicos en contra del uso de las bebidas alcohólicas para demostrar con certeza que no debemos de utilizar los vinos modernos para la Sagrada Cena.
UNA INVESTIGACIÓN OBJETIVA DE LAS EVIDENCIAS HISTÓRICAS
Comienzo esta parte admitiendo francamente que algunas fuentes importantes y respetadas abogan a favor del uso del vino fermentado para la seder (la cena) durante la pascua de los judíos del tiempo de Cristo. Por ejemplo, el estimado erudito, Alfred Edersheim, escribió lo siguiente respecto a la bebida usada en la pascua: «El vino fue el vino ordinario de la región, únicamente el rojo; fue mezclado con el agua, generalmente a la proporción de una parte para dos partes de agua» (escribiendo en The Life and Times of Jesus the Messiah [La Vida y Los Tiempos de Jesús el Mesías] Eerdmans, 1883, 1971, V, p. 485). Además, el Dr. Everette Ferguson, quien era profesor en una de nuestras universidades cristianas, presumió que Jesús usó una mezcla de vino y de agua, porque pensaba que eso fue la costumbre de los judíos para la pascua (Restoration Quarterly, Vol. 13, Núm 3, 1970). Algunos diccionarios bíblicos y enciclopedias además declaran el punto de vista que el «fruto de la vid» durante la pascua fue el vino fermentado. Por supuesto, se puede aumentar un montón de fuentes de información que tengan ese punto de vista.
Pero, déjeme recordarle, estimado lector, que además se puede aumentar un montón de fuentes en contra del uso del vino en la pascua. Entonces, para determinar la verdad, ¿es cuestión de solamente contar para ver si el número mayor está a favor o en contra? No. Hay que discernir entre las fuentes secundarias y las fuentes primarias. Más vale una fuente primaria exacta que una cadena larga de las fuentes secundarias. Los historiadores suelen de hacer esta distinción todos los días. Por ejemplo, para saber qué pasaba en EE.UU. durante la guerra civil del siglo 19, el historiador pudiera acudir a un libro de texto escrito en el siglo 20 acerca de ese período. Pero, eso sería la información «de segunda mano.» La mejor forma para sacar esa información es por acudir a las fuentes primarias que nos provienen desde el mismo período estudiado (por ejemplo, las cartas personales, los periódicos, las revistas, y los actas escritos del gobiernos durante ese período).
Tenemos un paralelo en el estudio de la cuestión del vino. Casi todos los diccionarios, enciclopedias, y artículos en las revistas que alegan que el jugo de la uva que los judíos usaban en la pascua fue fermentado dependen básicamente de una, y la misma, fuente histórica, el Mishnah (o sea, las tradiciones tardías) de los judíos. El Mishnah es una compilación de las exposiciones y las costumbres de los judíos escrita alrededor de 200 d.C. Es cierto que esa fuente judáica tardía indica que la costumbre era de usar cuatro copas durante la seder de la pascua del vino fermentado en la Peshaim 10:1, 10:4, y 10:7 (en The Mishnah: Oral Traditions of Judaism [El Mishnah: Las Tradiciones Orales del Judaísmo], ed. Eugene J. Lipman, Schoken Books, 1970, pp. 102-105).
Pero, un estudio de esas tradiciones revela que esa referencia al vino fermentado no fue una parte del texto original del Mishna, sino de las anotaciones tardías del Talmud hechas por Maimonides y Bartenora durante la Edad Media. En otras palabras, las referencias al vino fermentado en la pascua no fueron parte del Mishnah original cuando compilado en 200 d.C., sino de las opiniones de esos eruditos judíos en los tiempos medievales (Frederic Richard Lees y Dawson Burns, The Temperance Bible Commentary, London, 1894, n. 36, p. 279, citado en Samuele Bacchiocchi, Wine in the Bible [El Vino en la Biblia], Biblical Perspectives, 2001, p. 160).
Las autoridades judías no están de acuerdo acerca del tipo del jugo de la uva usado durante la pascua. Por ejemplo, Luis Ginzberg (1873-1941) era erudito judío y Presidente del Departamento de Estudios Talmúdicos y Rabínicos en el Seminario Teológico Judío de América. Escribió que se podía usar el «vino no-fermentado» para kiddush y «otras ceremonias fuera del templo....uno puede imprimir el jugo de las uvas e inmediatamente recitar el kiddush sobre ello» (Louis Ginzberg, American Jewish Year Book [El Almanaque Judío Americano, 1923, New York, 1922, p. 414, citado en Bacchiocchi, p. 159). Otra fuente, The Jewish Encyclopedia [La Enciclopedia Judáica], confirma eso (redacción de 1904, Vol. 5, p. 165, citado en Bacchiocchi, p. 160). Se puede citar también John Allen que escribió, «Está prohibido para ellos [los judíos] beber cualquier licor hecho por los granos o que ha pasado por el proceso de la fermentación. Su bebida o es el agua pura o es el vino de pasas preparado por ellos mimos» (John Allen, Modern Judaism [El Judaísmo Moderno], London, 1830, p. 384, citado en Bacchiocchi, p. 161). El Rabí Principal, Dr. Adler, declaró en 1883: «Los judíos desde hace muy largo tiempo usaban el vino fermentado y no-fermentado en toda ocasión, incluso la pascua» (citado en Standard Encyclopedia of the Alcohol Problem, a: http://www.wpl.lib.oh.us/AntiSaloon/print/wine.html R en 29/01/03). A.P. Peabody, D.D., escribió un ensayo sobre la Cena del Señor que los judíos en el tiempo de Cristo, sobre todo los «ritualistas altas entre ellos», prohibieron la levadura en cualquier forma, incluso en su forma del vino fermentado. Agrega que fue la costumbre para el mayordomo exprimir el contenido para «la copa» de algunos racimos de uvas preservados por este propósito especial» (Monthly Review [La Revista Mensual], Enero, 1870, p. 41, citado en William Patton, Bible Wines [Los Vinos de la Biblia], p. 84. El Rabí Chaim Feuerman dice en una nota: «La ley judáica exige la bendición para participar del jugo de la uva, o sea fermentado, o sea no-fermentado, basada en el Misnah, Capítulo 4, Mishnah 1 del Ensayo Berachot» (Nota de Rabbi Chaim Feuerman, fechada 17 de febrero, 1965, citado en Dan y Katherine Cooper, The Christian and Social Drinking [El Cristiano y El Beber Social], pp. 5-6.).
Bueno, el punto no es que todos los judíos creen que el contenido de la copa durante la cena de la pascua en el primer siglo fue el jugo de la uva no-fermentado. Muchos creen que sí lo fue. Pero, el punto es que existe el suficiente desacuerdo entre esos eruditos acerca de este asunto para concluir que es posible que Jesús tuviera algo diferente en su copa de lo que se usa hoy día por, quizás, la mayoría de los judíos ortodoxos o reformados. Las evidencias históricas son ambiguas e inconclusivas. Por eso, tenemos que acudir a otras consideraciones para determinar lo que Cristo probablemente tuvo en su copa cuando instituyó la Sagrada Cena.
LAS RAZONES BÍBLICAS PARA CONCLUIR QUE CRISTO USABA EL JUGO NO-FERMENTADO
El motivo de la discusión previa fue de dar un panorama corto de las evidencias históricas para tratar de determinar así cuál era el contenido probable en la copa de Cristo esa noche. Pero, a pesar del interés y de la utilidad que esa investigación puede tener para nosotros, hay que recordar que Cristo no solía siempre de seguir las tradiciones de los judíos. Con frecuencia les reprendía por haber inventado las tradiciones que hacen nulo la palabra de Dios (véase Mateo 15:9). Por eso, aun si fuera una tradición para algunos de los judíos del tiempo de Cristo de usar el vino fermentado, esto no quiere decir necesariamente que eso fue lo que Cristo tuvo en su copa. Recuérdese, la ley de Moisés no había mandado el uso de la copa en la cena de la pascua. Eso fue una tradición tardía. Entonces, no sería una sorpresa si Cristo hubiera modificado eso que fue nada más que una costumbre entre los judíos.
Creo que existen varias razones bíblicas para concluir que Cristo a lo mejor no hubiera usado el vino fermentado para la cena del Señor:
1) El narrativo de la última cena de Cristo con sus discípulos no corresponde precisamente a una seder de la pascua como suelen de celebrar los judíos. El erudito Bo Reicke señala que Cristo no celebraba la cena pascual normal. (Por ejemplo, no comió del cordero asado.) Sin embargo, Reicke luego dice que Cristo sí anticipaba algunos de los elementos que se solían de usar en ese tipo de cena, incluso la copa (Bo Reicke, The New Testament Era: The World of the Bible From 500 B.C. to A.D. 100 [La Era Neotestamentaria: El Mundo de la Biblia Desde 500 a.C. a 100 d.C.], Fortress Press, pp. 180-182). El punto es que esa cena fue única entre las otras pascuas de los judíos. Así que, aun si se pudiera concluir con certeza que todos los judíos siempre usaron el vino fermentado en la seder para la pascua, esto no quiere decir que Cristo lo hizo también.
2) La ley de Moisés había prohibido el uso de la levadura y el leudado durante esa semana de la fiesta. La ley prohibió hasta la presencia en la casa del seor (levadura, giste, o lo que produce la fermentación) (Exodo 12:15). Además, la ley prohibió para esa semana la presencia de chametz en la casa. Esa palabra hebrea, chametz, significa «el leudado» (Exo. 12:15; 13:7). Sabemos que el vino fermentado es producto del gisto en el zumo de la uva y sus reacciones químicas con los azúcares naturales del zumo. El proceso de leudar una masa de pan por la levadura es escencialmente lo mismo que el proceso de fermentar el jugo de la uva. Es cierto que Cristo lo hubiera conocido.
Los judíos se discutieron entre sí al respecto. El Mishnah indica la tradición de una búsqueda por toda la casa como preparativo para la semana de la pascua para quitar el chametz (el leudado), incluso las bebidas fermentadas hechas por los granos. No obstante, los rabís españoles, Maimonides y Bartenora, trataron de argumentar en sus comentarios sobre el Mishnah del siglo 12 que la prohibición del chametz sólo se extendió a las bebidas hechas de granos y no de aquellas hechas de frutos, porque «el licor del fruto no engendra la fermentación, sino la acidéz» (Chametz Vematzah, 5,1, 2, citado en Bacchiocchi, p. 160). Por supuesto que sabemos que esos rabís españoles estuvieron equivocados de eso. El zumo de frutos produce la fermentación igual como el zumo sacado de los granos. Parece que hicieron esta distinción sólo para defender su tradición favorita en vez de explicar exactamente el significado del chametz que estuvo prohibido por la ley.
La levadura y el leudado fueron símbolos de la corrupción (véase Mateo 16:6). Por eso, Pablo nos exhorta en cuanto a la Cena, «Limipiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como soís; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros» (1 Cor. 5:7). Por eso, ¡es difícil concebir del Cristo Santo y Sabio usando una bebida fermentada (leudada) para simbolizar su propia sangre!
3) Además, es difícil concebir del Santo y Sabio Cristo usando el vino alcohólico para un propósito tan alto y tan sagrado. La ley de Moisés había prohibido el uso de las bebidas fuertes para los sacerdotes que cumplieron sus servicios en el tabernáculo o en el templo. Levítico 10:9,10 dice: «Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio.» Se repite tal prohibición para el templo en Ezequiel 44:21. ¿Cómo es que el Cristo pudiera haber bebido el vino (fermentado) en la pascua con sus discípulos, acción que fue prohibida para los sacerdotes en el tabernáculo y el templo? ¿Por qué esa prohibición? «para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio» (Lev. 10:9,10). Ciertamente los emblemas de la Cena del Señor son lo santo y lo limpio para el cristiano. De hecho, es pecado participar de la Cena, «sin discernir el cuerpo del Señor» (1 Cor. 11:29). Pero, ¿cómo pudieran haber discernido el cuerpo del Señor los discípulos de la última cena si hubieran usado cuatro copas llenas del vino alcohólico? Cada copa contenía por lo menos 10 onzas en la cena de la pascua (Edersheim, pp. 485-486). De hecho, aunque el Misnah permite el uso de más de cuatro copas durante la cena de la pascua, no las permite entre la tercera y la cuarta copa. ¿Por qué? Contesta la nota de los rabís, «De modo que se mantenga sobrio por el tiempo suficiente para cumplir el servicio» (El Mishnah, ed. Lipman, p. 105, n. 3). Es increíble pensar que Cristo hubiera bebido una bebida alcohólica que le pudiera haber afectado así, ¡ni siquiera si fuese sólo hasta cierto punto de la embriaguez!
4) ¿Podemos creer que Cristo hubiera ordenado una actividad permanente en su iglesia que requiera el uso continuo de una bebida fuerte? Proverbios 23:31-32 le advierte al hombre sabio: «No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; Mas al fin como serpiente morderá, y como áspid dará dolor.» Si uno no debe de mirar al vino en ese estado, ¿cuánto menos ha de beberlo en ese estado? Desde luego, el autor inspirado está dando este consejo para el sabio. Hemos de buscar por la sabiduría aun bajo el Nuevo Pacto (Efesios 5:15-17, y en este contexto añade, «no os embriaguéis con vino...»). Cristo era hombre sabio. Ciertamente Cristo hubiera hecho caso a esa advertencia acerca del vino cuando rojea, y cuando resplandece su color en la copa. Esa es una apta descripción del resultado de la fermentación del vino (yayin). Sugiere que se puede mirar al vino (yayin) antes de que se rojée (es decir, en el estado no-fermentado), y es uno de varios indicios que la palabra «vino» (yayin, tirosh) en el Antiguo Testamento fue genérica. (El contexto determina si fuese un vino fermentado o no-fermentado. Es lo mismo en el Nuevo Testamento para «vino» [oinos].) ¿Hubiera hecho Cristo de esa sustancia, que es comparada a un veneno en Proverbios 23:29-35, el símbolo perpetuo de su sangre preciosa?
Habacuc 2:15 había declarado, «¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!» ¿Podemos creer que el Cristo inmaculado les hubiera dado de beber a sus prójimos, sus discípulos, y a todo el mundo como estatuto perpetuo, una bebida alcohólica? Por supuesto, la Biblia condena la embriaguez en general (Gál. 5:21; Efe. 5:18; 1 Cor. 6:10, etc.). El estado de estar embriagado es cuestión de grados. Uno que traga sólo un traguito del alcohol, ya está embriagado a la medida de «un traguito,» y uno que traga dos, a la medida de dos traguitos, etc. Por supuesto, uno que traga cuatro copas de vino de 10 onzas que copa (40 onzas) ¡estará embriagado a la medida de 40 onzas de vino! Nadie puede decir al que bebe el alcohol, «aquí está el punto cuando comienza la embriaguez.» La embriaguez es una condición progresiva. Por eso, el uso recreativo o social del alcohol va en contra de esos principios. ¿Por qué no iría en contra de esos principios el beber del vino fermentado para la Cena del Señor?
Hemos mencionado anteriormente que las evidencias históricas para el tipo de fruto de la vid que los judíos solían de beber para la cena de la pascua, según sus propias tradiciones, son ambiguas. Pero, hemos visto algunos principios bíblicos que pueden ladear el platillo de balanza en contra del vino fermentado para la Cena del Señor. Hay que recordar que la Biblia siempre es consecuente con sí misma. No se contradice a sí misma. Por eso, por medio de esos principios bíblicos, tenemos la presunción fuerte que Cristo no hubiera usado el vino fermentado para la Cena.
5) El hecho que la palabra «vino» (oinos) no es usada para la Cena indica que Cristo a lo mejor no usaba el vino alcohólico para instituirla. La frase «el fruto de la vid» (gennema tes ampelou) sugiere el producto natural de la viña, y no el resultado de un proceso de la fermentación. El historiador judío, Josefo, escribiendo en el griego, usó esta misma frase, «el fruto de la vid,» para referirse a un «vino» (gleukos) nuevamente expreso de un racimo de uvas por el copero del rey de Egipto (Flavio Josefo, Antiguitiesof the Jews [Las Antigüedades de los Judíos], Libro V, No. 2, trad. por William Whiston, Kregel, 1960, p. 48). Dos puntos sobresalen de ese cuento: 1) el «vino» bebido por el rey ese día fue, sin duda, el zumo fresco de la uva, expreso directo de las uvas en una copa; 2) ese «vino» (gleukos, griego) era llamado además «el fruto de la vid.» Aunque algunos judíos modernos dicen que el vino alcohólico fue llamado «el fruto de la vid,» este uso antiguo en Josefo en el primer siglo es indicio que se refería al jugo de la uva no-fermentado. En otros contextos, se llama «la copa» o «la copa de bendición.» Es como si la Biblia se esmerara para usar cualquier otra descripción, menos «el vino,» para dar a entender que no fue una bebida alcohólica usada por Cristo.
De acuerdo con esas observaciones anteriores, creo humildemente que podemos concluir que Cristo probablemente no usaba el vino fermentado para ordenar la Sagrada Cena. Entonces, para estar seguros de cumplir el mandamiento como el quiere, es mejor no usar el vino alcohólico hoy día en la Cena del Señor.
ALGUNAS OBJECIONES
Algunos ponen la objeción que fue imposible preservar el jugo de la uva en un estado no-fermentado desde el tiempo de la cosecha de las uvas en agosto hasta la pascua en abril, sobre todo en un clima cálido como Palestina. Pero, esta objeción ignora muchas evidencias claras que demuestran que: 1) los antiguos sabían como preservar el jugo de la uva no-fermentado, por un tiempo largo, y 2) varios escritores antiguos destacaron como ese tipo de bebida fue preferible para mucha gente.
Por lo que podemos aprender de los escritos de algunos autores de la antigüedad, incluso antes y alrededor del tiempo de Cristo, existían por lo menos cuatro métodos para preservar el jugo de la uva:
1) Por la ebullición y condensación. Dr. Doug Baker observa: «El calor de la ebullición mató los gérmenes del gisto; además aumentó el contenido del azúcar del zumo. Para beber el jugo de la uva en esta manera, el agua fue añadido para desleir el jarabe a la consistencia requerida» (cita la evidencia de algunos autores antigüos, como Virgilio (70 a.C.), Georgics 1, 295-296; Columella, Sobre la Agricultura, 12, 20, 8, 12, 26, 1; Athenaeus, Banquete 1, 25; apoyadas por John Kitto, Cyclopedia of Biblical Litarature [Enciclopedia de la Literatura Bíblica], 1845 ed., s.v. “Passover” [Pascua], vol. 2, p. 477.; citado en Doug Baker, http://www.builders-of-faith.org/page9.html Remove fr., 30/01/03; además, véase William Patton, Bible Wines: Laws of Fermentation and Wines of the Ancients [Los Vinos de la Biblia: Las Leyes de la Fermentación y Los Vinos de los Antiguos], Star Bible & Tract, 1874, 1976, pp. 26-33).
Este método puede explicar porque se lee con tanta frecuencia de la mezcla de agua con el «vino» (oinos). No fue para menguar la potencia del alcohol, sino para desleír el jarabe hecho por la ebullición del zumo. Hoy día, en los climas cálidos de América Latina, se puede hacer lo mismo para preservar el jugo de la uva.
2) Por el almacenaje frío. Es interesante leer lo que escribió Marco Porcio Cato el Anciano (234-149 a.C.), elegido el censor de Roma en 184 a.C., en su único libro que sobrevive, De Agri Cultura CXX: «Si se desea tener el mosto (es decir, el jugo de la uva) por todo el año, poner el zumo de la uva en una ánfora (es decir, una vasija antigua de cuello) y calafatear el tapón con brea: hundirlo en una charca. Después de 30 días, sacarlo. Será el jugo de la uva por todo el año» (citado en Zondervan Bible Pictorial Dictionary [El Diccionario Bíblico Pictorial de Zondervan], Zondervan, 1963, p. 895, citado en The Christian and Social Drinking [El Cristiano y el Beber Social], Dan y Katherine Cooper, Bible & School Supply, 1979, p. 3.).
3) Por la filtración. Se podía separar el gluten o gisto del zumo por el colador. Plutarco en su Symposiacos 8, 7, explicó cómo se hacía, y comentó que tal «vino no inflama el cerebro ni infesta la mente y las pasiones» (citado en Patton, Bible Wines [Vinos de la Biblia], p. 34; y citado además por, Doug Baker, http://www.builders-of-faith.org/page9.html Remove fr., 30/01/03). Baker también cita a Plinio, Historia Natural, 23, 24; 14, 28, para comprobar que los antiguos usaron este método (ibid.).
4) Por la fumigación sulfurosa. Baker explica: «Los antiguos quemaron el anhídrido sulfuroso en el espacio vacío por encima de la superfície del jugo de la uva en jarros. El anhídrido sulfuroso entonces se absorbió el oxígeno, lo cual previno la formación de los gérmenes del gisto vivo. Se sellaron los jarros del jugo mientras todavía se quemaba el anídrido sulfuroso para asegurar la ausencia del oxígeno en los jarros» (Doug Baker, http://www.builders-of-faith.org/page9.html Remove fr., 30/01/03, citando John Kitto, Cyclopedia of Biblical Literature [Enciclopedia de la Literatura Bíblica], 1845, ed., s.v. “Wine” [Vino], vol. 2, p. 956. De acuerdo con Plinio, los romanos practicaron eso, incluso usando el azufre contenido en los yugos del huevo, y otros materiales (citado en por Adams, Roman Antiquities [Antigüedades Romanas], en Patton, Vinos en la Biblia, p. 39).
Se puede aumentar mucha más evidencia al respecto. El punto es que, es simplemente un mito sin fundamento la idea que los antiguos no pudieron preservar el jugo de la uva en un estado no-fermentado. Este mito no debe de influir en nuestra decisión acerca de lo que Cristo probablemente tuvo en su mano para ordenar la Sagrada Cena.
Otra objeción que se oye, a veces, es que la prohibición contra el seor (levadura) y el chametz (el leudado) en la casa durante la pascua excluiría el jugo no-fermentado, puesto que todavía tiene la levadura, o sea el gisto vivo y natural, que causa la fermentación. Pero, esto es una objección trivial. La verdad es que el vino fermentado es producto del proceso de leudar el jugo. Por eso, es una forma del leudado (chametz). En el mismo sentido que haya gérmenes del gisto vivo en la cáscara de la uva y el jugo expreso, hay gérmenes del gisto en cualquier comida, puesta que el gisto se moviliza por el aire. Eso no fue el sentido en el cual fue prohibido la levadura o el leudado. Ya hemos visto como Maimonides y Bartenora del siglo12 opinaron que la prohibición del chametz sólo se extendió a las bebidas hechas de granos y no de aquellas hechas de frutos, porque «el licor del fruto no engendra la fermentación, sino la acidéz» (Chametz Vematzah, 5,1, 2, citado en Bacchiocchi...) Claro, que estuvieron equivocados sobre este punto, pero por lo menos creyeron que la prohibición contra el chametz (el leudado) en la casa sí aplicó a las bebidas hechas de los granos fermentados. Nosotros deseamos ser más consecuentes y aplicar la prohibición a las bebidas hechas de los frutos también, incluso las uvas, porque entendemos mejor que ellos la ciencia involucrada. Estamos convencidos que Cristo conocía esa ciencia también al aplicar la prohibición del chametz (el leudado) en contra del vino alcohólico. El mero hecho que hubo gérmenes de gisto sobre la uva o en el jugo no quiso decir que fue considerado el chametz por los judíos antiguos, igual que la presencia de tales gérmenes llevados por el aire sobre la carne del cordero no la excluyó de la casa.
Y otra objeción que se oye, a veces, es que Pablo les amonestó a los corintios a no abusar la Cena del Señor en 1 Corintios 11:19-20. En este contexto, describió uno de sus abusos así: «Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga» (v. 21). En primer lugar, lo que hacían los corintios en este contexto fue un desvío de las instrucciones que Pablo había entregado. Aun si estaban usando un vino intoxicante, no sería un ejemplo seguro para nosotros, tampoco indicio que Jesús lo usaba en la Ultima Cena. En segundo lugar, algunos eruditos han mencionado la posibilidad que methuo (una forma de la cual es la palabra griega aquí traducida «se embriaga») puede ser traducida «saciado» (como, por ejemplo, el Dr. Samuele Bacchiocchi, en una carta personal enviada por el correo electrónico a su servidor, 19/01/03; además, es cierto que la palabra methuo fue usada varias veces en la Septuiginta, la traducción del Antiguo Testamento en el griego, en el sentido de estar saciado o harto, véase Salmo 36:8, «serán completamente saciados (methuo)...»; Salmo 65:10, «haces que se empapen (methuo) sus surcos...»; Cant. 5:1; Jer. 31:14, etc.). Esta traducción cuadra bien con el contexto en que «cada uno se adelanta a tomar su propia cena» (v. 21), una acción que refleja la indulgencia de parte de esos cristianos desviados. Entonces, no tenemos la evidencia aquí que los primeros cristianos solían de usar el vino fermentado.
LA NECESIDAD DE CUMPLIR EL MANDAMIENTO EXACTAMENTE
En este estudio, nos hemos indagado en la cuestión de qué clase de jugo tuvo Cristo en la copa en la noche cuando fue traicionado. ¿Por qué? Porque queremos cumplir el mandamiento en la manera en la cual Cristo lo ordenó. Si acaso hubiera tenido la miel, o la leche, o el agua, o el queso (como algunos religiosos han usado) en su copa, entonces deberíamos de usar ese ingrediente en vez de cualquier otro. Es cuestión de autoridad. Si no nos atreveríamos a usar un pastel chocolate o un pedazo de carne como substituto para el pan, ¿por qué toleraríamos el uso de otra bebida, menos la bebida que Cristo usó esa noche?
Uno puede poner la objeción que no sabemos por seguro si tenemos exactamente la misma variedad de uvas como las uvas de Palestina en el tiempo de Cristo. Si acaso Cristo usara una uva roja, y nosotros sólo tenemos una uva blanca, ¿estamos cumpliendo el mismo mandamiento? De hecho, se han nombrado por lo menos 5.000 variedades de las uvas (Vitis Vinifera) en el mundo. ¿Es necesario usar exactamente la misma variedad que él usó? Déjeme hacer otra pregunta paralela: si acaso que Cristo hubiera usado una variedad de trigo para preparar el pan sin levadura, y nosotros otra, ¿estamos haciendo lo mismo que Cristo hizo? Prácticamente, la respuesta es sí. Otra pregunta paralela tiene que ver con el agua del bautismo. El agua en su estado natural (como en un río, lago, charca, o del mar) es una mezcla de muchos elementos (minerales, sal, tierra, plantas descompuestas, etc.). No creo que haya que bautizar en el agua que tenga exactamente la misma proporción de esos elementos como el agua en los ríos de Palestina. De hecho, los bautismos realizados en otras partes del mundo en aquel entonces hubieran sido realizados en distintas «variedades» de agua.
El punto es: el agua es agua. Igualmente, el jugo de la uva es el jugo de la uva—más específico, es el «fruto de la vid.» Sin embargo, el vino es el vino, igual que el vinagre es el vinagre.
Otra cosa: los vinos fortificados de la actualidad son mucho más fuertes que los vinos fermentados del tiempo de Cristo. «Cuando la fermentación natural tuvo éxito, la concentración del alcohol se aumentaría al máximo de cerca de 14% (y con frecuencia mucho menos), a cual punto el alcohol mata el gusto y la fermentación se detiene. En cambio, los destiladores modernos frecuentemente fortifican sus productos para aumentar el contenido del alcohol» (Dan y Katherine Cooper, The Christian and Social Drinking [El Cristiano y el Beber Social], p. 4. Un experto en el internet describe el proceso de fortificar el vino por añadir más del alcohol al contenido, así aumentando su potencia a 18% o 20% de alcohol (Christoper Sawyer, Getting Fortified [Fortificándose], http://winexwired.com/4point6/port46.htm, 02/01/03). Los vinos de postre y de cócteles tiene 20% del alcohol (ibid.). Así que, por lo común, los vinos modernos son más potentes que los vinos antiguos. Aquellos que defendían el uso del vino fermentado para la cena debe de darse cuenta de eso. Si van a la tienda a comprar el vino para la Cena, ¡es posible que compren una bebida mucho más potente que el vino más fuerte de Palestina en el tiempo de Cristo!
Además, el uso de una bebida alcohólica en la Sagrada Cena puede causar a un hermano tropezar. Por ejemplo, si un hermano o una hermana se está recuperando del alcoholismo, el sabor del alcohol en la copa de la Cena del Señor puede ocasionar una tentación a retornar a su vicio. Pablo escribió en Romanos 14:13, «Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.» En el mismo contexto, agregó, «Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda o se debilite» (14:21). Así que, tenemos tomar en serio nuestra responsabilidad a no ofender a tales personas. (Un artículo científico publicado por Los Departamentos de la Agricultura y de la Salud y los Servicios Humanos de EE.UU., 1995, da una lista de personas que no deben de beber en ningún caso. Entre ellos, menciona a los niños y los adolescentes, y los individuos que se recuperan del alcoholismo, o cuyos familiares tienen una historia del alcoholismo(http://www.nasluda.gov/fnic/dga/dga95/alcohol.html, 02/01/03.)
UN RUEGO A MIS HERMANOS LATINO AMERICANOS
Hermanos, les ruego que no usen el vino alcohólico en la Cena del Señor. Si no se puede comprar el jugo de la uva natural en las tiendas, por lo menos se puede comprar unas pasas y hervirlas para exprimir el zumo. Además, se puede comprar un racimo de uvas y exprimir el zumo para hervirlo y preservarlo en jarros sellados.
Si no hay otra alternativa, se puede comprar un vino alcohólico y hervirlo bien para eliminar el alcohol por la ebullición. Lo único es que, al comprar ese tipo de vino en las tiendas, uno corre el riesgo de ofender la consciencia de otra persona por el mal ejemplo de comprar una bebida alcohólica. (Esa persona puede inferir que Ud. lo comprar para beber simplemente por el placer.)
Lo que hacemos en el culto hace una diferencia. Debemos de usar los elementos que Cristo ordenó para la Cena del Señor, sin ningún substituto. La probabilidad más fuerte es que él usó el jugo no-fermentado. Por eso, debemos de usar ese tipo de jugo en vez del vino fermentado.
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